opinión

"No huyen, viajan": Cuba abrió sus fronteras en 2013

"Los cubanos no están huyendo, están viajando", subrayó a modo de balance el segundo jefe de la Dirección de Inmigración y Extranjería cubana.

Otra reforma histórica marcó 2013 para los cubanos, con la llegada de uno de los cambios más anhelados en la isla. El gobierno de Raúl Castro eliminó este año el permiso de salida que sus ciudadanos necesitaron durante décadas para viajar.

La medida se suma a las numerosas reformas impulsadas por el castrismo en los últimos años, la última de ellas una autorización para la libre importación de autos nuevos anunciada hoy.

   La esperada reforma migratoria que entró en vigor el 14 de enero no impulsó en 2013 el éxodo masivo temido en el extranjero. Más de 220.000 personas se beneficiaron en cambio de la apertura de viajes para la mayoría de la población.

   "Los cubanos no están huyendo, están viajando", subrayó en octubre a modo de balance el segundo jefe de la Dirección de Inmigración y Extranjería cubana, Lamberto Fraga.

   Entre los viajeros hubo también varios opositores al gobierno de Raúl Castro, que no tuvieron en su gran mayoría problemas para salir y volver a la isla.

   "Es el viaje que me va a cambiar la vida en muchos sentidos", dijo la conocida bloguera disidente Yoani Sánchez al volver en mayo a La Habana, después de una mediática gira que la llevó a una decena de países en tres meses. Sus viajes al extranjero, en tanto, se han convertido en una silenciosa rutina.

   También opositores como la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, o el psicólogo Guillermo Fariñas pudieron realizar viajes al extranjero, entre ellos a Miami, la capital del exilio anticastrista.

   Sólo médicos y altos cargos gubernamentales afrontan limitaciones para salir del país.

    Al anunciar la reforma en octubre de 2012, el gobierno se reservó el derecho de seguir restringiendo la salida de personas consideradas "vitales" para el país, para impedir el "robo de cerebros" del que acusa sobre todo a Estados Unidos.

   Un 35 por ciento más de cubanos había salido de la isla hasta finales de octubre en comparación con 2012. La cifra global es de más de 226.000 viajeros. Según las estadísticas del gobierno, un 57 por ciento de personas regresó también en ese periodo al país.

   Una salida masiva de Cuba, el país con el único régimen comunista del hemisferio occidental, no se dio entre otros factores por las restriciones que imponen los lugares de destino. Al igual que la mayoría de naciones latinoamericanas, los cubanos necesitan un visado para gran parte del mundo.

   La reforma migratoria es uno de los grandes cambios impulsados por el gobierno de Raúl Castro en el proceso de apertura de mercado de los últimos años. Entre otras medidas, la isla ha abierto espacios para la inicitiva privada. En tanto, Cuba cuenta con más de 442.000 "cuentapropistas".

En el marco de las reformas, el gobierno anunció hoy que autorizará la libre importación y el libre comercio de automóviles nuevos, prohibidos durante más de medio siglo. La medida fue aprobada el miércoles por el Consejo de Ministros.

En octubre de 2011 el gobierno ya había autorizado parcialmente la libre compraventa de autos. La medida, sin embargo, sólo permitía las transacciones de vehículos fabricados antes de 1959.

La gran reforma prevista para 2014 es la supresión de la doble moneda que rige desde los años 90. El gobierno anunció en octubre que pondría en marcha un "cronograma" para acabar con la dualidad monetaria, considerada un lastre para la economía cubana.

La isla cuenta desde 1994 con dos monedas. El peso cubano (CUP), en el que se pagan los salarios estatales, y el peso convertible (CUC), cuyo cambio está equiparado al dólar y es 24 veces superior al del CUP.

   La dualidad monetaria divide a la población en dos mundos paralelos, con una creciente desigualdad social. Mientras gran parte de los cubanos cobra sus salarios o pensiones en CUP, aquellos que trabajan en el turismo, el emergente sector privado o que reciben remesas del extranjero tiene acceso al CUC.

   "El fenómeno de la dualidad monetaria constituye uno de los obstáculos más importantes para el progreso de la nación", reconoció en julio Raúl Castro.

   La existencia de dos monedas "impulsó dos culturas de trabajo", consideró por su parte el experto cubano-estadounidense Arturo López-Levy, de la Universidad de Denver.

   Mientras la economía del CUC está conectada con el estímulo material al trabajo, comentó López-Levy a la agencia dpa, la del CUP está "asociada al sacrificio de maestros y profesionales de la salud entre otros, pero también al exceso de empleados, el bajo poder adquisitivo y la indolencia".     Raúl Castro se ha mostrado optimista de que la reforma permita hacer cambios profundos "en materia de salarios y pensiones, precios y tarifas, subsidios y tributos".

   Los analistas consideran que la medida requerirá de un periodo de transición de hasta 24 meses. Se estima que el ajuste consistirá en la apreciación del CUP y la desaparición del CUC. "Por un problema de necesidad, el proceso no debe tardar más de un par de años", advirtió López-Levy.

   El académico también evita ver la reforma con demasiado optimismo. "La unificación monetaria no es la panacea para resolver los problemas económicos de Cuba", señaló.


 
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