opinión

Obixon y su panóptico

Wikileaks y Snowden han permitido conocer que el Premio Nobel de la Paz Barack Obama ha permitido el espionaje de millones de personas.

Obixon y su panóptico

Cuando Jeremías Bentham ideó este sistema de vigilancia de las prisiones, por allá en 1791, no imaginó las repercusiones.

El diseño imaginario  de ese centro penitenciario implicaba básicamente ver sin ser visto desde un punto central. Nuestra humillante cárcel de Boulogner Sur Mer, conocida mundialmente por sus atrocidades, tiene ese diseño del filósofo  británico.

Michel Foucault, célebre pensador francés del siglo XX, escribió un memorable libro titulado Vigilar y Castigar, que recorre siempre todas las facultades de derecho y no pocas de arquitectura.

George Orwell a su vez llevó a la ficción en plena guerra fría su texto 1984, donde aparece el famoso Gran Hermano,  como crítica a  las dictaduras comunistas de la época que asolaron al mundo como la soviética y la china, hoy  perfectamente aplicable a  Corea del Norte.

En Estados Unidos por los 70 se produjo un caso de espionaje político por parte del Presidente Richard Nixon sobre las actividades de  sus adversarios los  demócratas. Nixon terminó cayendo con lo que se conoció el caso “Watergate”, descubierto por un par de geniales periodistas que incluso  se llevó  la saga al cine con Todos los hombres del Presidente, que interpretaran Robert Redford y Dustin Hoffman. El nombre del informante “garganta profunda“ (que hacía a su vez mención a una película porno)  se hizo famoso y  traspasó generaciones.

Hoy el mundo después de Wikileaks y el empleado de la CIA Snowden han permitido conocer que el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama ha permitido el espionaje de millones de personas, desde los simples mortales hasta presidentes, primeros ministros de países europeos y varios de los nuestros. Un Panóptico online y mundial desde el ojo del centro del mundo político y económico.

Obama, esa esperanza de un partido de avanzada, mestizo, en nombre de la seguridad global ha interceptado todo tipo de conversaciones sin límite alguno. Ya no son los supuestos terroristas (quiero pensar que ni Dilma Russeff ni Angela Merkel o Rajoy entre otros no son considerados así)  sino todos los ciudadanos del planeta y para todo tipo de intereses del gobierno espía; información empresarial,  cuestiones personales, ideas estrategias, es decir todo lo que a uno se le ocurra ha quedado en manos del gobierno “amigo” y del Nobel Obama.

¿Qué respuesta que no sea la indiferencia o la indignación dará el mundo, o sus dirigentes y más interesante que importancia le dará el sistema político americano que como decía derribó a un presidente por espiar a sus adversarios internos?

Por otro lado  como sociedad de la información, ¿qué implica para cada uno de nosotros este escándalo  de proporciones sobre la invasión en nuestra intimidad de correos, mensajes y videos?.

¿Nos acostumbraremos a que esas sean las reglas del juego? ¿Que cualquier persona desde un presidente para abajo pueda intervenir sin que nada podamos hacer como personas? ¿Si nos  enteráramos que nuestro gobierno municipal o provincial o que la empresa de luz o gas hiciera lo que ha hecho Obama con nuestras comunicaciones no habríamos  reaccionado  de otra manera?

Obama  se ha convertido lamentablemente en lo mismo que combate, la parodia de un ideal que ha superado al casi lastimoso Nixon que a pesar de los golpes de estado que financió  en la región y que su mano derecha Kissinger cumplió a rajatabla ha quedado pequeño al lado del hoy presidente demócrata.

¿O será por el contrario una desgracia  para nosotros que los Premios  Nobel de la Paz de Estados Unidos como Obama y Kissinger sean la  paradoja  entre la dignidad y el cinismo?

Obixon o esta mezcla de presidentes norteamericanos  que no les ha importado las libertades civiles, o las opciones que cada pueblo tomó libremente en sus momentos históricos  son aquellas personas que deben ser descubiertas, desmontadas de sus monturas y puestas en la memoria como aquellos que no merecen ni premios ni menos olvido, sino el recuerdo eterno  por sus miserias.

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22 de junio de 2018 | 18:45
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