opinión

Las aventuras del zorro colorado

La convivencia con los carnívoros puede resultar problemática. El desafío es combinar la conservación de la fauna nativa con las necesidades económicas y los valores culturales.

Por Biota, Asociación para la Conservación de la Diversidad Biológica Argentina

El zorro tiene fama de ser astuto. Aparece en numerosas fábulas, relatos y proverbios, con la capacidad de planear diferentes estrategias y siendo muy flexible y hábil para sobrevivir. En este artículo, abordaremos al zorro desde una mirada diferente, esto es, desde su biología, su historia natural, su papel ecológico y su relación con los seres humanos.

Los zorros pertenecen a la familia de los cánidos y en nuestro país habitan seis especies de cánidos nativos: el zorro común o zorro de monte (Cerdocyon thous), el aguará guazú o lobo de crin (Chrysocyon brachyurus), el zorro pitoco o zorro vinagre (Speothos venaticus), el zorro gris chico o zorro gris patagónico (Lycalopex griseus), el zorro pampa o zorro pampeano (L. gymnocercus) y el zorro colorado, zorro rojo, zorro culpeo o zorro andino (L. culpaeus). De estas seis especies, tres viven en Mendoza: el zorro gris chico (L. griseus), el zorro pampeano (L. gymnocercus) y el zorro colorado (L. culpaeus).

Hoy en particular nos referiremos al zorro colorado, porque su nombre genera confusión y su convivencia con las personas en el campo resulta muchas veces problemática.

No debemos confundir el zorro colorado que habita Mendoza con el zorro colorado del hemisferio norte (red fox, Vulpes vulpes). Si bien están emparentados, el zorro colorado del hemisferio norte ha sido introducido en Australia y Nueva Zelandia. Allí, como especie exótica, está provocando serios daños en los ecosistemas y por ese motivo se aplican fuertes medidas de control y manejo de esa especie.

¿Y cómo es el zorro colorado sudamericano?

Ejemplar de zorro colorado (Lycalopex culpaeus). Foto: Carlos Borghi.

El zorro colorado puede pesar de 4 a 14 kg y mide aproximadamente 1,50 m de largo considerando también la cola. Tiene un promedio de 5 crías al año. Se alimenta de animales pequeños, principalmente roedores, aves y carroña, aunque también consume frutos. La liebre europea (Lepus europaeus, una especie exótica) es uno de los principales componentes de la dieta del zorro colorado.

Área de distribución actual del zorro colorado (Lycalopex culpaeus). Es una especie endémica de Sudamérica. Mapa extraído de Novaro (1997).

El zorro colorado, así como el resto de las especies nativas, tiene importantes funciones en el ecosistema. Como depredador, se encarga de controlar las poblaciones de presas, tanto nativas como exóticas. En este sentido, el consumo de liebre europea por el zorro colorado es de suma importancia, ya que ayuda a controlar a una especie exótica que se expande rápidamente por la Argentina y compite con algunas especies nativas como la mara. Al consumir carroña, participa en el reciclado de materia en el ecosistema. Y como consumidor de frutos, resulta ser un buen dispersor de semillas de plantas, entre ellas el algarrobo.

Los problemas de convivencia con las personas ocurren cuando escasea la comida en el ambiente. Cuando los ecosistemas se degradan (por pastoreo intensivo, incendios, cacería, etc.) disminuye la cantidad de presas silvestres (por ej. aves y roedores) y aumenta la presión de los carnívoros sobre los animales domésticos, como las ovejas y cabras.

¿Es una especie amenazada?

Según el Libro Rojo de los Mamíferos Amenazados de la Argentina editado por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (Ojeda y colaboradores, 2012) no se puede evaluar el estatus de conservación del zorro colorado porque no se conoce si actualmente sus poblaciones están en aumento o disminución. En algunas regiones de la Patagonia las poblaciones de esta especie se encuentran en disminución, probablemente debido a la fuerte persecución que sufre por consumir el ganado y al aumento poblacional del puma (Puma concolor), el único depredador conocido del zorro.

En la Argentina no se han implementado planes integrales, serios y coordinados de manejo del zorro colorado. Por este motivo, los especialistas aconsejan mantener un estado de conservación indicativo de posible riesgo: “casi amenazado”.

Según Funes y colaboradores (2006) se sabe que los métodos de control utilizados en nuestro país son muy poco efectivos. Lamentablemente se usan cebos tóxicos, que son métodos no selectivos responsables por la muerte de miles de individuos de otras especies que no eran objeto del control. No existe información publicada sobre la magnitud de las campañas de control usando venenos en la Argentina. Esto puede deberse a que la mayoría de las tareas son desarrolladas por los mismos productores sin intervención oficial y, en tiempos más recientes, a la prohibición legal del uso de esos tóxicos (desde 1992), lo cual hace difícil obtener información confiable.

El segundo método muy utilizado son las recompensas o pago contra entrega de alguna parte del animal. En la Argentina, los primeros registros históricos de pagos de recompensa oficial contra depredadores, incluyendo zorros, datan de 1912, en las provincias de Catamarca, La Rioja, Chubut, Río Negro, Tierra del Fuego y Santa Cruz. Más recientemente, comenzó a aplicarse desde 2001 en La Pampa, Chubut y Río Negro. Aunque desde hace varias décadas se reconoce la poca efectividad de las recompensas como solución al problema, este sistema de control reaparece avalado por organismos oficiales y financiado gravámenes derivados de la actividad productiva que busca protegerse. La ineficacia de dichos métodos de control de cánidos ha sido demostrada también en otros continentes, con fuertes recomendaciones para su suspensión. Sin embargo, se los sigue utilizando, posiblemente por una combinación entre la percepción del riesgo de depredación y la recompensa social, que sobrepasa sus fallas prácticas y económicas. Además, en la Argentina, se suma el hecho de ser una de las medidas más fáciles de tomar por los decisores políticos en sus intentos de apaciguar las presiones que reciben de los sectores productivos afectados.

En general, los conflictos ambientales, en este caso entre fauna silvestre y seres humanos, deben ser abordados teniendo en cuenta tres criterios básicos: ecológico, económico y sociocultural. Históricamente el económico ha dominado a los demás, sin embargo, esto lentamente está cambiando. En este sentido, las medidas a tomar para mitigar el conflicto de manera efectiva requieren evaluar y aplicar diferentes métodos que reduzcan tanto la severidad y/o frecuencia de los conflictos y que incrementen la tolerancia humana hacia la fauna (por ejemplo, incentivos, educación, etc.). Además, deben contemplar la realidad local, como el empleo de materiales locales y el asesoramiento de especialistas.

¿Qué alternativas de manejo tenemos?

Existen varias alternativas que resultan amigables con el ambiente. Por ejemplo, el INTA puso a prueba y promocionó un sistema de cobertizo, asociado a pastoreo rotativo intensivo, en el que las ovejas madres pastoreaban solas mientras los corderos permanecían protegidos. Este sistema fue altamente efectivo para aumentar las tasas de supervivencia de los corderos en los primeros meses de edad.

Otra opción es encerrar al ganado durante la noche como una forma de proteger al piño. Un estudio en la Reserva Auca Mahuida, Neuquén, muestra que la mayoría de los puesteros encierra el ganado durante la noche en la época de parición (55%), sólo un 27% lo hace diariamente y el 18% no lo encierran nunca.

Como método preventivo, también se realizaron pruebas con perros pastores en establecimientos ovejeros de Río Negro y Neuquén. En Malargüe, en 2001, la Dirección de Recursos Naturales Renovables inició una novedosa experiencia con perros pastores, inicialmente de la raza Collie y posteriormente con los mismos perros de los puesteros. A la semana de vida, los perros comenzaron a ser amamantados por cabras, lo cual establece un profundo vínculo entre el perro y el piño. De esta manera, los perros adultos protegen al ganado y ayudan a reducir el daño por zorros y pumas. Como todos los métodos, su aplicación requeriría constancia y evaluación a lo largo del tiempo.

Cachorro de perro pastor siendo amamantado por una cabra. Foto: Martín Palma.

El manejo integrado del ganado (encierro de ganado y mejoras en corrales) y el manejo con perros pastores son soluciones a largo plazo y consideran tanto el aspecto ecológico como el económico, ya que no implican la matanza de fauna nativa y protegen la producción del puestero.

Para elegir un camino es necesario el conocimiento público de este grave conflicto y la participación de toda la sociedad para evaluar diferentes alternativas de manejo de la especie. Además, es necesario monitorear las poblaciones animales y realizar un seguimiento para medir los efectos de las acciones que se decidan llevar a cabo. Cualquier acción que se realice sin un enfoque serio a largo plazo, sólo hará que el problema sea postergado un año más, como viene ocurriendo.

Nota elaborada por:

Claudia Mónica Campos (IADIZA- CONICET; ccampos@mendoza-conicet.gob.ar)

Gabriela B. Diaz Isenrath (ICB-UNCuyo y Tecnicatura en Conservacion de la Naturaleza - IEF Malargüe.; gdiaz@infoar.net)

Asociación Biota (www.biota.com.ar)

https://www.facebook.com/Asociacion.Biota

Opiniones (0)
24 de abril de 2018 | 14:38
1
ERROR
24 de abril de 2018 | 14:38
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Aguas color Malbec
    17 de Abril de 2018
    Aguas color Malbec