opinión

Hay tantas armas, que te querés matar

La masacre de la Marina estadounidense revela un patrón cultural.

Estados Unidos tiene una realidad que está superando a la ficción. Su pasión por las armas tiene tantas facetas negativas a simple vista que resulta increíble que no avance en un cambio cultural en sentido contrario.

A sus ya clásicas masacres mundiales que mueven los engranajes de las industrias del armamentismo, la reconstrucción y los medicamentos, y que además, le permiten tomar el control político de zonas geoestratégicas o productoras de recursos naturales no renovables, le sigue, en paralelo, la masacre interna.

Dicho en singular, lo que se pretende es mostrar que todos los tiroteos son parte de una misma acción: el descontrol de las armas y la supuesta defensa de una libertad que le quita toda, por completo, a cualquiera en el momento menos pensado.

Ni la película Bowling for Columbine, de Michael Moore, ni la terrible matanza de Virginia Tech, entre tantas otras (como la seguidilla del año pasado que obligó al gobierno de Obama a impulsar tímidas reformas), ha conseguido conmocionar y la tragedia sigue, como una representación de las películas de tiros y estallidos más famosas surgidas de su otra industria bélica: la cinematográfica.

Rebecca Peters es una periodista y abogada australiana que logró repercusión mundial cuando, tras un tiroteo en su país, consiguió generar “un momento bisagra” y cambiar, para bien, la legislación.

En MDZ hemos hablado en numerosas oportunidades con ella. Nos dijo, por ejemplo, que “en algunos países hemos vistos cambios radicales, en general, después de una masacre muy grande”. “Por ejemplo dice- en Canadá hubo una masacre en una universidad en el 89; en Australia, en el 96, hubo otra masacre, la más grande en el mundo, hasta ahora, donde murieron 35 personas”.

“Después de esas tragedias –cuenta Peters- esos países cambiaron sus leyes e introdujeron restricciones mucho más fuertes y vimos una disminución de la violencia con armas de fuego”. “Recordemos el 13 de marzo de 1996 y la masacre en Dunblane, en Escocia (Reino Unido). Inmediatamente después de esa masacre hubo una reacción concreta y fue básicamente la prohibición al porte de armas”.

Esta vez las armas irrumpieron contra un edificio de la Armada: en el propio intestino militar estadounidense algo hizo estallar la utilización indiscriminada de las armas dejando un fatídico saldo.

Estados Unidos no es el único país en el que sucede este tipo de cosas, pero sin dudas su posición es paradigmática: promueve su cultura y gran parte del mundo la adquiere, sin más. En el “paquete”, esto de creer que las armas sirven para defenderse cuando, en realidad, son un elemento creado y probadamente eficaz para atacar y destruir. Fueron hechas y sirven, poco más que para matar.

Opiniones (1)
22 de abril de 2018 | 09:23
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22 de abril de 2018 | 09:23
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  1. Muy buena tu nota Gabriel, coincido en todo.La mejor defensa de cualquier país, no pasa en mi opinión por la cantidad y calidad de armas de que disponga, sino por el respeto para con los demás países, es decir por no hacerse merecedor de represalias.
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