opinión

Del Caño, el invitado de piedra

De las hipótesis a la falta de respeto, especulaciones sobre la intromisión de un trotskista.

Desde el domingo, varios sufren una especie de urticaria que les ha afectado el ánimo. Y la causa no es un hongo, una bacteria, un parásito… Aunque puede que se trate de un parásito, según quien lo mire, o al menos de un personaje no deseado en la fiesta, un invitado de piedra con el que ahora no saben qué hacer.

Ese parásito, ese personaje no deseado, ese invitado de piedra a la fiesta bipartidista a la que nos hemos acostumbrado y que se realiza siempre luego de un domingo de elecciones es Nicolás del Caño, quien hasta hace unos días, para los políticos de los partidos tradicionales, no era más que una cara en las paredes pero que ahora lo tienen que ver hasta en la sopa.

Del Caño, en representación de una fuerza política de principios trotskistas, sumó 7,6 por ciento de los votos, algo impensado (aunque había encuestas que ya lo anticipaban) hasta para ellos, los miembros del Frente de Izquierda, que recién a las 17, cuando desde los medios los comenzaron a llamar para entrevistar a quien había quedado tercero, se dieron cuenta de que no todas las boletas se las habían quitado del cuarto oscuro, sino que la gente las había usado para votarlos.

(Esto de la falta de boletas es algo que debería tomarse con más seriedad, porque en verdad faltaban y hubo mesas en Luján en las que, extrañamente, no había boletas de los partidos chicos.)

De esta manera, Del Caño se convirtió en el tercero en discordia en las elecciones de octubre, en las que la cantidad de votos para el Frente de Izquierda seguramente variará, para más o para menos, pero variará.

Ahora bien, desde el domingo, varios analistas han tratado de explicar la irrupción de Del Caño en la tabla de posiciones de las PASO, y se puede coincidir o no con sus conclusiones, pero con lo que seguramente no se puede coincidir es con el tratamiento que se le ha dado en muchos medios al tema, y menos con las declaraciones que dirigentes, militantes y simpatizantes tanto de partidos de derecha como de centroderecha y de centroizquierda han decidido dar a conocer.

Es increíble la caterva de desatinos y expresiones prejuiciosas, cuando no lindantes con lo discriminatorio, que se han vertido sobre una persona que, les guste o no, es un dirigente político que, para más datos, hubo mesas en las que dejó atrás a Cobos, Abraham, Montbrun, Rosales, Aguinaga, Gutiérrez y demás, candidatos que tuvieron muchos más minutos de radio y televisión y más espacio en los diarios que Del Caño (no sólo por las propagandas políticas, sino también por las entrevistas y demás).

Y no faltaron los periodistas que hicieron también de las suyas con la figura de Del Caño.

Tan inentendible ha sido esta reacción que ni siquiera da espacios para análisis y conclusiones, porque algunas de las cosas que se escucharon en estos días están muy próximas a lo irracional, a lo inexplicable, o al menos a lo explicable desde una posición de enojo por el desplante que vino a hacerles ese Don Nadie que de pronto cayó como peludo de regalo en el tercer puesto de las PASO.

El voto a Del Caño

Más allá de la irracionalidad de las voces que se elevaron para criticar el tercer puesto de Del Caño, es interesante detenerse en la evacuación que han hecho varios analistas para explicar la performance de un trotskista en una provincia considerada siempre como conservadora.

En primer lugar, no aparece en la consideración de los analistas el voto de los trabajadores, el de los obreros. Esto no puede extrañar, es cierto, porque, justamente, se sabe (por factores que no viene al caso enunciar) que una parte importante de los militantes y dirigentes de izquierda surge de la clase media, no de la baja o media baja. Pero ese análisis no coincide con el que hacen desde el mismo Frente de Izquierda, donde ven como una señal la cantidad de votos recibidos en Las Heras y Guaymallén.

Por otro lado, se atribuye a los decepcionados con el kirchnerismo otra masa importante de los votos que obtuvo Del Caño, lo que tiene altas probabilidades de certeza. Esta conclusión puede tener mucho de acertada, pero lleva a preguntarse por qué esos decepcionados no votaron por Montbrun, por ejemplo, o por Uceda e incluso hasta por Iglesias.

Y hasta hubo alguien que con bastante descaro señaló que Del Caño recibió votos de gente que no sabía a quién votar.

Con todo esto, lo mejor que se puede concluir es que el fenómeno Del Caño tendrá que ser analizado con más profundidad luego de octubre, porque por ahora, así, en caliente, pareciera que nadie (incluyéndonos, por supuesto) puede sentarse a echar una mirada en serio sobre el asunto, y es que por momentos puede sentirse la falta de respeto al electorado, a esa capacidad de discernimiento y madurez democrática que muchos políticos y periodistas han destacado cientos de veces pero que, claro, no se trataba de ocasiones en las que era un representante del trotskismo el que había dado el batacazo, sino que se trataba de meros cambios de color político entre las fuerzas que, a manera de bipartidismo, se alternan los triunfos.

Incluso los mismos miembros del Frente de Izquierda deberán esperar hasta después de octubre para analizar el resultado del domingo, porque parecen no querer darle mucho crédito al voto “efecto un milagro para Altamira”, que seguramente también han recibido pero que no explica por sí mismo el 7,6 por ciento.

¿Entonces?

La carrera hacia octubre comenzó, y mientras que el kirchnerismo ya hace todo lo posible para recuperar votos y el radicalismo cobista salió de caravana de agradecimiento, el Frente de Izquierda tendrá que salir a caminar más las calles para mantener ese 7,6 por ciento e incluso tratar de acrecentarlo.

Si bien el panorama inmediato es que en octubre los resultados serán similares para las dos principales agrupaciones que aspiran a bancas en el Congreso, el radicalismo y el justicialismo, resulta impredecible lo que puede suceder con las demás, porque el CC-ARI ya quedó fuera de carrera, los demócratas cada vez están más divididos, el FAP apenas si pasó el cuatro por ciento, y así sucesivamente.

Y entre estas “las demás” está el Frente de Izquierda, que sorprendió a todos con un tercer puesto en las primarias que no podrá analizarse en serio hasta luego de octubre, porque los escenarios posibles son múltiples, por lo que, hasta entonces, habrá que dejar de lado esa suerte de retórica del agravio, porque, si no, todo lo que se diga pecará de incompletud, cuando no, como en algunos casos, de falta de respeto.

Opiniones (7)
22 de abril de 2018 | 08:24
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22 de abril de 2018 | 08:24
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  1. a este chico no lo dejen llegar porque va ser el primero de saltar para el FPV, No tiene a nadie en la cámara... y en esa soledad esta muerto ,por eso para salvarse salta.
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  2. Lo este muchacho Del Caño no esta vinculado a una repentina vocacion izquierdista de los mendocinos ( cosa imposible ) sino a algunos factores que confluyeron a esta eleccion 1) son las PASO, aca no se ponia en una banca a nadie 2) Un efecto de solidaridad de algunas personas para que no estuviera por debajo del 1.5 por ciento y qudara afuera dejandole toda la torta a los politicos de partidos tradicionales 3) Un poco de castigo al hartazgo de ver como candidatos siempre las mismas caras, 4) otro efecto de hartazgo de elegir siempre entre lo mismo como partido y propuesta. 5) tambien hay un efecto imagen, un tipo muy joven con cara de buena gente ( seguro que lo es ) fresco y no contaminado por la politica tradicional en oposicion a por ejemplo, un tipo como Abraham con aspecto de padrino y con imagen de estar muy cerca de serlo. Lamentablemente ( y a mi que soy de derecha y aun asi me gustaria ver a Del Caño como legislador no por su ideologia sino por su no contaminacion ), aca la eleccion se va a polarizar entre Cobos y el kakismo provincial y todos los demas bajan, no tengo dudas que es imposible que Del Caño mantenga el 7.6.
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  3. Lo novedoso o "curioso" no es que sacara el 7,6% de los votos, sino que con ese porcentaje se colocara tercero desplazando a otros partidos con mejores antecedentes electorales. El porcentaje que obtuvo la izquierda no cambia ninguna ecuación respecto al bipartidismo, el cual goza de buena salud, sobre todo que hablamos de elecciones legislativas. Si este porcentaje se mantiene en una elección de ejecutivos, entonces ya hablaríamos de "tendencia" y si, además, con ese porcentaje quedaran terceros en dichas elecciones, entonces podríamos comenzar a analizar el comienzo de un cambio cultural en una Mendoza conservadora. Por ahora lo que me indica este resultado de la izquierda, unida al que tuvo la derecha en todo el país, incluida Mendoza, es que hay una "decepción" saludable con la derecha. Se votó centroizquierda e izquierda con muchísima mayor amplitud que centro y derecha. Eso es un dato, no una opinión. Aparentemente ha calado para bien en la población la "revisión" del pasado y se ha tomado nota de quiénes hicieron qué y cómo. Esto de Del Caño puede ser producto de una lectura como esa. De todas formas hay que esperar a que se haga "tendencia" para confirmarlo.
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  4. Con respecto a tomarse con seriedad la falta de boletas en algunas mesas; NO hay que olvidar que cada mesa tiene un presidente que es quien debe velar por la transparencia del acto eleccionario, dentro de lo que se incluye, que haya boletas de todos los partidos. Por lo tanto si hubo mesas en las que los votantes no encontraron boletas de tal o cual partido, debieran denunciarlo, pues evidentemente no han hecho bien su trabajo y por lo tanto no deberían estar presidiendo ninguna mesa en las próximas elecciones, sin olvidarnos que ahora cobran, algo que hasta hace unos años era simplemente una carga publica y se debía realizar la tarea sin cobrar.
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  5. Estimado Frías: no es "nos hemos acostumbrado" respecto al bipartidismo..... Es "LOS HAN ACOSTUMBRADO". No todos entramos en la misma copa. Algunos leemos, estudiamos, aprendemos, y entre ellos están los que incansablemente han buscado en los últimos 40 años (desde el '73) alternativas válidas al bipartidismo planteado, y que hoy se ven representados con mayor o menor exactitud por el Frente que tiene a Del Caño como figura ppal. Y es lo que ahora comenzarán a hacer los viejos bipartidistas: tratar bajo todos los medios de socavar la imagen, ideas, propuestas, etc, que tenga que ver con la intención de voto al "convidado de piedra", haciendole creer a la gente que pensar en él es desperdiciar el voto, que solo son un grupito de clase media politizada, sin propuestas válidas, sin "gente como uno", etc ,etc....
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  6. Lo de del Caño, es una experiencia nueva en la provincia, pero ya los hemos tenido como casos testigos a Altamira, Zamora y otros. ¿no será que Mendoza no es tan conservadora como uds. mismos la pintan? Y hay una razón todavía mas poderosa: la gente se cansa de los versos, cuando comprueba que éstos son justamente verso. Y por ahora tampoco lo conoce mucho a del Caño.
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  7. Muy cierto todo, buena la nota. Los políticos profesionales que tenemos -profesionales de la política porque en su vida han hecho otra cosa- hacen bien en preocuparse de que la gente común tenga la chance de llegar a cargos electivos. Quizás entonces las cosas empiecen a funcionar. En lugar de asombrarse sres. del PD, ARI, CC y demás prueben con tomarse el 42 a las 7,15 am en el control y vean gente de verdad y no solo encuestas.
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