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Mascotismo II: cuando buscamos una mascota "diferente"

El autor de la nota plantea cómo muchas personas quieren diferenciarse a través de sus mascotas.

Mascotismo II: cuando buscamos una mascota diferente

Muchas veces nos vemos atraídos con la idea de tener una mascota diferente o “exótica”, esa que no tiene nadie y que va a despertar el interés en nuestros amigos. Y esto es porque hay una edad en nuestras vidas que buscamos ser un poco diferentes a los demás, y las mascotas no escapan a esta moda.

Así es como hay gente que en su casa tiene Iguanas de Brasil, Hurones de América del Norte o Erizos de África.

De moda, en los últimos años los erizos pigmeos se han vuelto más comunes. Aunque son pequeños, necesitan mucho espacio y no soportan bajas temperaturas.


Los animales exóticos provienen de otros países y no se encuentran naturalmente en nuestro país, la lista de estos animales vendidos como mascotas es muy larga. En los últimos años ha habido un mayor control en el tráfico de animales con este fin, y si bien los números oficiales ofrecidos por los países de todo el mundo indican una reducción en este tipo de comercio, el tráfico ilegal de especies (o partes de ellas) sigue siendo un problema grave.

CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas
de Fauna y Flora Silvestres) es un acuerdo internacional, cuya finalidad es
velar por que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas
silvestres no constituya una amenaza para su supervivencia. Dentro de este
grupo de animales, la Argentina importa todo tipo de animales y plantas. Uno
de los grupos más solicitados son los psitácidos (loros, cotorras y cacatúas), mientras que Iguanas, Varanos, Pitones y Camaleones son los reptiles más
exitosos en ventas. De acuerdo al reporte de comercio de CITES, la Argentina
ha importado alrededor de 4.000 especímenes de estos reptiles por año
durante la última década, siendo la Iguana verde (Iguana iguana) la especie
con mayor volumen de comercio.

 

Las Iguanas son las mascotas exóticas por excelencia. Su
comercio está regulado y la mayoría provienen de criaderos.



Pero más allá de la importancia del comercio de especies, existe el problema
acerca de qué hace la gente con sus mascotas y qué hacen a su vez las macotas con los animales autóctonos si son liberados en la naturaleza.

Pongamos un ejemplo con el que muchos se van a sentir identificados: la conocida tortuga de agua. En apariencia, una tortuga de agua resulta inofensiva, más cuando recién la compramos que mide unos pocos centímetros. Sin embargo, estas tortugas crecen rápido y viven varias décadas por lo que con el tiempo también perdemos interés en ella, sobre todo cuando su tamaño exige que le compremos un acuario más grande. Algunos las regalan, otros las llevan al Zoológico o al Acuario o, aquellos que piensan que el animal va a estar mejor libre, la liberan en el lago del Parque, El Carrizal, o en alguno de los pocos cursos de agua que todavía tenemos en la Provincia.

Lo que no sabe la mayoría de la gente que libera estas tortugas es que se trata de una de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. La “Tortuga de orejas rojas”, llamada también “Galápago de Florida”, es una tortuga que depreda a otros animales (peces, anfibios, invertebrados) y existen planes que cuestan varios millones de dólares para controlarla en varios países del mundo.

La tortuga de orejas rojas es la más comúnmente vendida como masctoa. Está considerada como una de las 100 especies exóticas más dañinas delmundo.


Lo mismo ocurre con el resto de los animales que compramos como “mascotas”: aves de jaula, lagartos, serpientes, arañas, escorpiones, hurones, erizos, etc. La mayoría de la gente compra mascotas exóticas sin conocer su biología y los problemas que puede causar en ambientes diferentes al de su origen.

Hay, a mi entender, tres aspectos que deberíamos evaluar antes de comprar o pedir (en el caso de los jóvenes) o recibir a modo de regalo una mascota:

1.- Procedencia.
El orígen de los animales es extremadamente importante. Hoy existen muchos
criaderos que se dedican a reproducir este tipo de animales. DEBEMOS poder corroborar que los animales que compremos sean realmente de criadero y que
no hayan sido extraídos de su ambiente natural, afectando la supervivencia
de estas especies. Cuando provienen de un criadero (un loro por ejemplo),
el animal DEBE poseer un certificado de un criadero debidamente habilitado
para tal fin. Muchas veces las aves están anilladas, pero ese tipo de marca
es muy fácil de falsificar. Otra forma de ser engañados es cuando una tienda
de mascotas compra animales de criadero pero también compra animales
extraídos de la naturaleza. Por lo general, el comprador no conoce que debe
pedir el certificado, por lo que la tienda posee certificados sin entregar y con
esto “lavan” los animales silvestres que suelen ser mucho más baratos en el
mercado ilegal.

2.- Capacidad de tenencia.
DEBEMOS conocer los requerimientos del animal que vamos a adquirir,
como así también los cambios de estos requerimientos con el tiempo, cuando
adquiera su tamaño adulto. Si el animal no es de climas templados como el nuestro, debemos conocer cómo vamos a proveerle de calor durante el invierno.

Si hiberna, saber en qué condiciones deberá pasar el invierno y sus temperaturas críticas. Conocer los requerimientos de alimentación es esencial para prevenirles enfermedades, así como también una fuente de luz UV para los reptiles.

3.- Responsabilidad.
Además de tener la responsabilidad de tener una vida que depende de nosotros, también tenemos la responsabilidad de muchas vidas que se encuentran fuera de nuestra casa. Nuestra mascota suele estar en nuestro patio sin supervisación y por lo general no conocemos sus actividades. Algunas de estas especies exóticas son excelentes depredadores y su instinto las lleva a cazar animales que se encuentran en la naturaleza, es decir animales autóctonos que no están acostumbrados a estos nuevos depredadores. Así, si decidimos tener por ejemplo un Hurón, tenemos que saber que si lo dejamos suelto en nuestro patio, éste puede cazar aves, cuises o ratones (nativos o domiciliarios). Y no solamente deberíamos controlar lo que hacen las mascotas exóticas, mascotas domésticas muy bien conocidas y que vemos todos los días como gatos y perros (en especial gatos), no escapan a sus instintos y resultan un problema para la fauna autóctona.

Aunque domesticados hace miles de años,
los hurones son una amenaza para la fauna
nativa. Algunos países los han prohibido
debido a los problemas ambientales que causan.


La responsabilidad sobre nuestras mascotas debería ir aún más allá, al control reproductivo de las mismas. Antes de desear que nuestra mascota tenga cría, deberíamos tener ya los posibles receptores de esas crías cuando puedan independizarse. De otra forma, deberíamos esterilizarlos con el fin de no aumentar el número de animales exóticos y reducir un poco la presión de éstos
sobre la fauna nativa.

En lo personal, soy de la idea de ofrecer un ambiente propicio para que haya más animales autóctonos. Es mucho más gratificante observar aves cantando y que se reproducen en el patio de casa, o cuises, murciélagos y sapos que vagan libremente de una casa a otra, a que tener una mascota “exótica” que ahuyente o deprede esa fauna nativa.

Sería bueno que podamos cambiar la “moda” del mascotismo y generar una nueva de “nativismo”, así podríamos apreciar el contacto con los animales silvestres, pero libres.

Guillermo Debandi
Asociación Biota
www.biota.com.ar
https://www.facebook.com/Asociacion.Biota

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