opinión

Fenicia Cangemi cantaba tonadas con Nolo Tejón

Esta es la tercera y última parte de una excelente entrevista que el periodista y poeta Goyo Torcetta le hizo al cantor de Las Heras. A disfrutarla.

Fenicia Cangemi cantaba tonadas con Nolo Tejón

Parte final

En la década de 1950, la prestigiosa soprano Fenicia Malgioglio Cuadros de Cangemi, sobrina de Hilario Cuadros, integró un cuarteto de música cuyana junto a Nolo Tejón que en esos años estudiaba en la Escuela de Cerámica de la UNCuyo.

Homenaje

Con esta última parte, cerramos una charla que mantuvimos con Manuel Tejón hace algunos años atrás.

El objetivo ha sido resaltar, con gratitud, respeto y admiración, la figura de un genuino creador mendocino que, junto a su esposa Magda De Merolis, defendió, a través de su arte, nuestra identidad regional, sin concesiones a un sistema globalizante y deshumanizado.

Manuel Tejón, tío de Joaquín Lavado, “Quino”, nació el 3 de junio de 1925. En unos días cumplirá 88 años. Personalmente reconozco en él su influencia estética y su ejemplo de vida.

 

El regador se ha dormido

sentado junto a la acequia

y por no turbarle el sueño

el agua se queda quieta

 

¡Gracias maestro!

Gregorio Torcetta

La mujer en el canto cuyano

“Lo mendocino tiene, algo diáfano, algo de agua, de verde. El tipo de música hace indispensable la voz de mujer en el canto regional cuyano”, afirma Nolo.

“En el sonido de la voz femenina puede darse toda esa diafanidad. Tradicionalmente nuestro folklore cuyano se canta con la intervención de voz de mujer.

“Es la manera típica de cantar la tonada. Todos hemos escuchado en Mendoza las tonadas al modo tradicional: a dúo, con una voz masculina y otra femenina. Como se cantaba en la antiguedad.

“Intentamos varios conjuntos, incluso uno con ocho voces, cuatro de mujer y cuatro de hombre.

“Por la década del 50, constituimos un trío que se llamó "Los cantores del Cuyum" formado por Amalia Dapaz; Carlos Figueroa, de voz extraordinaria, potente, agudísima, segura y yo, que hacía la voz grave. Actuamos en Radio Libertador y Radio de Cuyo.

En ese tiempo yo estudiaba cerámica. Me gradué en técnico ceramista en la Escuela de Cerámica de la Universidad de Cuyo. El doctor Pálica, profesor austríaco, trajo mucho impulso a esa escuela. Estudié cinco años. Me dieron el título de "técnico químico ceramista".

Con Pepita Malgioglio

“Un año después formamos un cuarteto (dos voces masculinas y dos femeninas) integrado por Pepita Malgioglio (la soprano Fenicia Malgioglio de Cangemi, sobrina de Hilario Quadros), Lala Cabeza (hermana de Ernesto Cabeza, el integrante de "Los Chalchaleros"; Carlos Figueroa y yo. Cantábamos a dúo, a cuatro voces, etc. Era una voz alta y otra baja de mujer y también una voz alta y otra baja de hombre.

“El cuarteto fue cambiando elementos debido a que algunos integrantes se alejaban, por causas distintas hasta que, tiempo después, se concretó el grupo Actuamos con la misma fórmula ya dicha. Ya estaba Magda. Cantábamos Amalia Paz, Edmundo Herrera, Magda y yo.

Los Mendocinos

Con su esposa, Magda De Merolis, se casaron el 19 de enero de 1959. Ese mismo año formaron el dúo "Los Mendocinos". Esa joven italiana, abruzzense, llegó al país y se asimiló completamente a nuestro espíritu, hasta connaturalizarse con la tierra cuyana. Le pone al dúo la frescura de una voz con pureza de acequia que corre entre piedras por tierra mendocina. El contracanto femenino matiza la voz grave de Manuel Tejón, quien, a su vez, se turna para enriquecer con su contracanto la melodía. Es, sin duda, algo nuevo, fresco, distinto, verdaderamente agradable.

(Fragmento de una entrevista realizada por León Benarós en la década de 1960 – Publicada en la web por “Voces de la Patria Grande”)

“Teníamos de característica una tonada. Cantábamos basándonos en la manera y el color típico de nuestra región, pero agregando algunos elementos musicales nuevos, tratando de ponerlo a la altura de la sensibilidad de ese momento, sin perder el sabor ni el gusto de lo tradicional mendocino.

“Nuestras voces jugaban permanentemente. Cambiamos. La primera voz pasaba de mí a ella. Los dos hacíamos primera, segunda o tercera voz. Muy pocas veces al unísono. Hacíamos dúo –cantábamos a dos voces y también, mientras uno cantaba, el otro hacía un contracanto. Eso es lo que buscábamos”.

Realidades distintas

“La canción folklórica mendocina nació en una realidad completamente distinta a la que existe hoy. Eso lo analiza muy bien Draghi Lucero en su libro "Cancionero Popular Cuyano". “La gente ha cambiado. Ha cambiado la forma de vida, mucho más rápida que antes. Esta Mendoza de hoy, logicamente, tiene que dar lugar a otra música nueva, por supuesto basada o inspirada en sus raíces.

“La cueca cuyana no se canta tanto en Mendoza como se cantaba antes. Tal vez por la influencia de los conjuntos, que la cantan al estilo del norte, mucho más rápida y con bombo.

“Pero, de todas maneras, la cueca cuyana se canta mucho en zonas rurales, en las fincas, igual que la tonada tal cual es allí se la puede escuchar todavía.

“Es muy difícil que un cantor vaya a una casa de campo y no le digan: ¡Cántese una tonada!. .. Es un llamado de atención para los folkloristas jóvenes que hay en Mendoza, porque todo el mundo, ahora, canta norteño. La muchachada no conoce las canciones folklóricas cuyanas.

 

A quien corresponda

“Bueno, Torcetta, lo que quisiera agregar es un pedido a quien corresponda:

“Que de alguna manera, se haga algo para que nuestra música popular, nuestra cultura popular o no popular, pero nuestra cultura, con raíces nuestras tenga más posibilidades.

Si el artista no puede vivir de su labor, entonces no se puede hacer cultura, sobre todo en esta época tan difícil. Pido que a los que han demostrado, que se han entregado, que han dado su vida trabajando seriamente por nuestra cultura, o que tienen interés en darla, seriamente, se los apoye de alguna manera para que nuestro arte no se pierda, porque se está perdiendo. Los jóvenes ya no tienen referencia de lo nuestro. No saben que música hay en este país.

“Una vez una maestra me preguntó cuál era la música de nuestra provincia. Cuando yo era chico, cantábamos tonadas, en la clase de música cantábamos cuecas, en fin. No sólo que se rescate, sino que se difunda lo que tenga valor.

“Si se le diera a la juventud calidad o por lo menos, algunas posibilidades para acceder a lo auténticamente valioso, a lo que tiene nivel artístico, se le está dando un arma muy poderosa que es conocer un valor grandioso como es la belleza que se encuentra en lo estético.

Desgraciadamente hay una aplastante difusión de cosas no artísticas, comerciales, de terrible mal gusto, de espantoso mal gusto, sepultando a todo lo demás. Entonces, que para todo lo demás, se tengan, por lo menos, algunos canales de difusión. Nada más. Ese es mi pedido”.

Opiniones (1)
18 de febrero de 2018 | 18:54
2
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18 de febrero de 2018 | 18:54
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  1. Felicitaciones, don Goyo, excelente nota a un artista al que vale la pena entrevistar. Todos los sombreros que tengo y los que voy a comprar en el resto de mi vida me saco con las dos manos para hacer un gran "châpeau" a este maestro, conmovedor en su autenticidad y profundo en su simpleza. Me gustaría agregar una simple reflexión con respecto a las últimas frases de don Nolo. Yo he crecido con el incipiente y omnipresente rock & roll que ocupaba todo el espectro de las radios y TVs de mi juventud, me tardé casi hasta los 20 en descubrir el tango, un poco más en llegar al folklore y todavía otro poco para descubrir el que más me gusta, el de mi tierra. Como dice don Peteco Carabajal: "Tanto correr pa'llegar a ningún lado, si estaba donde nací lo que buscaba por ahí", pero debo decir que ni la radio, ni la TV, ni los grandes festivales, ni el apoyo económico del gobierno, ni los planes del Ministerio de Cultura, ni ninguna gestión oficial o privada pueden revelarle a uno el canto de la tierra. Todos lo llevamos dentro y se despierta por otra clase de estímulos. En mi caso, recorriendo los campos de Tunuyán, llegando de a caballo hasta debajo de las enramadas, recibiendo la bendición del vaso de vino de la mano amiga y escuchando cuecas y tonadas en familia, con cogollos sentidos y muy sinceros. Para arrimarse al canto de la tierra, hay que andar humilde por la tierra. No hay otra cosa. No son los subsidios del estado los que van a mantener vivo al folklore (solo suelen mantener vivos a los avivados de siempre que de cultura tienen poco). El folklore son las cosas del pueblo y está en el pueblo. He visitado un par de veces el "Festival de la Tonada", solo para confirmar lo que resulta obvio: En el escenario están las luces, los cantores y los músicos profesionales, la tonada no, la tonada anda, íntima y hermosa, por los ranchos, haciéndose canto en las gargantas cuyanas que beben vino y música en esos dedos mágicos que pulsan las guitarras. Saludos
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