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Alguien hizo la letra, alguien hizo la música

El miércoles 8 de mayo, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic), presentará en la Feria del Libro “Alguien hizo la letra, alguien hizo la música”. Primer tomo de una serie de biografías en homenaje a los autores y compositores de nuestro país que con sus creaciones le dieron un perfil a la música argentina.

Alguien hizo la letra, alguien hizo la música

Todos, en algún momento de nuestras vidas, necesitamos escuchar una canción que identifique o exprese algún estado de ánimo que nos haya generado el amor, el dolor, la nostalgia, el encuentro, el adiós, las injusticias, etc.

Y esas canciones están allí. Esperando que aquel que las necesite las convoque. Son como ángeles quietos. Pero también suelen andar sueltas, habitando el aire, la soledad, la nostalgia, en fin. Es cuando se produce el inesperado encuentro con el necesitado de sus notas y sus palabras. Entonces ellas le dejan esa carga de luz para su alma y desaparecen. Esas criaturas etéreas fueron creadas por humanos comunes, pero peculiares.

Ellos, los autores de las letras y las músicas, en su gran mayoría anónimos. Desconocidos para los demás, salvo que sean intérpretes exitosos de sus propios temas.

Eternos ignorados

Masivamente, son escasos aquellos que se interesan por la autoría de los temas, a excepción, lógicamente, de los dedicados a esta vocación.

El público recuerda al intérprete pero hace caso omiso del autor. Así, la gran mayoría de éstos, también desaparecen de la memoria colectiva.

¿Cuántos saben quien escribió “La Cumparsita” o“Cambalache”, por nombrar tangos consagrados; “La Lopez Pereyra” o “Claveles mendocinos” en lo folclórico dentro de nuestro país? ¿Que autor escribió “Extraños en la noche”?, entre los temas foráneos. ¡La lista es interminable!

Las generaciones actuales reconocen a los intérpretes y cantautores de hoy, que en algunas décadas más, serán desconocidos por la venidera juventud.

Es que las canciones reflejan el presente de cada humanidad. Nacen como fruto de las necesidades espirituales de cada progenie en la que se generan y con ellas pasan y se olvidan.

Reconocimiento al autor desconocido

Con este libro que lanza Sadaic, tendrán, de alguna forma, su reconocimiento esa gran cantidad de autores y compositores desconocidos a través del recuerdo de aquellos grandes artífices, que lograron permanecer en la memoria popular, a través de sus creaciones y cuyas biografías estarán, desde ahora, al alcance del público.

Gran tino de la entidad madre que agrupa a 40.000 socios y que fue creada el 9 de junio de 1936 cuando se unieron las dos entidades existentes en esa época: el Círculo de Autores y Compositores de Música y la Asociación Argentina de Autores y Compositores de Música.

Tres años antes, en setiembre de 1933, el Congreso de la Nación, había sancionado la Ley 11.723 del Derecho de Autor, que en nuestro presente cumplirá 80 años de vigencia.

Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor

Naciones Unidas, en 1995 estableció el 23 de abril como el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.

El lema escogido por la Unesco para este año: “Leer para vivir“. A través de la lectura podemos introducirnos en realidades mágicas que nos ayudan a comprender la propia y elevar nuestro espíritu. Bucear sentimientos profundos y alcanzar emociones intensas.

El libro conserva y transmite los conocimientos, creencias, avances y cultura de los diferentes pueblos a lo largo del tiempo, facilitando la comunicación entre las personas.

Los libros comenzaron siendo herramientas muy precarias y solo accesibles para ciertos grupos.

Uno de los logros fundamentales fue la aparición del alfabeto. Una herramienta que permitía articular las palabras en sonidos simples y sustituir los sistemas de representación utilizados hasta el momento, basados en objetos, por unidades fonéticas.

Si bien los antiguos egipcios poseían un sistema de jeroglíficos con una naturaleza alfabética, no fueron utilizados para escribir, sino como una guía de pronunciación.

El primer pueblo en poner en práctica esa herramienta fue el fenicio que lo propagó por todo el Mediterráneo.

En todas las culturas hubo un interés especial por documentar el universo de las historias y conocimientos que se habían ido transmitiendo de forma oral. Cada una valiéndose de las herramientas con las que contaba supo desarrollar un concepto diferente de libro.

Leer para vivir

Gracias a los avances tecnológicos el libro también ha evolucionado, ha cambiado su soporte. Hoy la literatura nos permite volar, entender la historia, las artes, la vida.

Universo en el que podemos aprender, divertirnos, soñar.

Una forma de acercarse al mundo, de comprenderlo y sentirnos menos solos. Los libros siempre estarán ahí porque una vez leídos, se vienen con nosotros, a compartir nuestra existencia.

Goyo Torcetta.

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21 de mayo de 2018 | 16:13
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