opinión

CFK logró unir a la oposición

Lo que parecía imposible, lo logró la Presidenta: unir a la errática oposición detrás de un proyecto común.

Hay quienes se unen más por el espanto que por el amor, está claro que se trata de una verdad de Perogrullo que pocos pueden refutar. En la Argentina de los últimos días, ese dogma ha cobrado inesperado impulso luego de que Cristina Kirchner decidiera “democratizar” la Justicia a su gusto y piacere.

Con ese gesto, la mandataria logró lo que parecía imposible: que una oposición disgregada y personalista se uniera en un proyecto común. ¿Quién hubiera imaginado una postal semejante hace apenas unos meses?

La historia argentina da fe de los persistentes fracasos llevados a cabo por los referentes no oficialistas toda vez que intentaron juntarse en una plataforma medianamente unificada. Lo que motivó a que esto jamás pudiera llevarse a cabo fue el “vedetismo” ostentado por esos mismos opositores. Lamentablemente, ninguno aceptó resignar protagonismo en pos de un proyecto integrador.

Sin embargo, la mera decisión de Cristina de avanzar sobre la Justicia logró lo que largas horas de debate entre referentes partidarios nunca pudo: la unificación opositora.

No solo eso, algunos comenzaron a advertir que concurrirán a la manifestación que se dará el próximo 18 de abril. ¿Hubiera ocurrido esto si la jefa de Estado no hubiera impulsado la polémica reforma judicial? Probablemente, no.

Baste recordar que durante las megaprotestas del año pasado no hubo participación —al menos explícita— de la oposición argentina. Esta vez sí ocurrirá.

El escenario que le espera a Cristina este año es adverso y será muy similar a lo vivido en las legislativas del año 2009, cuando el kirchnerismo sufrió la derrota más dura de su historia. Entonces, como ahora, tres importantes referentes se unieron para competir contra el oficialismo. Se trató de una gesta que llevaron adelante Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Felipe Solá.

La euforia duró menos de lo pensado: a las pocas semanas, los tres candidatos terminaron desunidos y con proyectos personales totalmente opuestos. Ello lleva a temer lo mismo en el mediano plazo: si la oposición logra unirse de cara a las elecciones de octubre, ¿se disgregarán luego con la misma facilidad?
 
Hablando de 2009, varias cuestiones deberían preocupar hoy a Cristina. Primero, el hecho de que la economía vernácula ha empeorado en estos años; segundo, la dispersión actual del peronismo y, tercero, la enorme potencia que muestran hoy las redes sociales. ¿Cómo pelear contra tantos factores adversos?

Independientemente de lo que ocurra en los próximos meses, se insiste en el factor más relevante que dejó la política de los últimos tiempos: la Presidenta de la Nación logró unir a referentes que no tienen nada de común entre sí, excepto una cosa: la voracidad de poder.

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20 de abril de 2018 | 12:20
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