opinión

After office XXX: pase libre, levante y sexo

La "salida entre semana" está muy zarpada: ¿Qué pasa en Mendoza?

Entre las mesitas, una rubia con look felino baila con sus amigas. Es Lili, y lo hace con la mirada clavada en cierto chico, Lalo, que se apareció allí con un grupo de colegas, la corbata colgando y el saco un poco arrugado, fruto del día largo de laburo.

Unos quince minutos después de las miradas que van y vienen, Lalo se acerca, la toma del brazo, le dice cosas al oído… y le saca una foto con el celular, quizás para subirla al Facebook, tuitearla o tenerla para alardear de la conquista. Lili, por supuesto, se deja fotografiar, encantada: pone cara de perra, escucha el click y da media vuelta para irse.

No va a ser así de fácil. Lalo quiere más que una simple foto, y no le suelta la mano. Los piropos y la insistencia de él luchan contra los forcejeos aparentes de Lili; que al final gana, y vuelve a la pista con sus compañeras del principio. “Esto, recién empieza”, piensa seguramente Lalo, dispuesto a volver a la carga.

Unos metros más allá, la situación es completamente diferente: Lala, morocha infartante, está con dos amigas en la barra esperando mesa.

Pispea a uno de los amigos del chico de quien hablábamos antes: Lolo. Evidentemente se conocen, porque Lolo se acerca y la saluda. Se pasan una hora y media hablando, coqueteando, seduciendo.

De pronto, Lala dice que tiene ganas de ir al baño. Una de las amigas le avisa “buenísimo, te acompaño”… pero una mirada fulminante y casi asesina no deja dudas: Lala tiene un plan y necesita ir sola.

Antes de meterse en el toilette, y después de dejar hechizados a casi todos con su mini adherente, se da vuelta y, con una sonrisa carnal y una guiñadita de ojo, le tira un beso a Lolo.

Quince minutos después, ambos salen del baño de varones, desarreglados, transpirados y satisfechos.

¿Qué pasa en los after office?

Salir a tomar algo con compañeros de trabajo a las 19, 20 horas, los miércoles y jueves, es una moda que viene de las grandes ciudades y que cada día se afianza más en Mendoza. Como si fueran una suerte de “horas extra” con mucha onda, los bares de la Arístides, algunos del centro o hasta los de la Alameda se pueblan de varones con saco y corbata, o chicas de trajecito.

Son bancarios, empleados administrativos, secretarias o empleados de empresas cool que pretenden una noche de viernes o sábado a mitad de la semana, sin trasnochar ni quemarse demasiado.

“El miércoles y el jueves son días ideales para salir de "trampa", aporta Gonzalo -35 años, export manager de una bodega-. “Ojo, no es que yo busco eso, pero tu novia te piensa laburando, vos salís de la oficina con amigos y bueno… por ahí algo se da”.

Los after office, como casi todas las cosas posmodernas, se inventaron en Norteamérica. Se trata de una tradición impuesta una o dos veces a la semana en la que se sale del trabajo y se para en un bar a beber un par de copas.

Pero los argentinos los hemos convertido en espacios para ir en busca de algo más que tragos. Diario Clarín publicó que, según un estudio realizado por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), el 54% de los hombres que concurre a los after office admite ser infiel y el 33% de las mujeres dijo que vivió una aventura amorosa.

Si bien la "matiné de los oficinistas" se creó con la idea de acortar la semana laboral y afianzar las relaciones entre empleados, hoy —según esa encuesta— la mayoría va en busca de una relación "sin compromisos".

“Es una ganga por donde se lo mire: algunos ya arrancan a las siete y media de la tarde. Generalmente hasta las diez de la noche, la entrada es gratis y tenés promociones de dos por uno en tragos”, dice Mariana -30 años, secretaria administrativa de un estudio jurídico-. 

“Podés cenar o no. Pero tipo diez o diez y media de la noche, arranca la fiesta, y según el bar que elijas, hay para todos los gustos: música house y electrónica, cachengue con reggaeton, cuarteto y cumbias, o lugares en donde suenan hits de los 80 y los 90”, sigue Ceci -29 años, abogada-.

“Los solteros son en general los más tranquilos. Te aseguro que los casados y los que están de novios tienen una actitud más salvaje: vienen a tirar la chancleta”, asegura la dueña de un bar de calle Arístides que jura que en su interior ha descubierto situaciones difíciles de describir decorosamente.

La tendencia más border 
 
Así como están los más ortodoxos, que van derechito del trabajo a la rutina del hogar, los que eligen tomarse una copa con amigos o los que salen “a ver que pasa”; ya hay grupos de personas que proponen actividades híper extremas para lograr la ansiada distensión post laburo.

MDZ Cool se comunicó vía mail con dos integrantes del grupo “Los Fiesteros”. Ellos en vez de un after office común y corriente, se juntan a las 19.30, cada quince días, en distintos lugares de la Capital Federal para tener sexo grupal, fantasear que son integrantes de una película porno o simplemente, mirar.

“Esto comenzó a fines de los 90”, explica Daniel, socio fundador del grupo. “En un chat conocí a un pibe, nos frecuentamos algunos meses y surgió la fantasía mutua del sexo grupal. Ahí se nos ocurrió utilizar Internet”.
 
Después de dos intentos que fracasaron -no hubo afinidad entre los participantes, unos seis varones-, la tercera convocatoria tuvo éxito. “Empezamos en nuestras casas y departamentos. Fuimos 12, luego 16, y ahora en los encuentros las personas pasan el número 100”, dice David.
 
Con reglamento y todo

Hay ocho reglas generales, y otras tantas espec[ificas, por las que se rigen los miembros de este particular grupo. Algunas de ellas son:

- Respeto total y absoluto tanto en las reuniones de varones como en las mixtas, por las decisiones, roles, gustos y preferencias de cada uno de los restantes participantes.
 
- Cada uno está en total libertad de ejercer en la reunión su sexo como lo prefiera (nos referimos a los roles). Nadie puede obligar ni debe sentirse obligado a hacer algo que no quiera hacer. Cada uno elige qué hacer: desde simplemente mirar hasta todo tipo de sexo.
 
- La reunión consta de la práctica de “sexo seguro” (con preservativos que se reparten gratuitamente a la entrada o que cada uno lleve).

- Pedimos siempre a todos llevar muy buena onda y muchas ganas de divertirse y pasarla bien.

Ahora la pregunta es: en Mendoza... ¿Abrirán una filial?

Opiniones (1)
23 de junio de 2018 | 13:01
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23 de junio de 2018 | 13:01
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  1. q verguenza!!!! la verdad me da asco escuchar que un grupo de personas tan numerosas se junte a tener sexo libre....en vez de juntarse a tene sexo como no se juntan para hacer algo benefico que ayude a la sociedad.
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