opinión

Mendoza y la paritaria suicida

El tironeo entre gobierno y gremios por un presupuesto acotado, la falta de crédito y la carrera entre la inflación y los salarios, son una bomba de tiempo.

“Mañana me matan o empezamos a hacer las cosas bien”

(Celestino Rodrigo. Ex ministro de Economía de Isabel Perón antes de su plan: devaluación del 150 %, aumento de tarifas, transportes y servicios públicos del 100 %, suba de combustibles del 180 %, y de salarios del 45 %. La presión sindical consiguió subas salariales de más del 150 % y el año 1975 terminó con tres dígitos de inflación, desabastecimiento, y sueldos licuados)

Ya en la cárcel por malversación de fondos entre otros cargos, donde pasó casi cuatro años después del golpe de 1976, el ingeniero Celestino Rodrigo siguió defendiendo su plan. Había asumido el 2 de junio de 1975 luego de una alocada carrera de precios y salarios. Carrera que hoy se reproduce en el Estado mendocino, con destino incierto.

Hoy estamos lejos de aquel “Rodrigazo” clásico, pero se está cultivando el germen de algo muy parecido, un nuevo “Rodrigazo” pero Siglo XXI, no tan virulento pero con circunstancias y consecuencias parecidas: inflación descontrolada, emisión muy alta de moneda (récord en enero de este año), falta de inversión real, destrucción del poder adquisitivo de salarios y presupuestos quemados en las paritarias. Así, la carrera de Mendoza termina contra el paredón y de mala manera. Los gremios estatales, empujados por la inflación y la destrucción del salario real, acorralan a los funcionarios por aumentos superiores a los que de manera lógica se podrían dar. ¿Cuánto más que el 25 % de aumento sería razonable? Tampoco cabe acusar al sindicalismo de querer fundir la provincia. Los dirigentes están presionados por maestros, médicos, enfermeros, agentes públicos de administración central y empleados de toda estirpe que destrozan sus salarios en los primeros días del mes tratando de defender el poder de su dinero. Hoy, la mejor inversión es reventar las alacenas de alimentos a causa de la inflación, por un lado, y de la rapiña impositiva del Estado sobre los sueldos a través del Impuesto a las Ganancias. Y eso es una mala señal.

Por estos días, tanto ATE como Ampros en Salud y Administración Central, los Judiciales, y los docentes del SUTE que no adscriben a la conducción del gremio se preparan para una huelga general. Y después, la protesta se agudizará. Entonces, comienza a hablarse de cifras y porcentajes de aumentos que remiten a la Argentina de Isabel Perón. Subas de precios y salarios del 25 al 30 %, o toma de deuda para financiar provincias fundidas y además ahogadas por Nación, con una coparticipación que no se cumple según indica la Constitución, sino que funciona con una ecuación invertida a favor del Gobierno Nacional, produciendo provincias pobres y gobernadores mendicantes. Hoy el gobernador mendocino –no ya Francisco Pérez sino cualquiera- sólo gobierna con dos acciones: acordar y fijar las paritarias y luego recorrer el camino a Buenos Aires a ver qué se puede obtener del gobierno nacional. La administración de Mendoza no da más que para pagar sueldos, comprar algunos insumos, servicios de la deuda cuando hay… y se acabó. Es lo que hay. 

Esta provincia arrastra problemas estructurales. La falta de dinero suficiente para afrontar el gasto es uno de ellos. Simplemente no alcanza y entonces se suben impuestos y se toma deuda por dos razones: ninguna de esas dos acciones genera grandes costos. La gente paga sin protestar y se ha estado consiguiendo dinero hasta 2010, por lo menos. Pero lo primero tiene límite y lo segundo se acabó. No habrá crédito este primer semestre, coinciden los informantes. La situación de aislamiento internacional a causa del desacuerdo con bonistas con deuda en default, la política de expropiaciones, el increíble cepo no sólo al dólar sino a los dividendos de empresas extranjeras que busquen invertir, la inflación alta, el riesgo país número uno del mundo aun peor que Grecia o Venezuela, han generado un clima de desconfianza muy fuerte hacia la Argentina. Entonces no habrá crédito ni para Mendoza ni para nadie. “Por eso tiene razón (Fernando) Porreta cuando dice que irán por la obra pública si los aumentos salariales son fuera de los límites lógicos… no pueden aumentar impuestos, plata afuera no van a conseguir, la “bicicleta” a los proveedores está estirada al máximo. Crédito no hay… entonces van a gastar la de obra pública” dice una fuente. En Haciendo dicen cosa parecida: “Plata hay… se puede dar el cien por ciento de aumento si quieren… y no hacemos nada más… sólo pagamos sueldos…” sostienen. Esta carrera tiene responsables: Guillermo Moreno, Axel Kicillof, Mercedes Marcó del Pont, Hernán Lorenzino… y por supuesto… la presidenta Cristina Fernández como responsable final del rumbo económico del país.

Veamos algunos números que sirven para contextualizar la situación de los salarios públicos.

Salarios: La masa salarial es de 10.000 millones de pesos, un poco menos de la mitad del presupuesto de este año, de 25.470 millones de pesos. Suponiendo una paritaria del 26,5 % -por poner un número real apetecible a los gremios- esto aumentaría un 21 % la masa, llegando a 12.100 millones de pesos.

Los sueldos altos: Los sueldos más jugosos se concentran especialmente en los profesionales de la salud, sector que el año pasado consiguió una jugosa paritaria que condicionó además toda la discusión de este año. Los salarios más altos superan $40.000 mensuales en bruto. Son los farmacéuticos, quienes tienen bloqueo de título. Hay sueldos en la Orquesta de entre 10.000 y 22000, y asesores varios contratados por encima de esos sueldos.

Los sueldos bajos: Con un promedio de sueldos públicos de alrededor de $6.000, en Administración Central están los salarios más bajos, precisamente porque allí no hay profesionales. Menudean los sueldos de poco más de 3.000 pesos y no hay salarios que superen los 12.521 pesos en ese escalafón.

Lo que se llevan: Los aumentos salariales se van a llevar más de 2.000 millones de pesos. Para contextualizar, la obra pública con recursos provinciales (que es de donde salen los sueldos) es sólo de 340 millones de pesos.

Ejemplos concretos: En Salud y los jueces los sueldos van a superar los 50.000 pesos. El salario del gobernador ahora es de 34.000 pesos. Los supervisores de escuela tienen sueldos de 20.000 y con el aumento pasarían a 25.300 pesos, aproximadamente.

Comparación con el sector privado: El sueldo promedio del Estado mendocino es de 6.000 pesos, 900 pesos más que el promedio de salarios privados de la provincia, ubicado el segundo semestre del año pasado en los 5.100 pesos, de acuerdo a un estudio del IADER, el Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales. Mendoza figura en el puesto 14 en cuanto a sueldos privados, con una media nacional de poco más de 6.200 pesos. Los sueldos públicos mendocinos no están lejos de la media nacional privada. Claro, el problema es la inflación de más del 25 % anual, que destruye salarios y relativiza las cuentas.

Con los números a la vista volvemos a la cuestión inicial: ¿De cuánto debería ser un aumento lógico, razonable, en una provincia con un déficit crónico y una necesidad de financiamiento este año de más de 1.000 millones de pesos según el presupuesto votado por la Legislatura?

LA ENFERMEDAD ENDEMICA

A Mendoza la plata no le alcanza desde hace años. Ya en el gobierno de Rodolfo Gabrielli, se decía que pagando sueldos, insumos, deuda, y coparticipación a los departamentos, la caja quedaba en rojo. Entonces, no hay plata en serio para las transformaciones. “Mendoza tiene colapsados sus sistemas de transporte, el de energía eléctrica, el de agua, el déficit de viviendas es alto aunque hay que reconocerle al IPV que con la nueva gestión ha mejorado un poco la provisión de casas. No se genera suficiente empleo y el que existe se paga peor que en el resto del país. A ello hay que sumarle un sistema de salud público en el que no se ha mejorado prácticamente nada este año, una educación en crisis de contenidos y de valores y la violencia social en ascenso: hubo 139 homicidios este año, entre ajustes de cuentas y delitos contra la propiedad o contra las personas. Es más que el año pasado” escribimos el 31 de diciembre del año pasado.

Mendoza es una provincia que se ha ido achicando, ahogada por factores internos y externos. El primero, malas gestiones incluso cuando hubo plata. El segundo, la promoción industrial y la coparticipación federal de impuestos que nos ha colocado penúltimos en el reparto nacional.

Otro número: Mendoza recibirá este año 3.767 pesos por habitante en reparto federal de recursos coparticipables. Si la provincia tuviese un índice como San Juan, donde José Luis Gioja cuenta con 7.766 pesos, los recursos treparían a 13.525.343.260. Es decir, más de 13.000 millones de pesos, la mitad del presupuesto. Nominal, real, este año deberíamos recibir 6.560.644.870 pesos. Un poco más de la cuarta parte del presupuesto. La diferencia es de casi una represa de Los Blancos (u$s 1.000 millones) por año. Multipliquen por treinta años de esta coparticipación y esa será la medida del atraso, por lo menos. Una comparación más. Con sueldos privados y públicos de entre 5.130 y 6.000 pesos, no se entiende que no se haga minería. Los empleados de minas y canteras tienen los sueldos más altos del país con $ 21.980. Es el promedio de la remuneración bruta. Los agricultores y ganaderos son los que menos cobran, con $ 3.604 según la AFIP, cifras de octubre del año pasado. Entonces… ¿a qué estamos jugando? Mendoza no tiene nada nuevo bajo el sol salvo lo que se ha hecho en vitivinicultura y turismo en los últimos años, que como se ve, no alcanza para todos.

El contexto es muy malo y no se ve un horizonte de razonabilidad. En las negociaciones el gobierno arranca ofreciendo menos que la inflación y termina dando más de lo que puede, una vez que los gremios han pedido más de lo que han aumentado los precios, que de por sí estarían fuera de medida de un país razonable de inflación anual de menos del 5 %, o por debajo de un dígito, como casi todos en la región.

Mendoza cumple más o menos con su presupuesto y con dificultades, dejando de comprar insumos, manteniendo los hospitales con pulmotor y las escuelas con tiza y pizarrón del Siglo XIX, postergando a los proveedores y aumentando impuestos. Pero la provincia estaría mucho peor, por caso, si no se hubiese eliminado la Tasa Cero a numerosas actividades. Entre 2012 y lo que se conseguirá este año, las subas impositivas le dejarán a Hacienda de unos 1.000 a 1.500 millones de pesos más en ambos ejercicios. Aún así hay déficit, y causa envidia recorrer Córdoba o San Luis y ver la infraestructura puesta en marcha por gobernadores enfrentados además al gobierno nacional, que castiga con dureza económica a los enemigos y ahoga y subordina, domestica, a los amigos.

La provincia tiene otro problema estructural en relación a sus cuentas. Sólo los empleados públicos participan de la elaboración del presupuesto a través de las paritarias, porque tienen una herramienta de presión en el paro y las protestas. El resto de las actividades afectadas, ya sean proveedores de cualquier ministerio desde Salud a la obra pública o Seguridad, padres de comunidades educativas escolares y comercio de toda índole, lo ven pasar. Apenas enviarán alguna queja sectorial si los impuestos no les convienen. Recién este año Fernando Porreta, el titular de la Cámara de la Construcción, se animó a decir algo, cuando planteó que los sueldos por encima del 22 % se van a llevar puesta la obra pública. Debería haber herramientas de negociación participativa del presupuesto, a través de mesas de consenso económicas y sociales: gremios públicos y privados, empresarios, universidades, ONG, sentados en la misma mesa. Pero en Mendoza eso no ocurre. Los últimos intentos fueron a inicios de los 2.000, con aquel Plan Estratégico del CEM que la política rifó, o con el Comité de Crisis de 2002 que iba decidiendo cómo administrar la pobreza extrema.

Los empleados tienen derecho a un salario que cubra sus necesidades y pague razonablemente por su trabajo y sus capacidades profesionales, sin temor a tener que pagar cada mes más caros los alimentos, vestimenta, servicios, transporte o educación de sus hijos. Nadie lo niega. Pero hay que parar la pelota en algún lado. Todos hablan de subas del 25 ó 30 % o de endeudarse por 300, 500 ó 1.500 millones de pesos sin ponerse colorados. Hemos perdido el norte, el foco, de un país de economía normal. Hoy esto es un desquicio cortoplacista muy parecido a la previa del rodrigazo de 1975. Como se ve, un país que no aprende de la historia ni de sus errores.

Opiniones (7)
20 de abril de 2018 | 00:22
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20 de abril de 2018 | 00:22
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  1. Mientras sigan gobernando los conservadores surgidos de las filas del liceismo y que lo único que tienen en la cabeza es la vid, así seguiremos. Es hora de que se pongan al frente los verdaderos progresistas y se vayan estos disfrazados que sólo quieren mantener el statuo quo. La Presidente sabe bien qué es lo que pasa en estas provincias y es por eso que no les afloja un mango, para que de una vez por todas se tenga que poner el apriete en los sectores que siempre han estado favorecidos. Es hora de que comiencen a pagar y se dejen de molestar con la uva, el vinito y todas esas tonterías del agro que no nos dejan crecer realmente. La agricultura no sirve para que Mendoza crezca, sólo para conservar algunos sectores minoritarios que ya deberían darse cuenta que son un lastre.
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  2. El analisis de este periodista es muy elemental, porque no nos preguntamos en vez de hablar de deficit, cuantos empleados publicos han entrado en la gestion de Paco y Jaque? cuanto se aumentan y roba la clase dirigente que deberia dar el ejemplo? porque los deficit los paga siempre el que trabaja? porque si hay tanto deficit se gasta en ñoquis, en aparato politico y demas? siempre escucho voces de que los trabajadores conspiramos contra el pais por reclamar un sueldito que nos permita subsistir, y cuando las vacas estan gordas como en el 2004, 2005, 2006 que yo sepa los trabajadores estuvimos casi o tan mal pagos como ahora, a mi ya no me vengan con el discurso del deficit, porque cuando hay plata tampoco llegan a las economias mas dañadas.
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  3. Montacuto: ¿toda la nota es para defender que haya minería? El contrasentido que plantea Ud. poniendo como ejemplo a Córdoba y San Luis respecto a Mendoza, es que no veo minería en ninguna de las dos. Una llevaba treinta años con promoción industrial y la otra tiene entradas por turismo, soja y todo lo de la Pampa Húmeda que no se pueden comparar. El problema no son los sueldos de los estatales, que son de los mas bajos del País. El problema es el imbecil sentado en el cuarto piso pidiendo limosna a una viuda.
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  4. Otra pregunta al autor, si la planilla que presentan como oficial en otra nota sobre el tema, dice que un supervisor primario cobrará en marzo $ 13.033,89 y uno de media $ 13.237,76, y dice "cobrará", ¿de dónde saca los $ 20.000 que se supone "tienen sueldos" y los $ 25.300 que "cobrarán con el aumento". La matemática más elemental da una diferencia de $ 10.000. ¿No se les fue la mano en defender lo indefendible?
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  5. KHAZAR: UD., A DICHO UNA VERDAD QUE CUALQUIER POLITICO, NO PUEDE REFUTAR. SUS INEPTITUDWES Y SUS FELPUDISMO, NOS HAN LLEVADO A UNA PROVINCIA PUJANTE Y TRABAJADORA, A SER DE LAS PEOR CONSIDERADAS. NOS MIENTEN, Y HAY PERIODISMO QUE SE PRESTA A VENDER LOS ESPEJITOS DE COLORES DE LOS GOBERNANTES.-
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  6. ¿Por qué hay que parar la pelota en los sueldos de los empleados? ¿Por qué no hay voluntad de reclamar por la coparticipación o por el daño causado por la promoción industrial? ¿Por qué el Gobernador que es un lamebotas del Gobierno nacional debe ganar $ 34.000 y toda la parva de funcionarios que lo siguen colgados de él? ¿Ellos tienen más necesidades reales que un maestro? ¿Sus familias comen más? ¿Se enferman más? ¿Por qué un jubilado como yo paga impuesto a las ganancias y los jueces no? Hay demasiados por qués como para resignarnos a que los empleados sean los que sufran las necesidades mientras ellos siguen adelante subsidiando a los amigos empresarios. porreta VIVE de la obra pública, se enriquece con la obra pública, por eso le molestan tantos los salarios de los trabajadores del estado.
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  7. Porque siempre la propuesta termina siendo que los asalariados banquen el déficit? Porque no gravamos de VERDAD a los que mas tienen, en vez de gravar los salarios de los trabajadores con el impuesto a las ganancias? Acá dinero hay, el problema es que los chorros que gobiernan para ellos y sus amigos debieran estar tras las rejas. Si de verdad se castigara la corrupción, si hubiera Justicia, verían como sobra plata en este bendito país.
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