opinión

Ley de avalúo y equidad

De una u otra forma, por exceso o por defecto, toda ley impositiva (y las leyes conexas que la sustentan) tienen claros efectos distributivos.

La diferenciación de las potestades tributarias entre la Nación y las provincias deja a estas últimas con un conjunto limitado  de instrumentos de política tributaria.

 En ese marco, el Impuesto Inmobiliario es el único tributo importante con posibilidades ciertas de servir como herramienta redistributiva.

Ello es menos cierto con el Impuesto Automotor dado que en muchos casos es posible cambiar de jurisdicción el objeto del tributo, como ha sufrido Mendoza respecto de otras provincias.

Tampoco es una herramienta de redistribución progresiva  el impuesto a los ingresos brutos, que no hace distinciones respecto de los niveles de rentabilidad y/o capacidades contributivas sectoriales.

La herramienta jurídica básica para la ejecución de la política tributaria en relación con el Impuesto Inmobiliario, es la Ley de Avalúos que año a año establece la base sobre la cual se calcula el impuesto a exigir al contribuyente.

En las actuales condiciones la falta de política y administración tributarias se refleja en un sistema distorsivo que solo pretende convertirse en un régimen de recaudación intentando acercar recursos para financiar un gasto creciente.

No es posible en consecuencia pedir que se apliquen criterios de equidad vertical ni horizontal.
Pero esta distorsión que no es nueva, alcanza en el Proyecto de Ley de Avalúo 2012 niveles asombrosos. El Poder Ejecutivo propone un aumento generalizado de los avalúos del 20%. En ese intento, no distingue capacidad contributiva alguna aplicando el mismo aumento a viviendas del Barrio Nueva Ciudad en Buena Nueva o el Barrio Palumbo en Godoy Cruz que a viviendas de la 5ta Sección o de cualquier barrio cerrado de Lujan, Maipú, Godoy Cruz, el oeste capitalino o Guaymallén.

Estamos lejos de un sistema donde determine un piso de avaluo (alto o bajo pero siempre en relación con el valor de mercado de la propiedad) y el contribuyente –a través de un sistema de declaración jurada- pueda oponer criteriosamente las excepciones que crea aplicables.
Hasta tanto esa situación no se verifique, el estado debe evitar esos niveles de generalización.

Pero esa generalización -que afecta cualquier criterio de equidad- es más brutal aún en los avalúos de plantas industriales donde el aumento general del 20% alcanza a un pequeño taller metalúrgico de Guaymallén, Las Heras o industrias medianas del Carril Rodríguez Peña y es el mismo aumento aplicable a la Destilería de Luján de Cuyo.

Cabe tener presente que el avalúo de la Destilería ha pasado de $ 166 millones en 2011 a $ 200 millones en 2012 cuando el valor del plan de inversiones declaradas por YPF en el trienio 2009-2012 alcanza los $ 396 millones o la inversión comprometida por YPF ante el Departamento General de Irrigación en 2003 a efectos de preservar la calidad del acuífero alcanzaba la suma de U$S 50 millones (por lo menos $ 150 millones de aquella época).
La brutal diferencia entre el valor consignado en el proyecto de Ley de Avalúo y el valor de las inversiones resulta ofensiva para todos y, especialmente para cualquier empresario PyME.

Por ello, en el tratamiento legislativo, propondremos un avalúo de la refinería más  representativo del valor de dichas instalaciones industriales (las más importantes y modernas de la provincia).

En una provincia que finaliza cuatro años calamitosos en materia fiscal, que deja una pesada herencia por lo menos hacia el primer año de gestión del Dr. Francisco Pérez vemos necesario contemplar criterios de equidad horizontal y vertical que modifiquen la realidad de este “régimen recaudatorio”. En el mismo entendimiento trabajaremos la ley impositiva.

Opiniones (3)
27 de mayo de 2018 | 05:28
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27 de mayo de 2018 | 05:28
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  1. andá a cacerolear dejá de llorar
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  2. el 20 por ciento es el 20 por ciento qué tiene que ver el barrio palumbo si tiene casas de mier...... pagará un 20 por ciento mas de NADA, hipócrita
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  3. Daniel Dimartino, tus reflexiones son muy acertadas, sin embargo el radicalismo viene acompañando, con diferentes excusas, todos los aumentos anuales que los ineficientes de turno pretenden. Tus palabras me confortan, pero a la hora de votar, siempre termino pagando mucho màs que el año anterior, ya sea ingresos brutos, inmobiliario o automotor, y ni hablar de las tasas del registro de la propiedad y las tasas retributivas de servicios. Ni hablemos de las tasas municipales, que pareciera que vivimos en Nueva York. Incluso las aumentan al principio y a mitad de año, pasandose por el traste la queja vecinal. Politicos, adviertan que estamos llegando al mismo punto de la crisis de 2001, nos estamos hartando de ustedes cuyas ùnicas polìticas consisten en esquilmar el bolsillo de los que trabajamos. Paren la mano.
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