opinión

“Desubsidiame” (No es la nueva de Almodóvar)

“Chau Subsidios para todos, Hola Poniendo estaba la Gansa”. Es como una cuestión de mera justicia distributiva el que cada quien pague lo que corresponda, y que quien pueda bancarse lo que consume lo haga como un duque ingles, sin un mueca. La columna Cosa Seria y la situación país sin los subsidios.

Un país sin subsidios.
Es un clásico que en Argentilandia un despelote tapa a otro, ad aeternum, y vamos de bardo en bardo saltando cual alegres canguros sudacas. Cuando aún no nos habíamos cansado de hablar de la oposición que implotó al cabo de la seguidilla de elecciones y los K todavía se relamían, hubo lío con San Dólar, que pronto fue prolijamente desplazado de las tapas de los diarios por lo de Aerolíneas-Austral con sus entuertos sindicales y sus vuelos a la nada, y ahora ese espinoso asunto es corrido a un costado de la consideración pública con un manotazo por el tema del momento (de esta semana, en realidad; el lunes vemos…): “Chau Subsidios para todos, Hola Poniendo estaba la Gansa”. Es como una cuestión de mera justicia distributiva el que cada quien pague lo que corresponda, y que quien pueda bancarse lo que consume lo haga como un duque ingles, sin un mueca.

Lo complicado de entender y explicar es: a) Por qué durante años se le estuvo subsidiando las tarifas a algunos que tienen más guita que Ali Babá y los cuarenta ladrones juntos; b) Como es que ahora esos mismos cosos ponen cara de prócer (salvo honrosas excepciones que siempre hay) y con la actitud de quien está salvando a la patria dicen que renuncian a la prebenda y se disponen a pagar lo que les echen, siendo que cuando los subsidiaban se quedaron piolas como perro que ha volteado la olla; Y c) Que a esta altura de la soire tengamos que estar explicando eso de que cada cual debe pagar de su peculio todo lo que gasta a menos que le sea imposible de toda imposibilidad, y entonces se lo ayuda. Pero bueno, esos son apenas tres de las incógnitas grosas que jamás develaremos en esta dimensión descosida que es Argentina mon amour. 

Lo que quería relatarles hoy es, justamente, mi encuentro con cierto  “emprendedor” (vendedor de humo, bah...) que estaba craneando iniciativas diversas (todas con cargo al Estado, como corresponde) y ahora, por mera precaución y como quien se cura en salud no solo está bajando en algo sus pretensiones, si no que se prende en la movida “Patriótica” del subsidio-less. Este garca o aspirante a serlo charlaba conmigo en una coqueta “Braserie” (léase cafetín-fonda con aspiraciones a más) ubicada en un centro comercial con una concentración de caretas por metro cuadrado que supera ampliamente el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Veamos:

-YO: Beto, ¿Como van tus proyectos ahora que se empieza a cerrar la canilla de la Gran Caja Nacional Gran?

-BETO: Mi equipo y yo estamos reformulando las estrategias y haciendo un “Downzizing” de las proyecciones técnico-financieras establecidas en los papers del bussines plan...

-YO: O sea que no saben de qué se van a disfrazar para vender sus embustes, ¿cierto?

-BETO: Exactamente. Pero hay que decirlo con onda; y ya se nos ocurrirá algo.

-YO: Parece que viene la austeridad, nomas...supongo que desde ahora habrá más racionalidad en el gasto público; digo...

-BETO: Lo que no se va en lágrimas se va en suspiros, decía mi abuela andaluza. Si la sacan de un lado, la van a tener que poner en otro. Es ley de la vida y la economía. Y ahí donde la pongan estaremos, con los brazos y los bolsillos abiertos para recibir el maná celestial-estatal. Ya lo decían los amigos del PRI mejicano, que no por nada estuvieron gobernando 75 años non stop: “Es un error tratar de vivir fuera del presupuesto público”. Y no le pifiaron ni en una sola letra.

-YO: ¿Y esto de la quita de subsidios va a complicarles algo?

-BETO: Y...jode un poco; pensá que las actividades que queremos emprender fueron de las primeras que se quedaron arafue de la repartija subsidiocrática.

-YO: Bueno, será que lo de ustedes no producirá nada socialmente útil, será puro lucro y despilfarro de recursos para hacer que otros despilfarren...

-BETO: Y bueno, qué querés...si me propusiera hacer algo socialmente útil me voy a laburar para Cáritas. Acá se trata de cazar la tarasca grosa, y siempre aplicando el método preferido de los cursos de Postgrado, Master y Doctorado de las mejores escuelas universitarias de negocios del mundo. 

-YO: ¿¿¿???

-BETO: Se llama “O.P.M”, las siglas de “Other People Money”; Dinero de otra gente, para decirlo en criollo. Y si esa “Otra gente” es el Estado, la ecuación es perfecta, porque nadie se sentirá muy culpable que digamos si algo sale mal. Con la tagusa propia cualquiera hace negocios; así no tiene gracia. Hay que hacer que la pongan otros.

-YO: Claro, los morlacos del otario, como diría aquel tangazo. ¿Entonces tenés que enfriar un poco el intento de rapiña por esto de la quita de subsidios o no?

-BETO: Si, pero de todas maneras tiene su costado positivo, al menos desde el punto de vista marketinero

-YO: No entiendo...

-BETO: Claro, por no entender esas cosas es que no tenés un mango. Es elemental, mi querido guaso; Con esto de la quita de subsidios y/o la renuncia voluntaria, uno puede andar por ahí dándose dique de patriota acaudalado al que no le importa garpar lo que sea por el bien del país que le pide un pequeño sacrificio. No importa si en realidad no le pueden tocar el subsidio ni la tarifa ni nada parecido porque tiene todo a nombre de su madre de 85 años, postrada y jubilada con la mínima (como en mi caso, modestamente) Me hice una copia del formulario para renunciar que está en Internet, lo imprimí y lo llené de sarasa. Se lo muestro a la gilada, porque ahí dice que tengo como guachocientos millones, y eso me da credibilidad como empresario platudo, generoso y sensible. Les adorno el chamuyo diciendo que yo siempre estuve en contra de subsidiar a los que pueden pagar, que antes quise borrarme y no me dejaron, y que prefiero que ese dinero se destine a los que realmente lo necesitan. O sea: no hay mal que por bien no venga.

Hasta ahí llegué. Con la excusa de ir al baño (donde no vomité, pero casi) lo dejé y luego partí discretamente por una salida lateral. Total, igual iba a pagar él los cafés. No sé cuantos estarán haciendo estas manganetas, pero conociendo mínimamente nuestra idiosincrasia, puedo colegir que son unos cuantos.

Espero que no cunda el ejemplo, así al menos por una vez algo puede hacerse limpiamente y sin sacar tajadas no previstas... ¿No previstas?...qué se yo.

OK, será hasta el sábado.
Opiniones (3)
21 de abril de 2018 | 18:21
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21 de abril de 2018 | 18:21
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  1. Que cada uno pague lo que consume, está perfecto. Los que votaron a apoyar el modelo, los que no la votaron y se quejaban de los subsidios, que paguen lo que corresponde, es fácil.
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  2. QUE DEJEN SIN EFECTO EL SU BSIDIO QUE TODOS LOS ARGENTINOS PAGAMOS A SANTA CRUZ, SERA JUSTICIA, PORQUE ELLOS SON PRIVILEGIADOS?
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  3. ABUEN ENTENDEDOR POCAS PALABRAS......ME ENCANTO, QUE BUENO ES PODER LEER PERIODISMO INDEPENDIENTE Y CRUDO...MAL NOS PESE, SOCIEDAD HIPOCRITA Y GARCA......Jiji
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