opinión

Cuando encontré la Atlántida

El médico Miguel Lisanti cuenta qué se siente al tener entre las manos pequeñas piedras de lava del mismísimo continente perdido.

Para Heinrich Schliemam debe haber sido emocionante encontrar Troya o la máscara de Agamenón en el Palacio de Mycenas, por allá por el 1870.
 
Lo mismo le ocurrió a Paul Evans cuando en el 1900 descubrió el Palacio de Cnosos del rey Minos, laberinto de la leyenda del Minotauro, amén de las tablas de escritura Linear A, donde el hombre pasa del jeroglífico al lenguaje fonético. Todo esto ocurrió debido a que un tipo llamado Homero contó hazañas que no se escribían y que, luego, Platón y sus amigos repitieron en un bar de Palermo llamado "El ágora". En los dos pilares de Homero: la Ilíada y la Odisea se encontraron esas maravillas.
 
Para no ser menos, yo me fui de viaje y encontré que a una isla griega, nada más y nada menos, le faltaba la isla, que tan sólo quedaba el contorno, falta el cono central de 36 kilómetros; en el sitio de la nada hay una fosa de 400 metros de profundidad.
 
Poco se dice en la bibliografía, pero yo tengo la absoluta certeza de que allí, estaba La Atlántida.

La Isla de Santorini, llamada así por los venecianos medievales en honor a Santa Irene, se llamaba Thiras en griego, y en 1680 antes de Cristo, una noche entró en erupción, pero no fue una erupción cualunque, fue "la erupción", una de las más grandes de la historia del planeta.
 
Esa noche se hizo la noche en Egipto por ocho días: el terremoto sacó hierro del Nilo y lo volvió rojo: a esa erupción se atribuyen las plagas de Egipto. La explosión se vio desde la China y la noche se hizo también en Canadá, existen rastros en anillos de árboles de aquellos años, los restos de las cenizas llegaron hasta la Antártida.

En Creta, 100 kilómetros al sur ocurrió un terremoto descomunal y se piensa que el tsunami de Santorini llevó una ola de 250 metros que borró la civilización minoica.
 
Yo estaba jugando en la playa de Perissa hace unos días y miraba el paredón de 300 metros en donde las cenizas y los restos volcánicos retornaron a la isla desde el aire. Estuve toda la tarde buscando piedras volcánicas que, de acuerdo con su color, corresponden a esa época.
 
La Nathional Geografic seguramente va a decir que no es cierto, a la Atlántida la buscan siempre cerca de las columnas de Hércules. Yo creo que esas columnas son la Ilíada y la Odisea: ellas son el sustento de la verdadera historia, parece que escribir y dejar testimonio de las leyendas al fin y al cabo tiene valor.

Sabido es que Platón, una de las voces más autorizadas del bar, dijo en su estudio de la polis ideal que el uso de "una noble mentira" sirve para consolidar el sistema político vigente.
 
En una ciudad secreta adquirí siete diminutas cajas de palo rosa, con inscrustaciones de bronce ellas vinieron en un barco desde la India. En cada caja puse un resto de lava, ¡así de chiquitito!que en verdad son restos de la Atlántida, son livianas ellas y tienen diversa forma pero lo que más me gusta es su sabor a sal...

Miguel Lisanti

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23 de febrero de 2018 | 20:33
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23 de febrero de 2018 | 20:33
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