opinión

Paulino Reale honra el sacerdocio

Como se sabe 26 obispos y arzobispos argentinos jubilados cobran jubilaciones de privilegio, otorgadas por una ley de la dictadura genocida. Nunca hicieron aportes. El monto que reciben es en la actualidad de pesos 12.000  y se actualiza con el de los jueces. O sea, cada “jubilado divino” como los llaman en el ANSES, percibe más de ocho jubilaciones normales, de gente que contribuyó más de 25 años.

Por suerte hay excepciones. Ocho obispos no han aceptado ese privilegio. Uno de ellos es Mons. Paulino Reale, quien fuera cura párroco en Mayor Drummond y en Luján, y luego Obispo de Venado Tuerto, para venir por fin a terminar sus días entre nosotros, en la capilla Santa Inés. El padre Reale explicó: “No tramité el beneficio porque me acostumbré a vivir con poco.

Los que lo cobran, bueno, es una decisión personal. Tiene que ver con cómo y dónde quieren vivir.” Y él, por lo visto, ha decidido vivir en la modestia y en medio de un barrio humilde.
Este gesto, digamos, tendría que ser el normal entre los seguidores del Evangelio, que establece la modestia como norma de vida y salvación. Y más entre sus pastores, pero, como vemos, eso no ocurre, para una desilusión más, de las tantas a las que nos tiene acostumbrado el alto clero.
Por otra parte, el caso de los obispos choca más, pero es también el de innumerables jueces y funcionarios judiciales, legisladores nacionales y provinciales, ignorados empleados de entes autárquicos, antiguos colaboradores de los gobiernos de facto, innumerables allegados menemistas y hasta un fugaz funcionario de 11 meses, el escritor Marcos Aguinis, o el histriónico ex jugador de fútbol José Sanfilippo. “Ves llorar la Biblia junto al calefón”. Hoy, con algunas lágrimas inesperadas del lado de la Biblia.

Pero bueno. Miremos “la buena noticia”, la que dice que en un mundo corrupto hay gente incorruptible. El padre Paulino merece que lo destaquemos y demos las gracias. Por esto y por muchas cosas. Por el Barrio Santa Inés, hecho por ayuda mutua, que no existiría sin su empeño, optimismo y autoridad. El Instituto San Pablo, del que fue creador, cuando era una Escuela Técnica para los chicos pobres del departamento. Y muchas cosas más. ¡Gracias, don Paulino!

Rolando Concatti
L.E. 6.858.395

Opiniones (1)
22 de junio de 2018 | 20:47
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22 de junio de 2018 | 20:47
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  1. HABIENDO CONOCIDO AL PADRE REALE DE TODA LA VIDA, ME PARECE NOBLE DESTACAR ESTA ACTITUD QUE NO ME EXTRAÑA DE ÉL EN LO ABSOLUTO.- PERO DE TODAS MANERAS NO ESTOY ABSOLUTAMENTE DE ACUERDO CON ALGUNAS CONSIDERACIONES, ES MAS INDIGANTE QUE POLITICOS INESCRUPULOSOS, FUNCIONARIOS CORRUPTOS, DIRIGENTES GREMIALES DE DUDOSO DESEMPEÑO, COBREN DIETAS Y SUELDOS EXAGERADAMENTE ALTOS.- TAMBIEN ME CAUSA GRACIA EL APELATIVO DE "JUBILADO DIVINO" CON QUE ANSES LOS DENOMINA A LOS CLERIGOS, SIENDO QUE ELLOS SON LA CAJA DE LA CORRUPCION DE ESTE PAIS.-
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