Nos vuelven a obligar a darles un cheque en blanco

Quien gane el domingo gobernará con un “plan sorpresa” durante cuatro años. La peor perspectiva indica que el nuevo gobernador y su gabinete irán viendo sobre la marcha qué cosas hacer, pidiendo permiso al gobierno nacional y esperando con ansiedad sus “sí” o quejándose de sus “no”.

Terminó la campaña y tendremos que elegir al nuevo gobernador de la provincia entre un surtido de imágenes creadas por especialistas en marketing político, y no luego de revisar sus planes, propuestas y equipos.

Sería injusto decir que no hubo propuestas: se presentaron algunas. Más como efecto publicitario que como programa de gobierno; más como golpe de efecto calculado y guionado por otros, que con la sinceridad que los mendocinos necesitamos tras haber escarmentado en campañas anteriores con cosas que se prometieron y que les resultó imposible cumplir.

Pero la verdad es que los candidatos no hablaron de impuestos, de salarios, de boleta única y lista sábana, del transporte y los servicios públicos. Nadie habló de educación en una provincia que no tiene una ley que adecúe el sistema local con el nacional: no lo hizo el oficialismo, que lleva a su director general de Escuelas en una candidatura ni la oposición que no dio el debate en la Legislatura. No se abordó la problemática de la salud y hasta el candidato del oficialismo señaló a esa área como el flanco más débil del gobierno del que fue parte y al que representa en estos comicios.

Iglesias no habló del gobierno nacional ni anticipó cuál será su relación con la Nación: ¿va a ser opositor o se plegará a sus designios con tal de recibir favores, como lo hace el intendente de la Capital, que es miembro de su propio partido?

Pérez criticó algunos logros del gobierno nacional como el matrimonio igualitario, aunque no aparece en ninguna foto sin ser acompañado por la imagen de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: ¿será el gobernador amigo del gobierno nacional o un rebelde interno y sin línea directa con la Rosada?

Rosales se sumó, sin más, al autoritarismo puntano y su eternización en un poder sin límites. Trató de darle un matiz mendocinista y no lo logró: hizo demagogia con promesas en torno a viviendas y seguridad y desaprovechó la oportunidad de ser el tercero en discordia, con toda su formación y capacidad, para cumplir solamente un rol extraño, tras volver a Mendoza sólo para ser candidato, tras 15 años de residencia en Buenos Aires.

En lugar de mostrar equipos, los escondieron. Pérez no habló de Jaque: ¿podrá armar un gobierno sin ningún integrante de la gestión que se extingue? Iglesias dejó ver a la misma gente que lo acompañó hace diez años, en muchos casos desfasados en el tiempo y sin información real de lo que pasa en la Mendoza post 2001. Rosales preguntó en dónde queda cada lugar de Mendoza, porque no lo recordaba.

La imagen lo fue todo. A tal punto, que muchas veces los interlocutores con la prensa, un canal de transmisión de sus ideas, fueron sus publicistas y no los miembros de sus equipos de trabajo.

Nos dejaron la idea de que los conocemos. Pero no es así. Un gobierno se conforma con mucha más gente que un gobernador, un vice y sus circunstancias. No sabemos qué ideas y con cuáles hombres y mujeres los llevarán a cabo. Han dejado que nos lo imaginemos, una vez más. Sólo los entusiastas al extremo, los militantes y los enfermizamente optimistas pueden estar convencidos de que lo que dejaron como idea publicitaria será una agenda transformadora para una Mendoza a la que le hace falta un shock político, económico, social, sanitario, cultural, productivo, ambiental y de inversiones.

Les tendremos que dar, una vez más, un cheque en blanco.

Nadie dice que tengamos malos candidatos: lo que intentamos es ver el vaso medio vacío porque ya hay demasiados que sólo ven lo bueno y aplauden, sin profundizar, cualquier gesto o monería. Optamos por reclamar más política y más participación, que son el combustible de una democracia de mayor intensidad.

Con esta campaña hemos perdido –como ya lo dijimos varias veces- una gran oportunidad. Quien gane, gobernará con un “plan sorpresa” durante cuatro años. La peor perspectiva indica que el nuevo gobernador y su gabinete irá viendo sobre la marcha qué cosas hacer, pidiendo permiso al gobierno nacional y esperando con ansiedad sus “sí” o quejándose de sus “no”.

En el mejor de los casos, descubriremos –si estamos equivocados en este análisis- que ha estado tapado durante mucho tiempo un verdadero estadista que, más como arte de magia que como construcción política, logrará poner a Mendoza sobre rieles, con los ejes aceitados y a toda máquina.

Ojalá la magia exista, entonces. O que ese hombre que no hemos visto en la campaña surja desde el interior del candidato que este domingo elijamos como el nuevo gobernador de la provincia.
Opiniones (5)
20 de julio de 2018 | 21:55
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20 de julio de 2018 | 21:55
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  1. La campaña del candidato porteño del PD fue tan burda y exagerada que nadie le creyó.Nadie puede vender algo de lo que no está convencido y Rosaloes nunca compartió el proyecto puntano de RSaa. Subestimó a los mendocinos creyendo que les podía vender cualquier verdura porque él salía en la Tele de Baires y pensó en el cholulaje sin saber que cdo. los mendocinos eligen un gobernador se ponen muy serios y exigentes. Más teniendo en cuenta que ya se comieron un amague con el Libro verde de Bordón y el mapa del delito de Jake. no iene idea de un proyecto estratégico para Mza porque no tiene visión estratégica.
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  2. Estos personajes hablan lo mínimo indispensable, con el temor de no quedar sepultado en sus propias palabras... antes del domingo... obvio. Después del 10 de diciembre, el entierro es inevitable. Cuando deben responder a sus promesas, los discursos comienzan a intentar cambiar el significado de lo prometido en la campaña... o simplemente "oops, perdón me equivoque!"... total ya está en el 4º piso con sueldo viáticos y secretaria por 4 años... El domingo tengo una sola alternativa, votar al menos peor...
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  3. Son miedosos por eso no se sabe quien gana no tienen lo que hace falta para prometer transformar Mendoza y hacerlo.
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  4. De debate nada fue solo una exposición tibia y sin profundidad.- perez : un falso sin memoria y como si fuera misitro de eslovenia.- iglesias : un gatito con cadena de ahorque. rosales: enamorado de la mentira de r saa santarelli : un caballero. yo voto a iglesias pero parecía ua mariposa retada.
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  5. IGLESIAS HA PRESENTADO SU PLAN DE GOBIERNO PARA LAS DISTINTAS ÁREAS. SE TRATA DE UN TRABAJO CONCIENZUDO, CON CIFRAS Y METAS REALES, Y CON EL CONOCIMIENTO QUE BRINDA LA EXPERIENCIA.
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