opinión

Mi gorila y yo

En la columna satírica de la semana, Roberto Pérez, el columnista de "cosa seria", se reencuentra con su gorila interno, ese que supo ser el más peludo del barrio, pero últimamente se había llamado a un inusual silencio. En otras épocas, bramaba a lo loco ante el menor avance “populista".

(Dedicado a mi amigazo Eduardo Freddi, gran inspirador)

Dicen los que saben que todos tenemos distintas facetas, que salen a la luz cuando menos lo esperamos, salvo que sepamos controlarlas “escuchándonos a nosotros mismos” (por decirlo de alguna manera) mediante una adecuada introspección. Ponele que sea así, qué se yo…lo cierto es que, días atrás, en un momento de tranquila soledad quise conectarme con uno de esos aspectos de mi ser que suelen quedar ocultos por el muñeco que los demás toman como mi persona.


Se trata de mi gorila interno, ese que supo ser el más peludo del barrio, pero últimamente se había llamado a un inusual silencio. En otras épocas, bramaba a lo loco ante el menor avance “populista” (por llamarlo de alguna de las tantas maneras posibles) que pudiera afectar a la república, a la democracia, a las instituciones, etc. Y nunca debí arrepentirme de lo que dijo el simio, ya que todo se cumplió, perjudicando cuando no reventando los preciados preceptos constitucionales. Traducido: cuando el gorila que hay en mí decía que se aproximaba el carnaval, era cuestión de apretar el pomo. No lo digo para vanagloriarme de nada, porque el primate se manifestaba con mucha autonomía (siempre a través mío, claro). Él decía lo suyo instintivamente, compulsivamente, al percibir supuestos peligros.

Cuando decidí interpelarlo, hacía ya un buen tiempo que no lo escuchaba, algo muy  raro tratándose de un gran mono protestón e inconformista, por no decir jodido. Al cabo de una intensa búsqueda, lo hallé, y bastante cambiado. Casi no lo conocí. Esto fue lo que conversamos.

YO: ¡Hola, mi gorila de cabecera! ¡Tanto tiempo! ¿Qué fue de tu vida? Estás muy cambiado…

GORILA: ¿Cómo andás? Si, claro que cambie, y sigo cambiando. Por ejemplo, estoy completamente pelado.

YO: Ya veo…estás irreconocible. Debo decir que te ves mejor que antes, pero espero que no estés cruzándote de bando…Siempre fuiste bien machito…

GORILA: ¡Obvio! Y lo seguiré siendo. No me depilé, faltaría más, ni voy a ser como tantos monos vestidos de seda que andan por ahí. Lo que pasa es que estoy sufriendo algunos cambios. Esto fue debido a un severo ataque de alopecia por estrés.

YO: Espero que no haya que lamentar victimas…

GORILA: Seguramente la única victima seré yo; o mejor dicho, mí esencia gorila, esa que creí inalterable aunque vinieran degollando.

YO: ¿Y vienen degollando?

GORILA: Si, totalmente.

YO: Creo entender…te referís al Kristinazo en las elecciones primarias…Te habrás brotado hasta en las orejas, y ahora que no tenés pelo se notaría mucho más…

GORILA: No te imaginás hasta que punto. Pero me la banqué; después de todo, si es lo que quiere la mayoría…

YO: ¡Sorprendente ataque de democratismo el tuyo! ¿Por eso no te escuché decir nada? Antes, por mucho menos, armabas unos escándalos de opereta.

GORILA: ¡Claro Que si! Esta vez me la tuve que comer como un señorito inglés, mal que me pese, porque casi no había a quien echarle las culpas. Y sin un chivo expiatorio no se puede hacer nada interesante. Uno será muy gorila, pero ante todo es argentino.

YO: No entiendo bien eso de las culpas…

GORILA: Es muy simple; si ganó por aplastamiento la que ganó (prefiero ni nombrarla…) es porque, en primer lugar, NADIE LE GANÓ, nadie podía ganarle, nadie supo ganarle, y no sé si hasta NO QUISIERON ganarle.

YO: Curiosa tesis… ¿Por qué un político no va a querer ganar una elección?

GORILA: En algunos casos porque no había con qué, en otros porque se comieron esa de que no se le podía ganar, en otros por mera inoperancia, y también porque varios estaban cómodos cascoteando desde afuera, y se presentaban casi por obligación moral, o para entretenerse un rato, entre otras cosas y motivos.

YO: Claro, no es lo mismo tirar piedras que cambiar vidrios. Una cosa es chillar desde la platea y otra ir a meterse en el berenjenal que es gobernar…

GORILA: Y más sabiendo que, si ganás, después entre Moyano, la Campora, los empresarios amigotes, los medios adictos y demás deudos te van a hacer la vida imposible. Casi no sé a quien insultar, y la mayoría de los contreras no vale ni un insulto.

YO: Por cierto.

GORILA: A medida que iba tomando conciencia de esas cosas, se me fue cayendo el pelo, y acá me tenés, sin el principal atributo de todo gorila que se precie: su pelambre.

YO: ¿Y no habrá tenido algo que ver el hecho de que el mundo está más enredado que orgía de pulpos, y acá no la pasamos tan mal, y entonces por qué cambiar de caballo en medio del río?

GORILA: Puede ser…pero eso implicaría que poco influyó el hecho de que el gobierno no se cansa de repartir todo tipo de cosas entre los pobretes que siempre lo siguieron solo por eso…

YO: ¡Ah, menos mal, ya me estaba preocupando! ¡No has dejado de ser gorila del todo!

GORILA: Esa es mi esperanza; perder el pelo pero no las mañas, como mi amigo el zorro. Pero no sé…estamos en una época muy difícil para el gorilismo vernáculo, que ve sus filas diezmadas por el imparable avance del…

YO: Pará un poco; ¿Estás completamente seguro que es imparable? Porque muchas otras veces hemos visto construirse poderes que parecían eternos pero duraron menos que un eructo en la mano…

GORILA: Mirá, si en las primarias pasó lo que pasó, aún después del “Sueños Compartidos-gate”, después del “Zaffaroni-gate”, después de perder fácil en Santa Fe, Cordoba, Capital Federal, después que el “efecto viudez” se diluyó, viene y nos da semejante palizón, es que habrá Kristina para rato.

YO: Es razonable; eso parece. Pero igual, y por el bien del sistema republicano y democrático, será mejor que la oposición no se desanime y le meta para adelante, que no hay mal que dure cien años.

GORILA: Si, eso se dice fácil. ¿Pero con qué apoyo? ¿Quien estará dispuesto a votar a los que luchamos por un país verdaderamente...ehhhh...hummm...bah, ya ni me acuerdo del versito simiesco que tan bien me salía.

YO: Mejor así, porque los que lo repetían en la campaña terminaron provocando una mezcla de asco y lástima. Diferenciate.

GORILA: Ahora todo es “Nac. & Pop”, “Inclusión”, “Latinoamericanismo”, “Proyecto Nacional” y todas esas fruslerías populacheras. Para colmo, con los inútiles que nos representaban, incapaces de ver venir un huracán caribeño, estamos sonados. ¡Si hasta próceres como Mariano Grondona y Joaquín Morales Solá se están poniendo tibios y componedores!

YO: Bueno, la gente cambia, monito mío. Espero que te repongas pronto, porque me da pena verte así, tan bajoneado. Creo que durante mucho tiempo te estuviste tomando esto demasiado en serio...

GORILA: ¿Y qué querés? Si ví resurgir de nuevo la década del 70 con el zurdaje desatado, la repartija indiscriminada, la violencia verbal que después fue de la otra y todo el cotillón.

YO: Bueno, pero acordate lo que dijo Marx: “La historia siempre se repite; primero  es un drama, y luego una farsa”. Te dejo pensando en eso, gorilita, y me vuelvo a la realidad porque tengo que ponerme a escribir para el MDZol. Chau.

Y así fue. Le dí un besito en la frente y lo dejé, muy ensimismado. Espero que se reponga pronto, porque no quisiera enterarme que los gorilas son una especie en peligro de extinción. Sin duda, sería una sensible perdida...¿O no?
Opiniones (2)
24 de febrero de 2018 | 09:50
3
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24 de febrero de 2018 | 09:50
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  1. Estimado amigo a la distancia (la suficiente como para no contaminar tan afable relación). Agradezco la dedicatoria de la columna. Ya sabe que lo leo todos los sábados. Usted es mi norte (un poco desimantado pero norte al fin). Como siempre, su análisis agudo, fino y ensalsado de palabras justas y descriptivas, le echa un poco de luz a tanto sombrío comentario político. Abrazo fraternal! PD: la alopecia primate también ataca por estas pampas
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  2. Hace ocho años, quedaban sin efecto las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que impidieron por más de 25 años juzgar a los genocidas que protagonizaron la más sangrienta dictadura de la historia del país
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