opinión

No me apuren si me quieren sacar bueno

En la columna satírica de la semana, Roberto Pérez, el columnista de "cosa seria", frunce el ceño. Se mete con el republicanismo y la cada vez menos representativa democracia argentina. La política en donde algunos se dan vuelta como en un trapecio.

¿Lo recuerdan, no? Nosotros nacemos, crecemos, nos atrofiamos y morimos inmersos en un sistema político y jurídico de ascendencia europea, codificado en lo legal (hay Constitución y códigos escritos de distinto pelaje) y que tiende a proteger al individuo de los abusos de grupos más fuertes, empezando por el mismísimo Estado, que al poner una serie de resguardos por escrito “autolimita” sus ansias tan presentes como inevitables de dominación. Es lo que tenemos, heredado de épocas pretéritas y decididamente menos complejas que ésta.

Está muy bueno eso: en los venerables papeles impresos, estamos a salvo de casi todo, hasta de algunos que deben protegernos (como propio Estado), por las dudas se zarpen, cosa que ha ocurrido en no pocas ocasiones. 

Ahora bien: ha empezado hace rato una discusión muy intensa sobre la validez de todo ese andamiaje. Y lo llamativo es que no figura en la interminable lista de esos vaporosos “debates que nos debemos los argentinos”, y que glosan alegremente muchos que por eso tienen prensa y hasta facturan tupido; se da en lo hechos, en la práctica, en el día a día, sin chamuyo televisivo ni radial (a lo sumo, convocatorias u opiniones en medios y redes sociales, pero sin profundizar en el asunto).

Pruebas al canto: cuando, tan seguido, colisionan el muy constitucional derecho a transitar libremente por este sufrido suelo, con el no menos respetable de protestar por lo que se considera que está pésimo de mal. Se arman grandes galletas de tránsito, los nervios colapsan, los insultos alcanzan una intensidad de 8 grados en la escala de Mercali, y todo así. En esas ocasiones vemos como se dan de bruces dos derechos que buscan ser ejercidos por sus depositarios, pero terminan a las trompadas (los derechos, metafóricamente hablando, pero muchas veces sus poseedores también y literalmente). Entonces, ahí tenés un primer indicio de lo que te digo: los que transitan (amparados por la Constitución siempre y cuando mientras transitan no estén haciendo ninguna fuleria) Versus los que chillan. Los primeros tienen su derecho en los papeles, y aparecen otros que por ejercer los suyos en los hechos les escupen el asado. Eso si: destaquemos que quienes van manejando suelen ser INDIVIDUOS, en tanto los protestones cortadores/piqueteros son y funcionan como un CONJUNTO-COLECTIVO-COMUNIDAD, ponele el nombre que te pinte. Ahí está la pata de la sota…

Lo vemos todos los santos días, y los días non santos también. Y de ahí la sospecha, apenas esbozada por ahora, de que este peliagudo asunto indica que algo en la letra de la ley ya no significa mucho, y como ésta se emite desde los organismos competentes (Congreso, Legislatura) los susodichos empiezan a parecer como una decrépita cruza de dinosaurios con vampiros, improductivos, a los que hay que alimentar con el sudor de nuestra frente. Eso, al menos, en la mirada pocas veces inocente de aquellos que quieren cambiarlo todo, o casi, para proclamar que tanto mejor sería adherir a formas de democracia directa, menos individualistas y más centradas en los colectivos sociales, atendiendo por sobre todo a lo que pasa/se ve en la calle.

Se escuchan susurros al respecto con cierta frecuencia, pero (lejos por ahora de que alguien lo plantee formalmente) son los hechos los que imponen su prepotencia. A caballo de la innegable crisis de representatividad de nuestros representantes, otras dirigencias toman la posta de lo social, porque la política aborrece los vacíos, y los llena con lo primero que agarra, te guste o no. Esto tiende a reducir a los políticos y a todo poder estatal al papel de simples “bomberos”, que acuden con soluciones solo si se está quemando el rancho. Claro que no todos fungen así: los hay que, muy pillos y no sin carisma, intentan a veces con éxito comunicarse directamente con las masas, omitiendo en todo lo posible cualquier mediación. Esto viene a reforzar lo anterior, porque entre lo que suelen puentear, están esos representantes a través de los que el pueblo (que “No delibera ni gobierna”) debiera hacerse escuchar. Y quedan pintados al óleo, igual que la parva de ministros, en el papel de simples amanuenses de el/la mandamás.

Se va diluyendo así la esencia del sistema REPRESENTATIVO de gobierno. Súmese a eso que la “encuestocrácia” se adueña de los políticos y los transforma en seres “encuestívoros”, desesperados por saber qué corno quiere y piensa la gente, para actuar en consecuencia, no importando en nada que eso que sale de los sondeos se dé sopapos con las propias convicciones; es un detalle menor…algunos confunden eso de guiarse por encuestas, redes sociales o las cartas de lectores en los periódicos con lo de “Hacer lo que el pueblo quiere”…Confunden aserrín con pan rallado, y terminan legislando con el diario, con Twitter  o según lo que indique la consultora que menos le esté pifiando. Es que no, señores: Tienen que recordar (o aprender) que gobernar y legislar implican ir un paso adelante del resto, porque si no no se puede; están yendo dos atrás, por lo menos.

Pero volvamos al asunto central; el sistema representativo está mutando por la fuerza de los hechos, y sin que nadie plantee abiertamente que lo quieren cambiar. Más ejemplos: los candidatos a Gobernador y Vice del Frente para la Victoria, anunciando un proyecto de ley para establecer consultas populares vinculantes. Ok, me gusta, y le levanto el dedito pulgar, como en Facebook. Pero largarlo ahora, a menos de 60 días de la elecciones, es como de un oportunismo que les juega en contra, chicos. Algo de ese calado debe consultarse con largo tiempo de análisis, debate y estudio encima, no ahora cuando hay que salir a ocupar espacio en los medios a como dé lugar. Vale lo mismo para el anuncio por parte del Gobernador en retirada y posible Embajador Argentino en Libia de que propondría una reforma constitucional. ¿Justo ahí, hace escaso un par de meses, con elecciones de todos colores a la vuelta de la esquina? En fin, todo sea por agregar un poco de confusión a la ensalada de boletas que nos encontramos y encontraremos en el cuarto oscuro.

Otro sí digo: Lo del proyecto minero San Jorge (Q.E.P.D.), peloteado durante meses y meses hasta que por presión popular Y NO POR OTRA COSA, DIGAN LO QUE DIGAN, se trató contra reloj en la Legislatura, y resultó volteado por esa misma presión popular mayoritaria en contra, en vivo y en directo, más todo lo que se accionó en los medios, redes sociales y demás yerbas.

¿Resultado? Minga de debate, estudio en sede legislativa, deliberación de comisiones, consulta a entendidos en la materia, reuniones de legisladores con quienes pudieran aclarar el asunto, etc. O sea, nada de lo que se espera que se haga en un caso como este, agravado por la explícita intención de tratarlo después de las elecciones, según dijeron muchos.  Apenas funcionar según lo marca el termómetro de la opinión pública y de la opinión “publicada”. Muy feo todo.
Y así, de a poquito de a poquito, vemos como lo representativo de los representantes se está esfumando cual fantasma que desaparece al amanecer, por decirlo de una forma pretendidamente poética pero que en realidad es rebuscadísima (sorry…) Marchamos alegremente hacia otra cosa, seguramente un conjunto de prácticas más acordes con una democracia directa que con una representativa, esa que marca la Constitución.

Ojo, que no me estoy quejando; el buen constitucionalismo siempre es evolutivo, sabe avanzar de acuerdo a los tiempos, se adapta…Ok, pero seamos conscientes de eso. Yo me limito a advertirlo, porque de profundizarse esta tendencia, un gran cambio en nuestras prácticas políticas se producirá, y sería muy lindo poder anticiparse (aunque sea una vez), estudiarlo debidamente, consultarlo, proponerlo en calma y aplicarlo (si tiene el debido consenso) con idoneidad y parsimonia, no a las apuradas porque  te están corriendo a urnazos y encuestazos. 

Después, no digan que no les avisé.

Opiniones (1)
24 de junio de 2018 | 04:35
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24 de junio de 2018 | 04:35
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  1. NOMBREME UN PAIS DEL MUNDO QUE SE MANEJE EN DEMOCRACIA DIRECTA?.GASTO TINTA AL CUETE. LA CULPA NO ES DEL CHANCHO, SINO DE QUIEN NO SABE ELEGIR O LO HACE POR SIMPLE FANATISMO. SE IMAGINA UD., TODOS LOS DOMINGOS IR A VOTAR UN PLESBICITO PARA DICTAR UNA NORMA O LEY. LA DEMOCRACIA INDIRECTA ES UN SISTEMA IMPERFECTO, PERO EL CIUDADANO CON SU VOTO DEBE IR MEJORANDOLO. LA NOTA EN LO PERSONAL, LA TOMO COMO COMICA.-
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