opinión

El triunfo de Macri: algún tiempo de civilidad

"Si la Presidenta y sus colaboradores más cercanos advierten que el actual nivel de violencia verbal que impuso el oficialismo puede afectar en algo la performance electoral, ahora en las primarias del 14 de agosto y luego en las generales del 23 de octubre, muy probablemente veamos semanas de menor tensión".

El triunfo de Mauricio Macri en la segunda vuelta electoral en la Ciudad de Buenos Aires le abrió definitivamente el grifo a quienes tratan de establecer un vínculo directo entre el resultado de las elecciones en cada provincia con la futura performance a nivel nacional.

En rigor, el grifo se abrió hace un tiempo con la estrategia de nacionalizar las elecciones, tanto del kirchnerismo cada vez que ganaba como de la oposición antes de que se iniciara la serie de comicios en los que, todo indicaba, el oficialismo nacional no obtendría buenos resultados.

El paso siguiente fue advertir que la Presidenta no era invencible, lo cual ya era una declaración de dónde se encontraba parada la oposición: en el escenario de una derrota en toda la línea con un resultado muy parecido al que instaló a Cristina Kirchner en la Presidencia hace cuatro años.   

La distancia entre Macri y Daniel Filmus (64/36) es apenas superior a la registrada en 2007 (60/40), pero en las actuales circunstancias sirve para mantener la tesis de que todavía es posible ganarle al kirchnerismo, en especial porque se engarza con la derrota en Santa Fe (también anunciada) y un resultado incierto en Córdoba, donde el Gobierno nacional apenas tiene un aliado “soft” en Luis Juez.

Federico Pinedo, advirtió en medio de los festejos en el bunker del PRO, que el gobierno nacional debería "leer" el resultado del ballotage porteño como "un llamado de atención para cambiar el estilo y abandonar un proyecto de poder para hacerlo de desarrollo".
Con la lucidez que lo caracteriza, Pinedo lanzó un guante que sabe que será recibido. Al menos en las próximas semanas, luego se verá. El llamado de la Presidente a Macri para felicitarlo por su triunfo, incluso antes de que se conocieran los datos oficiales, hablaría de un cambio de estrategia, sino de estilo.

Si la Presidenta y sus colaboradores más cercanos advierten que el actual nivel de violencia verbal que impuso el oficialismo puede afectar en algo la performance electoral, ahora en las primarias del 14 de agosto y luego en las generales del 23 de octubre, muy probablemente veamos semanas de menor tensión.

Quien esto escribe no imagina un cambio estructural sino de formas. Sin un líder opositor carismático o con cualidades de gobernante, la única opción para el electorado nacional sigue siendo la Presidenta. Salvo que funcione la estrategia opositora –en particular la planteada desde los medios– y suceda lo que plantean Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, cada uno pensando en sí mismo: que se produzca un deterioro tal del oficialismo que logren forzar un ballotage nacional. Ni tres derrotas al hilo en tres distritos importantes garantizan que tal cosa suceda, más allá de los deseos de tantos.
Opiniones (6)
18 de febrero de 2018 | 19:26
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18 de febrero de 2018 | 19:26
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  1. Hay Bossut las estadísticas son del Indec, claro que no es creible para los medios de comunicación que seguramente vos lees, a cierto que te "hiciste en la calle", cuanta totalidad podes abarcar en la porción del metro cuadrado que conoces...
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  2. Diste en la nota nostalgico, la eficiencia en el gasto público eso denota tu perfíl ideológico, te faltan datos para ser certero en tu análisis... y lo de Macri es obvio que no lo estás defendiendo... en cuanto al índice de pobreza bajo del 2009 al 2010 y subió al 2011 es algo extraña la situación... no es algo que sirva de referencia
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  3. HABRIA QUE VER vikitunu, de dónde sacas tus estadísticas de mortalidad infantil. Por otro lado, relaciones internacionales "convenientes para el país", quiza´nos son las que a vos te gustan, salí un poquitto a ver que se ve desde afuera.
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  4. Si lo que se espera del gobierno nacional es que baje su tono de confrontacíon verbal. La verdad no me preocupa. Sí estaría preocupado si el gobierno quisiera cambiar la asignación familiar por hijo, la jubilación de amas de casa, su pólitica de derechos humanos, la ley de medios audiovisuales, y tantas otras cosas que hacen que apoye a este gobierno. Es indudable que si se cambia de dirección yo no los votaría. Por lo tanto si la presidenta le grita más o menos fuerte a la oposiíón no es importante para mí.
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  5. Creo que como mendocinos nos tenemos que preguntar qué hizo el gobierno nacional: por la educación, por la distribución de la riqueza en un periodo de crecimiento jamás visto en nuestro país, por la salud (Tenemos una mortalidad infantil más alta de toda nuestra historia como país JAMÁS VISTA E IMAGINADA), por la cordura, por la ética, por la institucionalidad, POR LA POBREZA y LA GENTE QUE VIVE EN LA INDIGENCIA (que hoy es mayor a la que existía en 2002), por las relaciones internacionales "convenientes para el país", por la eficiencia en el gasto público, etc. etc. etc. etc., CREO QUE NO VALE LA PENA SEGUIR ENUMERANDO LAS FALENCIAS Y FALACIAS DE ESTE GOBIERNO. Ojo que no me interesa defender a Macri, pero me parece que hoy por hoy a los mendocinos no nos interesa su gestión. En tal caso, parece que los porteños le dieron un voto de confianza ¿no le parece? Tan malo parece que no ha sido.
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  6. Para algunos otros los que estan en el gobierno han hecho mucho por los derechos humanos, por la educación, por los intelectuales, por los periodistas... y puedo seguir. Quisiera saber cuanto hizo Macri en su gestión mas que un trato verbal correcto
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