opinión

Pan, circo y política: la derrota del fútbol

La AFA salió a despegar al gobierno del polémico proyecto de reestructuración del fútbol, pero de todas maneras quedó demostrada la subordinación del deporte a la política y los negocios. Credibilidad cero y mentiras para todos.

El reflejo tardío –torpe- de la AFA no hizo más que agrandar las sospechas: la idea de reestructurar el fútbol está subordinada a las necesidades políticas del gobierno nacional, principal auspiciante y virtual “propietario” del más popular de los deportes en la Argentina a través del programa Fútbol para Todos y del dinero público inyectado a los clubes vía televisación. Ahora, el proyecto sigue, pero más lento. Se trataría luego de las elecciones de octubre. ¿Un freno para achicar el escándalo?

Parece que en la Argentina de los negocios ya ni siquiera es necesario guardar las apariencias. Tanto el vocero de la AFA, Cherquis Bialo, como el presidente del club Lanús habían ventilado las necesidades políticas del gobierno –por ende, de la AFA, según parece- de eliminar la B Nacional, “federalizar” el fútbol y poner en la pantalla principal a grandes caídos en desgracia, como River Plate, condenado a jugar en el ascenso.

El plan estuvo en danza 48 horas y a punto llegó de transformarse en un escándalo político. Anoche, la AFA salió a despegar al gobierno a través de un comunicado y de declaraciones del propio Grondona. Pero el mal paso de comedia, plagado de operaciones e incluso acciones no debidamente aclaradas, sumado al pobre papel de la Selección, que deambula desde hace años sin proyecto, no hacen más que confirmar la crisis enorme del fútbol doméstico.

En la Argentina, el fútbol es sentimiento sincero. Pasión y fidelidad de miles, millones de argentinos por sus clubes, sus colores y sus banderas. Pero aquello no fue suficiente para autosustentar un fútbol deficitario, mal manejado, al que no le alcanzaron los recursos propios generados por ingresos de la TV, sponsors, negocios complementarios y venta de entradas, derechos y jugadores. Las arcas sedientas necesitaron de más y más en un fútbol desquiciado, hasta que la AFA vitalicia de Grondona y familia, con el acompañamiento sumiso, silente y cómplice de muchos dirigentes, decidió asociar la pasión de los argentinos al gobierno de turno a través del subsidio del fútbol por medio de la entrega de unos 600 millones de pesos anuales –en principio-, que finalmente tampoco alcanzaron: los clubes arrancaron el 2009 sin deudas con los jugadores y ya están nuevamente en rojo. La mayoría de ellos, administrados de manera irresponsable.

Como bien admitió el vocero Cherquis Bialo, el principal sponsor del fútbol es el gobierno, que, por lo tanto, tiene derecho de “guionar” la historia y elegir a los actores. Luego del descenso de River, convertido en reflejo de todo lo malo que pasa en los clubes (mala gestión, mala administración, mala organización y malos resultados deportivos), apareció este proyecto “salvador” que apunta a rescatar a los grandes, bajo una cantidad importante de mentiras. La primera de ellas, la “federalización”: en el nuevo esquema, 11 estados provinciales no tendrían fútbol en la Serie A planificada.

Las reacciones adversas de los hinchas al nuevo plan del fútbol federal no parecen tener sólo un fundamento deportivo. Desde hace tiempo, las decisiones de la AFA están teñidas de política, como lo fue entregarles a Humberto Grondona y la Generación del 86 el destino de las selecciones nacionales. Para qué repasar los fracasos deportivos en serie, tan alarmantes como la destrucción de lo mucho y bueno que habían hecho José Pekerman y Hugo Tocalli en las divisiones inferiores del seleccionado nacional. Es posible que en las numerosas encuestas que se hicieron, el no rotundo de miles y miles de votantes haya tenido que ver con la sospecha de que el nuevo plan de Grondona no tenía más fundamentos que los de la política, especialmente los del partido del gobierno. Sospechas afirmadas en las declaraciones públicas del vocero de la AFA (“Todo este quilombo se salvaba si River no descendía") y del presidente de Lanús, Nicolás Russo (“Grondona nos dijo que no tenía mucho margen para negociar. Fue citado a la Casa de Gobierno para que se implemente ya”). Los presidentes de Rosario Central y de Boca Unidos también hicieron declaraciones en este sentido. El manejo político del fútbol generó la ola adversa y –posiblemente- la decisión de desensillar hasta que aclare.

Pero el temporal no se ha acabado. Los clubes siguen necesitando dinero (se habla de entre 1.200 y 1.500 millones de pesos de las arcas nacionales para el nuevo Fútbol para Todos), y el gobierno, de los principales actores jugando en primera para sostener los clásicos, la televisación y miles y miles de segundos de publicidad partidaria pagada por todos los argentinos, al estilo de la que se ve en las emisiones del fútbol nacional. Por lo tanto, el plan está “planchado”, pero no fue archivado del todo. Es que el negocio está cantado y se transformaría en operación completa, cuando se advierte el efecto colateral, consistente en retirarle a TyC Sports (Grupo Clarín) la transmisión de los partidos que le quedaban de la B Nacional y sumar, a cambio, al canal AFA TV a las transmisiones. Salvo que los jueces sigan mirando para otro lado, varias de estas acciones impulsadas por el gobierno costarán a los contribuyentes muchos millones de pesos en el futuro.

Está claro que el dinero y la política se combinaron para destrozar la credibilidad sobre el fútbol. ¿Qué autenticidad puede tener una competencia supeditada a los intereses de grupos políticos y de negocios? ¿Qué margen de confianza puede generar un deporte en el que su principal sponsor, el “accionista” oficial, decide quiénes juegan para sostener el "rendimiento político" del producto fútbol? ¿Qué podremos pensar del fútbol y su organización si al frente de la AFA hay un unicato desde hace 32 años y la única alternativa parece girar alrededor de dirigentes sospechados de favorecer a sus clubes con maniobras espurias? ¿Qué parte de la historia va a creer la gente cuando descubra que los directivos de la AFA nos mienten en la cara?

El fútbol argentino probablemente precise cambios mayúsculos. La necesidad surge clara al analizar las finanzas de los clubes, los desarreglos institucionales, los manejos de la AFA y la realidad pobre del seleccionado nacional, que cuenta con varios de los mejores jugadores del mundo pero que, por falta de plan, método y trabajo serio, no puede ganar nada importante. La pregunta es si el cambio era este, si debía ser decretado por la Casa Rosada o si lo único importante para los dirigentes es la carnada millonaria del gobierno para seguir despilfarrando, a cambio de una televisación paupérrima y de recursos tecnológicos tercermundistas.

Política, fútbol, negocios. Medias verdades y mentiras para todos. Un pase de magia y a esperar las elecciones de octubre. Pan, circo y circo otra vez. Por ahora, el plan pasó al freezer. El tiempo dirá si Don Julio insiste –algo probable si el gobierno gana las elecciones- o si lo guarda en el cajón para cuando lo necesite de nuevo, es decir, si el fondo del barril asoma a la vista otra vez.

La aparición de este plan –finalmente- transparentó que el fútbol en Argentina es un asunto de Estado y de partidos políticos. Sólo que esta vez lo demostraron con una voracidad sin límites.

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Opiniones (4)
27 de abril de 2018 | 05:03
5
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27 de abril de 2018 | 05:03
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  1. Coincido plenamente con vos, todos estos iluminados que hablan de futbol son lacras que pagamos nosotros con futbol para todos más impuestos los mandaría a esquilar ovejas al Sur
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  2. Me pregunto por qué el periodismo deportivo se pierde las mejores oportunidades de "ir al hueso" y dejar en evidencia la confusión y corrupción que se muestra a simple vista, tratando sólo tangencialmente y en forma displicente temas que son vitales para el futuro del deporte más lindo del mundo en la Argentina. ¿Sólo están para hablar estupideces, horas y horas llenando espacio televisivo y escrito? A ver: 1-) El VOCERO ( ¡nada más ni nada menos! ) de la AFA dice : " Éste quilombo se hubiera evitado si River no descendía" , expresión gravísima que no fue tomada en cuenta por el Sr. Grondona, contradiciéndola, siendo esto un verdadero papelón, y donde el periodismo "especializado" , con actitud displicente, no investiga. 2-) El Sr. Grondona ( ¡nada más ni nada menos que el presidente de la AFA! ) Dice: "Bianchi no será D.T. de la Selección Nacional mientras yo sea presidente de la AFA" , ésta otra expresión habla de un señor que se pone por encima de la institución y no tiene prurito en perjudicar a toda una enorme estructura que es el fútbol al cual él representa y, en consecuencia, a la gente que, por millones, se siente defraudada en su pasión. Toma a la AFA como suya y decide de acuerdo a sus problemas personales cuando debería decir : "A pesar de no concordar con el Sr. Bianchi, si en consideración de la mayoría, es apto para el puesto, se cumplirá a rajatabla con dicha decisión" . ¿Qué hace el periodismo deportivo ante tamaña muestra de autoritarismo, egoismo, ateroesclerosis senil y falta a los deberes de funcionario público? Informa livianamente, no alza la voz cuando tiene la oportunidad de hacerlo. Pero eso sí, se establecen encendidas y mediáticas discusiones por liviandades o subjetividades de menor significación. ¿Qué les pasa? ¿En algunas cosas menores son poco menos que jueces y en otras simplemente observadores pusilánimes?
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  3. Tanto programejo lleno de loros parlanchines, en cuanto canal de Tv hay, y ninguno es capaz de hacer un análisis lo más objetivo posible sobre el tremendo papelón del fútbol argentino. Son parte del problema y en consecuencia cómplices de la veguenza.
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  4. SIN PALABRAS, ESTOS A MI NO ME REPRESENTAN EN NADA. ME NIEGO
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