opinión

La basura de Nápoles: cuando el primer mundo huele mal

El autor de la nota relata que el trabajo de recolección de residuos en Italia es una cuestión de intereses entre la mafia y el gobierno y que detrás de las toneladas de basura acumuladas y de las protestas de los ciudadanos se encuentra la Camorra.

Nápoles, una de las ciudades más bellas de Italia, es también una de las mas peligrosas de Europa dada su pobreza y su fuerte índice de criminalidad, sin contar que desde hace décadas sufre el flagelo de la mafia organizada, una de las mas peligrosas de Italia: “la  Camorra”. En resumen podemos decir que es un hermoso lugar, lleno de Napolitanos.

Estas últimas semanas la provincia del sur italiano, se ha convertido nuevamente en un basurero al aire libre. El asunto no es nuevo, ya que desde hace unos 15 años, Nápoles, vive en estado de alerta constante y periódica ante la falta de lugares para descargar los desperdicios, el vertedero de Chiaiano, el único basurero legal, es capaz de tratar 600 toneladas diarias de desechos, cifra que no es suficiente para las casi 2.000 toneladas diarias que producen en la provincia, por lo que cíclicamente, el sistema colapsa, y cuando esto sucede la historia vuelve a empezar: culpas cruzadas, política, camorra, pueblo, miles y miles de kilos de basura en las calles… Contaminación.

Actualmente el trabajo de recolección es una cuestión de intereses entre la Mafia Organizada, quienes poseen negocio sobre la recolección de basura en Nápoles y el gobierno. Las fuerzas del orden y los investigadores han sostenido siempre, que detrás del problema de la basura y de las protestas de los ciudadanos se encuentra la Camorra, que no quiere perder el gran negocio del reciclaje ilegal de desechos, ya que ellos gestionarían vertederos ilegales, muy activos y rentables gracias a la escasez de basureros legales.

Esta situación es una figurita repetida por años, las más recientes son en el 2008, cuando se vivió una situación similar, los desperdicios también se acumularon, en aquel entonces la Comisión Europea estableció duras sanciones a Nápoles e Italia para que pusiera fin a la acumulación de las basura en las calles y se recogiera las ya acumuladas. En aquel momento enviaron barcos cargados a la capital de la paradisiaca  isla de Sardeña (Italia) donde grupos de hinchas del club Cagliari, junto con manifestantes independentistas sardos, intentaron impedir el desembarco de camiones compactadores que transportaban 1.500 toneladas de basura. Luego, el 22 de noviembre del 2010 unas 2.500 toneladas de basura todavía  contaminaban a la tercera ciudad más grande de Italia.

Dicen que los trapitos sucios se deben lavar en casa, pero como se hace cuando son miles de toneladas de basura que el gobierno se niega a levantar?  Llamar a empresas recolectoras de España y Alemania fue la solución. En el 2008 el pueblo Español se negó rotundamente a recibir

30.000 toneladas de basura. Por lo que hace unos años, se decidió como medida de emergencia mandar la basura a Alemania para que fuera quemada allí en gigantes incineradoras, esto que parece un chiste negro, le ha costado a Italia unos 2.000 millones de euros.

La mirada incrédula  y peyorativa de los propios Italianos, de Europa y el mundo une a esta particular población en la vergüenza que, abandonados a su suerte; debe acumular la basura fuera de su casa,  otros la incendian desoyendo los consejos del gobierno provincial quien dice que esto empeora las cosas causando un peligroso gas llamado dioxina, estos incendios que parecen la fogata de un naufragio implorando llamar la atención, continúan y ya a se ha debido apagar unos 70 focos de incendio en los últimos días.

Magistris electo en febrero del 2011 es el nuevo alcalde de Nápoles, quien dijo, llamará a las fuerzas del orden a realizar escoltas armadas a los camiones recolectores para que puedan trabajar tranquilos ante el odio del pueblo iracundo, los altercados y las protestas vecinales, ya que la población amenaza a los trabajadores dada la oposición ciudadana de crear nuevas centrales de incineración sin control alguno.

Luigi de Magistris es la esperanza con la que cuentan los Napolitanos, a mi parecer quizás hasta un futuro primer ministro Italiano,  opositor a Berlusconi, llego al poder ganándole al candidato que el cavaliere apoyaba, este dato no es menor, pues en las ultimas décadas, ser apoyado por Berlusconi era ser apoyado por una gran fuerza política y económica que, desde hace un tiempo a la fecha ha ido perdiendo puestos y lugares clave.

La gente ya no le cree al multimillonario Primer Ministro, quizás admiran su poder o le envidia su dinero, pero lentamente ha perdido el apoyo de gran parte del pueblo. Una de las tantas utópicas promesas que le devolvieron el poder fue la de encargarse del problema de la basura Napolitana, que a la fecha no deja de colapsar.

La oposición se hace fuerte en los jóvenes, por que saben que muchas de las organizaciones mafiosas se asocian a la política de derecha. La juventud siempre irascible ha festejado el triunfo de Magistris. Estos jóvenes interesados en la política son la naciente esperanza de Italia.

Pensemos cuando dejamos algo toda la noche fuera de la heladera, imaginemos esto, multiplicado por casi 5 mil toneladas y por un mes de calor arrasante. Imaginemos las bolsas amorfas calientes del verano abrazador,  desprender ese olor nauseabundo que se multiplica en el hastío y la indiferencia de mas de tres lustros, haciendo un río de liquido, supurando peste que viaja entre las calles empinadas para sucumbir en las cloacas y encontrarse con mas bolsas y ratas, convirtiéndose en una sinfonía  horrorosa: las enfermedades que crecen y se multiplican, la mafia de la camorra, la mafia de la política, la gente, el olor, las gaviotas, las ratas, todo se junta para dar lugar a la crisis.

Los napolitanos que quieren mejorar no pueden, por que es negocio para algunos, que seguro no viven en Nápoles, solo queda esperar que la peste no los ahogue y no queda otra que confiar en un gobierno corrupto y lento. Estas personas solo pueden cerrar las puertas rápido, para que al menos las ratas no entren a sus casas, por que el olor no se va desde hace quince años.

Fernando Chinellato (ferchine@hotmail.com)
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20 de febrero de 2018 | 14:52
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