opinión

La política del “patrón de la esquina” y las iniquidades de un tal “Sr. Voyeur”

Mr. Sánchez primero empezó por ganarse la adhesión de los adolescentes del barrio y formar una guardia fuerte que lo cubriera en las malas y lo festejara en las buenas. El control de la zona del patrón de la esquina le llevó un año.

La política del “patrón de la esquina” y las iniquidades de un tal “Sr. Voyeur”

Cuando volvió al barrio nadie pudo creerlo. Ausentado por dos décadas, el tipo, venía cambiadísimo. Corte de pelo italiano, con un buen toque de “tono sobre tono” en su profusa cabellera, ropa deportiva de ochocientos mangos y cadenas de oro, pulseras de cuero y lentes ahumados neoyorquinos. El tipo (un circo) -se notaba- la había curtido y amasado; y ahora la juntaba en pala parejito.

¿Quién lo hubiera visto al chabón, cincuentón ya, con un Jaguar en la puerta, siempre acompañado de jovencitas diqueras y libertinas que le festejaban todo, aquí, en nuestro barrio? Mr. Sánchez -como le decíamos en la juventud antes de irse a Miami a principios de los 90- fue siempre un loco ambicioso que solo le interesaban la guita, los autos y las minas. “Un fierrero fiestero”, digamos. Y aquí, en el Barrio del Patrón de la Esquina era imposible que osara conquistar su sueño.

Sin embargo, contra los pronósticos de sus vecinos (siempre lo dieron por muerto de hambre y perdedor), se lo propuso y lo logró a través del contrabando de drogas. Un “camello” que supo sortear a la DEA, a la policía antinarcóticos y a los traidores adictos que lo rodearon cada tanto, de los cuales se fue desprendiendo a punta de pistola, cobrándose algunas vidas inevitables para acallar a los buchones (se hablaba de un par de puertorriqueños, tres gusanos cubanos y un colombiano).

Mr. Sánchez empezó por ganarse la adhesión de los adolescentes del barrio y formar una guardia leal que lo cubriera en las malas y lo festejara en las buenas. El control de la zona del patrón de la esquina le llevó un año. Había logrado arreglar con el comisario un monto fijo mensual para liberar la zona y a los contrincantes se los fue cargando de a poco para fundar patria, rápidamente.

El tema era conformar a las señoras y viejitas de los almacenes que son las que llevaban y traían las noticias. A ese “circuito del rumor” lo compró, simplemente, con el pago de un canon a los comerciantes del área para que hablaran bien de él y le retrucaran a los difamadores sobre su persona. Y a los niños, les regaló un pelotero gigante tipo castillo que inflaba los sábados y domingos en el descampado. Todo bajo control. Las madres y abuelas chochas.

Es que la política del nuevo patrón de la esquina no se infundía bajo amenaza ni apriete sino a través del carisma para con la comunidad (“tipo de dominación carismática”, diría Max Weber), eliminaba, claro, a sus oponentes, pero en ello la comunidad lo defendía y terminó por considerarlo un justiciero que combatía al mal y sus amenazas. En el barrio hubo paz por un buen tiempo. Se le temía, sí, pero había logrado que ese temor se confundiera con admiración y cariño. “Al final, era uno de los nuestros” -decían por lo bajo las señoras y viejas en los almacenes.

Pero Mr. Sánchez tuvo que ir por más para institucionalizar su poderío. Entonces, le llegó el momento de la política formal, la de candidaturas y actos públicos, la de los acuerdos con aliados circunstanciales. Su grupo de asesores era del mismo barrio, viejos amigos sin estudios secundarios pero con mucho olfato para la construcción mítica, cuestiones de imagen y relaciones públicas. El “corcho” Fernández, el “nano” Kliever, el “santo” Piovanno y la “tero” Angeluchi conformaban el tándem que proyectó y catapultó a Mr. Sánchez en la Intendencia del departamento. Ninguno “sabía” de política profesional, esa que se cuece en hoteles 5 estrellas y circula en los medios. Más bien tenían un know how organizacional práctico e intuitivo en base a explotar los cinco sentidos. Con eso les bastó.

Con la Iglesia católica hubo rispideces, no así con la evangélica que cooptaba la mayor cantidad de fieles del enclave, a la cual apoyó financieramente para construir un gran salón de usos múltiples en un playón desierto contiguo a la Iglesia. Mr. Sánchez y los suyos no creían, a decir verdad, en nada ni en nadie. Su política resultó efectiva. Eran pragmáticos por donde se los mirara. Pero tenían un punto débil: los excesos. En cada reunión de cuadros políticos -su mesa chica extendida- se apoyaba sobre el tablón de los asados una fuente de vidrio pírex llena de merca y el whisky importado se tomaba como agua. En ese contexto tomaban las decisiones más importantes que por un lado lo catapultaron a la victoria y por otro lo sumieron en la más profunda de las derrotas.

El Barrio del Patrón de la Esquina fue gobernado por dos años bajo ese particular estilo narcopolítico, clientelista y populachero. Hasta que decidí enviar los videos de las cámaras que ubiqué en las esquinas y algunas casas estratégicas, primero a los medios y luego a la justicia, como corresponde. Y así logré desabarrancar a esa banda que no dejaba emerger la democracia en la zona. Ahora, con Mr. Sánchez y sus principales laderos presos, puedo decir que gobierno la zona sin problemas.

Me impuse sobre el gran traidor que en los años de adolescencia me había quitado a la novia que más quise en mi vida. Yo también me lo propuse y lo logré. Fui un vigía todos estos años para finalmente tumbarlo y recuperar a mi querida Gisela. Ella fue quien me nombró “el señor Voyeur”. Y ahora es primera dama en la gobernación de mi provincia.

Opiniones (4)
23 de abril de 2018 | 12:46
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23 de abril de 2018 | 12:46
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  1. Para ser un relato real es un poquito fantástico; para ser un relato fantástico es demasiado real...
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  2. Esto se está poniendo bueno. Buen ritmo, acortaría un poco el título. Solamente. Te recomiendo, en este tono tan particular, en esta voz que se te viene manifestando que leas a un colombiano que se las trae: Santiago Gamboa. Específicamente "Necrópolis". Si no lo encontrás, hasta por ahí te lo presto. Muy bueno.
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  3. MP: te olvidaste de mencionar que Sánchito compró el club de fóbal más bacán de la zona; con el que, además de satisfacer su ego,x.
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  4. Y los agravios? Y las puteadas? Y Candela? Redacción, le están usando el nick a Padilla o que pasa aqui? Quizas............. noooo, serìa demasiado.
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