opinión

Adiós a las armas

El escritor Vicente Battista reflexiona, en esta nota, sobre la promoción de videojuegos violentos y, por lo tanto, d ela solución de problemas mediante el uso de armas.

El prado parecía un mural con distintos matices de verde. Por un costado de la pantalla aparecía Bambi, aún cachorro, y detrás de él su madre. Parecían felices, pero de pronto la madre de Bambi se desplomaba muerta por el certero disparo de un cazador. Los bosques de noche dan miedo. Y miedo era lo que sentían los hermanitos Hansel y Gretel, abandonados por sus padres en medio de un bosque oscuro y solitario.

Los cuentos infantiles tiende a la desventura, aunque algunos de ellos propongan finales felices: desde el oportuno beso del príncipe errante que despierta a la heroína dormida hasta el enérgico guardabosques que rescata a Caperucita y a su abuela de la panza del lobo.

En los Estados Unidos de América algunos videojuegos ofrecen versiones libres de esos cuentos. En “Cenicienta”, un torbellino de feroces palomas picotean sin descanso los ojos de las hermanastras de Cenicienta; en “Blancanieves”, la bruja es obligada a bailar, también sin descanso, hasta desplomarse muerta. En su tierna infancia los niños y niñas norteamericanas aprenden a convivir con el castigo feroz y la venganza impiadosa.

Los videojuegos no son exclusivamente pastoriles, también los hay bélicos, situados en Cuba, Vietnam, Irak y Afganistán, con una vasta gama de destrucción y muerte. Aquellos que repudian los combates pueden optar por videojuegos menos guerreros pero igualmente violentos: conducir automóviles y atropellar y destrozar a cuanto afroamericano, oriental o latino encuentren por el camino. Para quienes prefieran un ámbito más cerrado, hay videojuegos que representan salas de tormentos, con una rica y variada cantidad de artículos para torturar.

En 2005 Arnold Schwarzenegger, entonces gobernador de California, promulgó una ley que prohibía el alquiler o la venta, a menores de 18 años, de cualquier videojuego que diera la opción de “matar, mutilar, descuartizar o asaltar sexualmente la imagen de un ser humano”. La ley señalaba que esos videojuegos “apelan al interés morboso de los niños y son claramente ofensivos a los estándares de la comunidad”.

Schwarzenegger era un experto en el tema: en sus tiempos de actor, había sabido darle vida a Terminator y a Conan, el Bárbaro, criaturas creadas para matar.

La ley que propusiera fue de inmediato apelada ante el Tribunal Supremo. Apelar, como bien se sabe, es un modo práctico de poner palos en las ruedas. Hace pocos días y luego de seis años de marchas y contramarchas, el Tribunal Supremo emitió un fallo en el que sostiene que “los gobiernos no tienen el poder de restringir las ideas a las cuales los niños son expuestos”. Para justificar este exabrupto, los supremos jueces se amparan en la célebre Primera Enmienda de la Constitución norteamericana que, entre sus normativas, se opone a todo aquello que “coarte la libertad de expresión”.

Detrás del fallo se esconden razones algo más bizarras: la industria del videojuego en los Estados Unidos de América recauda anualmente más de 18.000 millones de dólares. Una considerable porción de esa torta de violencia está formada por menores de 18 años. Esos “tiernos niños” son sus principales compradores. La máxima corte de los Estados Unidos de América señala que a pesar de que “no hay duda de que los Estados poseen el poder legítimo de proteger a los menores, no poseen el poder de restringir las ideas a las cuales los niños están expuestos”.

Los padres de esos chicos deberán hacerse cargo de sus hijos, evitar que una mañana cualquiera se acerquen a la armería más cercana, compren una ametralladora M60E4, vayan al trotecito hasta su escuela y allí maten a sus compañeritos de curso, tal como lo habían hecho con el videojuego la noche anterior.

Tal como sucedió con las masacres de la Universidad de Texas, de Virginia Tech y de la Escuela Secundaria de Columbine, el Estado lamentará la pérdida de tantas vidas inocentes.
Opiniones (1)
20 de abril de 2018 | 02:44
2
ERROR
20 de abril de 2018 | 02:44
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. ES LAMENTABLE QUE LA LEY DEL GOBERNADOR DE CALIFORNIA DEL 2005 HAYA SIDO RECHAZADA POR UN FALLO DEL TRIBUNAL SUPREMO. PERO BATTISTA LA TIENE CLARA Y COINCIDO ÉL, "SUS SEÑORIAS" REFUGIANDOSE EN LA PRIMERA ENMIENDA EN REALIDAD PROTEGEN UN NEGOCIO DE 18.000 MILLONES DE DÓLARES. NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO . HAY OYARBIDES TAMBIEN EN EEUU
    1
En Imágenes
Aguas color Malbec
17 de Abril de 2018
Aguas color Malbec