opinión

La política simbólica del caso Strauss-Kahn

Sea el que fuere el resultado final del caso Strauss-Kahn, lo cierto es que ha redefinido ya los debates de clase, género y sexualidad. Así lo sostiene Éric Fassin, en un artículo difundido por Sinpermiso.info.

Tras el encausamiento de Dominique Strauss-Kahn el 19 de mayo, puede que el juicio todavía por celebrar establezca la "verdad" o no. Pero la historia, desde luego, sigue desarrollándose, o más bien las historias. Existe en primer lugar, evidentemente, un relato sexual, en ambos sentidos del término: el escándalo es inseparable del género y la sexualidad. El contraste transatlántico es evidente, igual que lo fue en la época del asunto de Monica Lewinsky. Mientras que los comentaristas franceses [1] han resucitado el conocido mito puritano contra la sociedad norteamericana, la prensa estadounidense se pregunta una vez más: "¿son más tolerantes las mujeres francesas",[2] queriendo decir: con las faltas de carácter sexual, al menos en lo que se refiere a los hombres con poder.  

Los contextos culturales tienen su importancia. Mientras que la demanda, de una sola página, presentada ante el tribunal menciona de forma explícita "conducta sexual oral y conducta sexual anal", la prensa francesa eliminó esta última acusación y transformó inmediatamente la primera en "felación" – convirtiéndola así en un acto de mutuo acuerdo menos inverosímil para sus lectores. Y desde luego, algunos políticos se han esforzado mucho en Francia por estar a la altura de la reputación gala: mientras Maureen Dowd suspiraba aliviada en el New York Times [3] por que los franceses hubiesen evitado por lo menos referirse a Dreyfus, enseguida el ex ministro de Mitterrand (y archirrepublicano) Jean-Pierre Chevènement caía en ello.

"Plus ça change, plus c'est la même chose"? [¿Cuánto más cambia, más igual permanece?] Al contrario: las lecturas culturalistas pueden estar ya desfasadas…junto a los hombres cuyos comentarios han provocado indignación (¡y no sólo entre las feministas!), que hoy se dan cuenta de que el sexismo ya no es tan "normal". Jack Lang, ex-ministro de Cultura del presidente de Mitterrand, Robert Badinter, entonces ministro de Justicia, Bernard-Henry Lévy, antaño "nouveau philosophe", se han convertido todos ellos, como resultado de su defensa masculina de Strauss-Kahn, en objeto de ira y, lo que es aun más significativo, de ridículo, no sólo en los Estados Unidos sino también en Francia. [4] De repente, estos iconos tradicionales de la izquierda parecen tontos, o lo que es peor, anticuados. Por contra, no menos inesperadamente, el feminismo [5] suena hoy moderno o, mejor, en la onda. Hasta en francés, the times they are a-changin´, los tiempos están cambiando.

Una vez que aparece el relato de género para hacer visible el poder en una historia que habría quedado reducida, si no, a una mera seducción que acabó mal, surgen de pronto otros relatos de dominación. El primero guarda relación con la clase. La mención recurrente de la "suite de tres mil dólares" no sólo se dejaba oír en los ataques ya dirigidos contra la opulencia del potencial candidato a la presidencia (o de su esposa, por lo que a eso respecta); ponía también de relieve el abismo que separaba al acusado de su acusadora, una madre soltera que vive en el Bronx. El principesco cortejo de Cenicienta sólo parece encantador en los cuentos de hadas, o en sus versiones puestas al día, las comedias románticas. Pensemos en la película Maid in Manhattan (Sucedió en Manhattan, 2003, de Wayne Wang), con una Jennifer López suave y amablemente seducida por Ralph Fiennes, rico heredero y candidato al Senado norteamericano. El escándalo de Strauss-Kahn es una prueba de realidad, que nos recuerda la verdadera vida de las limpiadoras de clase trabajadora, incluso (si no especialmente) en los hoteles de lujo.

Leé el artículo completo haciendo clic aquí.

Opiniones (0)
23 de febrero de 2018 | 16:27
1
ERROR
23 de febrero de 2018 | 16:27
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    El Carnaval de Venecia, en la cámara de una mendocina
    13 de Febrero de 2018
    El Carnaval de Venecia, en la cámara de una mendocina
    París bajo la nieve
    7 de Febrero de 2018
    París bajo la nieve