opinión

Chávez, el anestesista

La nota editorial del diario El Colombiano de hoy da cuenta de un Chávez que habla de una realidad diferente a la que indican las cifras. Accedé desde aquí.

El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha hecho tanto por parecerse a Fidel Castro que decidió enfermarse en Cuba y sembrar un halo de incertidumbre y desinformación sobre su estado de salud al mejor estilo del octogenario líder de la revolución cubana. El propio Chávez ha dicho que se siente igual en la Isla que en Caracas. Y razones tiene para afirmarlo.

En los últimos tres años, la cubanización de Venezuela ha avanzado a pasos agigantados. Tres de los sectores claves del modelo chavista, como son la salud, la educación y las Fuerzas Militares, están en manos de cubanos, pero ninguno de esos altos funcionarios ha logrado descifrar la fórmula para manejar lo que el propio Presidente no ha manejado nunca: la riqueza petrolera.

Cada vez más aislado en el entorno latinoamericano, tanto que ni Ollanta Humala quiere que lo relacionen con él, Chávez ha echado mano del modelo cubano para tratar de mantenerse a flote en medio de las turbulencias internas. Mantiene a los Estados Unidos como su principal enemigo y acude a las mismas prácticas de los hermanos Castro de coartar la libre expresión para evitar que los ciudadanos más pobres, y que dependen de los beneficios del régimen, comprendan y conozcan la verdadera realidad del país. Eso pasa hoy en Venezuela.

No se explica de otra forma que mientras el país sufre los rigores de una inflación por encima del 30 por ciento y comienza a ser sometido a racionamientos de energía y alza en las tarifas, Chávez haya recuperado no menos de ocho puntos en los índices de popularidad después de que lanzara una truculenta campaña para ofrecerles a los venezolanos de los estratos más bajos casa propia de forma gratuita.

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20 de julio de 2018 | 21:55
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