opinión

Que el ministro sea quien firme un "contrato de honor"

Alejandro Castro santander se enfoca en el proyecto chileno de "contrato de honor" de padres por la educación de sus hijos. Especial para MDZ.

Que el ministro sea quien firme un contrato de honor

Necesitamos pedirle a los padres que se comprometan a hacer lo que deben hacer. Muchos dirán: "¿Qué problema hay en firmarlo?" , "no le hace mal a nadie", etc. Y realmente no daña a nadie, pero parece provocar un rechazo al sentido común.

Si bien muchos padres hoy necesitan que se les oriente acerca de qué es lo mejor para que su hijo crezca sano de cabeza y corazón, creo que desde un gobierno escolar sería más apropiado pensar en un programa de "formación de padres" como servicio a las familias, que luego favorecerá, entre otras cosas, el éxito académico.

De extenderse esta propuesta de "contratos de honor", los directivos podrán pedirle a los docentes que falten menos, y para esto, que se comprometan a no tomar frío en invierno o evitar comer mucho los fines de semana, porque los lunes... Muchos padres podrán contraatacar y pedirle también a los docentes que se comprometan a tenerle más paciencia a los niños y a buscar nuevas estrategias didácticas que logren competir con la TV de plasma, Internet y los video juegos. Y así podríamos extender esto a la vida social, firmando al renovar el carnet de conductor un compromiso de no beber alcohol al conducir, no pasar los límites de velocidad o los semáforos en rojo. De igual manera estos contratos pueden apelar al honor de los contribuyentes y comprometerlos a pagar los impuestos, y a su vez, el gobierno de turno cumplir lo prometido en campaña.

Creo que podríamos seguir durante muchas horas escribiendo cuáles son aquellas conductas que debemos realizar, porque favorecen la vida personal y social, y que, por supuesto, pueden ser incorporadas en estos pintorescos y simpáticos contratos.

Personalmente, prefiero formar a los niños desde muy chicos en habilidades personales y sociales, para que cuando sean grandes no haya que recordarles, lo que deben hacer por ellos mismos y los demás, porque es bueno que lo hagan. La nuestra es una generación desobediente y transgresora, que da mal ejemplo y necesita muchas veces, de un tipo exigencia que va más allá del demandar el honor. Para esto, deberíamos hacer firmar un contrato del mismo tenor a los responsables de hacer cumplir las leyes.

Sería conveniente que el ministro del país hermano, también firmara un contrato de honor, comprometiéndose a que cada niño que pase por las aulas no se distraerá, aprovechará el tiempo de cada clase y no producirá ni sufrirá violencia de parte de sus compañeros, en fin, aprenderá en un clima muy similar al de aquellos hogares que ya se han comprometido a comportarse como padres responsables.

Como nos enseña esta original propuesta, la vida familiar y escolar es más sencilla de lo que pensamos.

(*) Alejandro Castro Santander es psicólogo.

Opiniones (4)
25 de abril de 2018 | 00:09
5
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25 de abril de 2018 | 00:09
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  1. que conste, además
    que es el asesor estrella de Lopez Puelles puesto a dedo por la iglesia
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  2. copy y paste
    este santander, nunca con una idea original, siempre lo mismo: copiando algo de afuera y haciendo su negocito con la violencia
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  3. Latinoamérica necesita ministros de educación que piensen en la escuela y no en hacer espectáculos... aunque a la gente le guste el circo que algunos arman, hay que pensar con más seriedad el futuro de todos
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  4. Me pareció muy divertido. Creo que si bien tenemos todos que reflexionar sobre nuestras responsabilidades, lo del ministro es poco serio. Las escuelas tienen normas de convivencia y el firmarlas aceptándolas ya implica un compromiso... de honor.
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