opinión

“Haz lo que siempre hiciste y obtendrás lo que siempre obtuviste…”

El psicólogo experto en temas educativos Lucas Malaisi, se explaya en esta nota en torno al proyecto chileno de Contrato de Honor de los padres.

Este Contrato de honor de Educación parece ser una estrategia sin mucho precedente. En todo sistema complejo como es el caso de las sociedades, difícilmente podemos predecir los resultados de los cambios implementados. Pueden estimarse proyecciones aproximadas, pero son tantísimas las variables intervinientes que suele describirse el curso de los hechos (o comportamiento de los sistemas) como caótico.

Sin embargo, más allá de un análisis de cuál será el resultado pueden subrayarse algunos cuestiones. Este hecho significa un intento de cambio, se trata de una nueva reacción sobre la facticidad de una sociedad convaleciente. 

A mi humilde entender, el trabajo estratégico de familias y docentes de escuela son las bases de un niño bien educado y contenido. Sin ser condición sine qua non, una buena alianza entre los padres y de éstos a su vez con los docentes es oportuna ante esta batalla desatada por el mercado de la enfermedad e inseguridad. Divide y vencerás y su traducción al criollo “los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera…” hacen referencia a nuestro talón de Aquiles y nuestra fortaleza respectivamente. De modo que entiendo que la idea central de este contrato como alianza entre padres y maestros es positiva.

Quizá la clave esté en el modo que sea implementada. Si se trata de una mera cuestión mediática, el resultado será tan inocuo como anunciado, porque en dicho caso se trataría de un fin que no es el promulgado. Pero si el fin auténtico es el de construir con educación, que es lo que mi deseo o ingenuidad me hacen creer, esto tiene mejor pronóstico. Y aquí es importante resaltar que para que una medida de esta naturaleza surta el efecto deseado es esencial la cooperación. Estamos de cara al  “dilema del prisionero” que -como es largo de explicar- puede ser representado parafraseando a Einstein: “El mundo es un lugar peligroso, no sólo por aquellos que hacen el mal, sino también por aquellos que miran y no hacen nada”.

Otro tema que puede ser objeto de una interesante exegesis es el del valor simbólico que tiene el que muchos padres firmen ese contrato. ¿Qué significado tiene para ellos? ¿Estarán orgullosos de firmarlo? 

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22 de febrero de 2018 | 03:05
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