opinión

La agonía de la era de la boludez

Parece mentira, dirían los viejos, pero los niveles de boludez ciudadana han venido descendiendo en estos últimos diez años. Hoy la mayoría de los argentinos apoya las principales medidas del gobierno nacional, con todas las críticas que un proceso de cambio conlleva, y no por miedo, oportunismo o represarías, sino por convicción y esperanzas.

Parece mentira, dirían los viejos, pero los niveles de boludez ciudadana han venido descendiendo en estos últimos diez años. Hoy la mayoría de los argentinos apoya las principales medidas del gobierno nacional, con todas las críticas que un proceso de cambio conlleva, y no por miedo, oportunismo o represarías, sino por convicción y esperanzas. Digámoslo de una vez: a nadie le importa el programa de Marcelo Tinelli, Jorge Lanata se parece más a Grondona que a Micky Moore, Mario Pergolini no trasgrede ni las leyes de tránsito, Martín Palermo le hizo el último gol a River y se acabó el duelo mediático en las tapas de los diarios. “La gente en la calle” habla mucho más de “política” que del espectáculo barato que se refrita en la televisión.

Exagerando un poco, podemos decir que presenciamos el fin agónico de la denominada Era de la Boludez (título de ese gran disco del folklore-chabón argentino), final que no por ser agónico será definitivo y drástico, sino más bien lento e insoportable. A medida que pasen los años esta era boluda que agoniza significará un fenomenal paréntesis de la historia argentina, recordada como aquella en donde los votantes elegían dirigentes capaces de prometer viajes al espacio exterior a través de naves que se remontarían a la estratosfera y en pocas horas estarían en cualquier lugar del mundo o planeta donde se descubriera vida, por dar simplemente un ejemplo risible, pero no por eso menos terrible.

Después de varios años de incertidumbre y escepticismo generalizado, donde la política era cosa de corruptos y oportunistas, hoy  en las mesas de los “domingos en familia” se renuevan las discusiones de tenor político. Para muchos jóvenes la participación política no es una “cosa” de otros tiempos o una actividad que se reduce al centro de estudiantes de la facultad. Hoy la política, como lo fue siempre, atraviesa las relaciones amorosas, las salas de profesores, los recitales, las aulas, las redes sociales, los puestos de trabajo y hasta el fulbito de los sábados a la tarde, sólo que ahora ese “atravesarse” es visible y no da vergüenza.

El domingo pasado cerca de 300 personas se juntaron en un club social para soñar con un proyecto político, para imaginar una alternativa que de pelea a las corporaciones que ocupan las listas de los partidos políticos para sus negociados. Esos ilusos se juntaron para sentirse cerca de los que piensan y sueñan como ellos. Ninguno sabía a ciencia cierta que es lo que va a pasar, pero como en un cuento de realismo mágico latinoamericano, los distintos personajes se fueron apoderando de la mística y transformaron un domingo apático de fútbol y plaza vacía, en el primer día de otra época, de una que no conocían, que no sabían si existía.

Opiniones (6)
22 de febrero de 2018 | 10:32
7
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22 de febrero de 2018 | 10:32
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  1. qué pena no tener gente tan lúcida en la INVAP el CONICET o en los cuerpos legislativos..... (leer esto con el detector de sarcasmos en modo ON)
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  2. Creo que la era de la boludez está en pelna vigencia... y somos todos partícipes... Las evidencias no hay buscarlas, están a simple vista.
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  3. Las bonanzas prometidas por todas las variantes del peronismo, terminan cuando empiezan a tirotearse entre ellos, como lo han hecho siempre. La política sigue siendo cosa de corruptos y oportunistas (y tenemos a Paco San Jorge) y a toda la pandilla gobernante y opositora, que solo se disputan los cagos. Y a los jóvenes militantes parece que con un cupo en el reparto los convencieron fácil. Parece difícil que algo cambie. Y el estupefaciente programa de Tinelli tiene 33 puntos o más de rating. Yo creo que la era de la boludez está en su cima y creer lo contrario es ser o demasiado ingenuo o interesadamente satisfecho.
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  4. Asistí a ese acto y fue una jornada de alegría, de encuentro y confluencia de gente que provenía de distintas extracciones de la militancia de varios partidos del campo nacional que se sintieron convocados por este proyecto que llevaron adelante Néstor y Cristina. La gente con sus chicos como se han vivido todas las movilizaciones y actos de las corrientes pro kirchneristas, así que la verdad que el 'comentario' sobre númeritos de quien me antecede no opaca ni ahí la trascendencia de los tiempos que se viven.
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  5. te guste o no te guste, se viven buenos tiempos mucho mejores que los de hace 10 años, con chicos movilizados participando. Tus números no le dicen absolutamente NADA a l agente que entra y sale de los comercios y vive un poquitín (casi bastante) mejor que hace 11 años o no?
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  6. ¿En serio que termina la Era?
    "... los votantes elegían dirigentes capaces de prometer viajes al espacio exterior a través de naves que se remontarían a la estratosfera ..." Digo, porque declaraciones como ésta del riojano innombrable, no son más disparatadas que algunas que hoy generan una presunta mística. Por ejemplo, que los trabajadores se quedan hoy con el cincuenta por ciento del producto bruto. O que la canasta básica es de $ 590 para una familia tipo ($ 4,90 por día por persona). La del riojano es delirante, ofensiva para nuestra inteligencia. Pero las de más abajo, además, son una burla para cualquiera que crea que " la política ERA cosa de corruptos y oportunistas."
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