opinión

Sanz y el fracaso del Plan Trinidad o “lo bueno es competir, no ganar”

En los mensajes confusos que da el radicalismo al país, Ernesto Sanz "pide gancho", pero promete seguir corriendo el maratón electoral hasta dos meses antes de las elecciones, en Agosto, aún a riesgo de llegar sin aire. Había un plan que fracasó.

Sanz y el fracaso del Plan Trinidad o “lo bueno es competir, no ganar”

"Racionalidad y astucia en Sanz. Al bajarse de la interna del 30 de abril, y subirse a la del 14 de agosto, dilata su fantasía por 75 días". Jorge Asís en Twitter, al conocer la renuncia de Sanz.

Los radicales bien pueden estar viviendo este momento en el que Ernesto Sanz se baja de su precandidatura interna a presidente como una tragedia. Puede ser esto interpretado como un chiste malo, debido a que es conocida la preferencia de ese partido por luchar internamente, aun a costa de perder las elecciones generales debido a las heridas que dejan esas batallas. Pero es real: su máxima apuesta de renacimiento estaba puesta en la motorización interna que, a todas luces, tal como lo dijo sin eufemismos el propio Sanz, no se consiguió.

Luego de recurrir a un extrapartidario por primera vez en las últimas elecciones, como lo fue Roberto Lavagna, el plan esta vez consistió en lanzar a tres nombres con tres discursos diferentes, capaces de abrazar, así, a muchos sectores de una sociedad que les venía dando vuelta la cara y que les negaba el abrazo.

De este modo, con Cobos perdiendo el “esponsoreo” de los grandes grupos económicos que vieron en él una alternativa en los tiempos de su voto “no positivo”, Sanz lo capitalizó con éxito. Al vicepresidente le tocó entonces el rubro “atraer independientes” mientras que a Ricardo (el hijo de) Alfonsín, la parte más obvia: reanimar el espíritu militante del radical-radical.

Pensaron que después vendría la forma de resolver en quién reencarnaría el espíritu de esa Trinidad. Pero como son radicales, ni siquiera en eso se pusieron de acuerdo.
Cobos siempre creyó que jugaba en primera y que los toros dos debían competir en una preselección que él ya sentía superada y, por ello, se anotó directamente para las primarias abiertas de Agosto.

Pero los resultados electorales dieron de baja todo el plan de la trinidad: no sólo no ganaron las últimas elecciones en Catamarca, contra todos los pronósticos, sino que la pelea peronistas A vs. peronistas B de Chubut los descalificó de la movida, haciendo resurgir el peor fantasma: que Macri o Solanas se lleven –representando la novedad electoral- el segundo lugar que le prometen a la oposición casi todas las encuestas.

“Lo importante es competir, no ganar”, parecería que acuñan como nuevo eslogan desde un radicalismo nacional que ya hizo su máximo esfuerzo por instalarse como alternativa y que seguirá corriendo en el maratón electoral, sin parar (aunque con riesgo de quedarse sin aire) hasta dos meses antes de las elecciones generales.

Muy diferente es el panorama que muestra ese mismo partido en Mendoza, en donde la pelea es a matar o morir porque están todos convencidos de que tienen derecho y hasta que pueden ganar la gobernación.

Esas diferencias serán las que, seguramente, buscarán marcar –con el riesgo de seguir oscurenciendo de tanto aclarar- los radicales mendocinos. Porque ocurre que son tan mendocinos como Sanz y Cobos y no hay posibilidad de que nadie esquive lo que acaba de suceder.

A la sazón, Sanz pertenece en su terruño, Mendoza, a un sector interno –los “territoriales”- que representan, curiosamente, prácticamente el único apoyo organizado a Julio Cobos.

No hubo grandes definiciones del sanrafaelino a la hora de hablar por TV. De hecho, fue franco: no se le movió un pelo al país a raíz de la interna radical. Su conclusión es que todo el despliegue generado en torno a su figura y la de Alfonsín no dio frutos. Es posible que haya sacado la cuenta de que no juntó, siquiera, la cantidad de fiscales que necesitaba en cada escuela del territorio nacional para controlar el comicio interno.

En su franqueza aludió a Cobos: “No sé lo que va a hacer” y, claramente, se miró en ese espejo, ya que ambos han pateado sus posibilidades de proyectarse hacia la última instancia, esperando el clic social, la movilización que creen que merece el pronunciamiento de sus nombres o, definitivamente, aguardando que se produzca el milagro.

Con un oficialismo triunfalista y con los riesgos de descontrol que implica no contar con una oposición articulada, que sepa en qué cree y con respaldo popular, Sanz le mandó hoy un fuerte mensaje a su partido. Tal vez para advertirle que debe despertarse. Pero lo hizo bajándose, yéndose, abandonando la competencia, prometiendo futuras y lejanas batallas: algo que el kirchnerismo asociará con mucha rapidez y sorna a una incapacidad radical por hacerse cargo del poder, esa idea que la salida del gobierno de De la Rúa sembró con sólidas raíces que, una vez más, son difíciles de arrancar.

Opiniones (3)
23 de febrero de 2018 | 10:14
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23 de febrero de 2018 | 10:14
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  1. LOS INTELECTUALES DEL CENTENARIO PARTIDO, ¿NO SE DAN CUENTA QUE A LA GENTE NO LE GUSTAN LOS CAPRICHOS DE LOS POLITICOS?. DE UNA SE TENDRIAN QUE HABER ENCOLUMNADO DETRAS DE LA FIGURA DE COBOS, DESPUES DE LA "125" , EN SU MEJOR MOMENTO DE GLORIA Y HOY EL RADICALISMO SERIA UNA SERIA OPOSICIÓN PARA EL GOBIERNO. PERO NO....TUVIERON QUE SALIR LOS OPORTUNISTAS QUE NO PIENSAN EN GANAR, SOLO LES INTERESA EL LOGRO PERSONAL. SE OLVIDARON QUE CON SU VOTO, COBOS HIZO RESUSITAR A LA UCR. SEÑORES RADICALES (?) PIENSEN PARA AFUERA, Y DEJEN LAS AMBISIONES PERSONALES DE LADO Y PIENSEN LO MEJOR PARA LA GENTE NO PARA US.
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  2. ¿ Arrugó?????????????. Lo bueno es que se unan y dejen se hacer papelones.
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  3. Era la única forma de hacer conocer a Alfonsín (las exequias del padre no fueron suficiente), y "el pobre" Sanz se inmoló. Fabricó una interna para darle, legalmente, la posibilidad a Alfonsín de hacer publicidad. ¡Tanto sacrificio inútil !!!
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