opinión

Perros

Son resaca de una fauna en extinción que tiene muerte segura bajo camionetas impunes o colectivos desesperados por el horario del circuito. El pavimento los espera para alfombrarse de sangre y huesos viejos.

Perros

Hay perros en la calle en la siesta fría de un marzo mistongo. Hay perros mistongos, sucios y famélicos revolviendo con sus hocicos la basura que dejaron en el piso junto al árbol. Hay perros en la calle, en la misma calle de los sábados; galgueando, copulando, abotonándose.
Perros marrones y veteados, negruzcos y peludos, petisos y flacos, costillosos. Hay perros en tardes de perros. Y como no tengo perros, ellos son míos en las tardes de sábado en marzo. Son de esos que andan en grupo, que se guardan bajo los autos cuando las gotas llegan, que muerden aire cuando la calma se resiente.

Son, otra clase de perros. Alegres en el cariño ajeno como viejos abandonados, tristes en playas de estacionamiento atestadas de coches relucientes. Perros enfermos, atravesados por espadas.  El viento los amontona, y de flacuchos no más, se bandean de vereda en vereda. Perritos menducos que bajan de los barrios, cascoteados por los guachos aburridos de la esquina, echados a escobazos por las viejas barrenderas.

Son resaca de una fauna en extinción que tiene muerte segura bajo camionetas impunes o colectivos desesperados por el horario del circuito. El pavimento los espera para alfombrarse de sangre y huesos  viejos. No tienen camposanto, no tienen bendición. Pero siempre habrá una acequia compañera que hará de refugio en las noches crueles, y allí nacerán otros, más fieros y más tiernos.

Perrucos, ataviados con capas de garrapatas. Inmunes a la peste, pasan sus días y noches en la intemperie que los cobija. Cada uno tiene un perro de la guarda en una nube rasante, cada uno sabe que el veneno está esperándolo en un envoltorio de carne y vidrio. Pero ellos van, jugueteando en las plazas, entre patinetas y bicicletas, atropellando niños con helados, de juguetones que son.

Malditos y malparidos perros en una ciudad que vende la raza con vacunas en una especie de darwinismo animal que compite por la belleza y la salud. El mundo de los perros también es un mercado donde unos serán cuidadosamente lustrados y exhibidos como marcas para el bienestar familiar y otros perseguidos como subversivos de la clase y el pedigree. No te compres un perro, adoptálo.

Opiniones (16)
24 de junio de 2018 | 09:37
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24 de junio de 2018 | 09:37
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  1. que en pos de subir notas pavotas hayan retirado a ésta. con el drama que vivimos de perros en la calle (ni hablar del drama de ellos, pobres!) es un despropósito de los directivos, desplazar este manifiesto a favor de la adopción de pichichos de la calle. Al final, se da la opción para que Marcelo nos refriegue esto y lo sacan al toque?
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  2. Vuelvo a escribir sobre este personaje porque a mí y a otros tantos nos interesa la vida de otros seres vivos que por algo están y existen. Bien, nuestro amigo del barrio se encuentra bien, medicado por supuesto y con una pequeña luxación de cadera que con el tiempo se irá acomodando y encontrará un grado de normalidad, salvo alguna secuela cuando llegue a su vejez. Está un poco "maraca" de tantos cariños recibidos y gime aún cuando lo sobrevuela una mosca. Lo realmente importante es que "Fatiga" seguirá gastando sus uñas sobre el pavimento menduco; siempre y cuando no encuentre otro desaprensivo que ande por la vida haciendo carambolas con los perros.-
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  3. Muy buena la nota. Sólo buscan un humano a quién amar y que los ame. Por suerte hay muchos mendocinos que se ocupan para que no sigan en la calle. Obviamente no alcanza.
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  4. ESTE SEÑOR tendría que tener en claro que la solución para esos perros no la *tiene* una protectora. No es su obligación, porque el rol de las protectoras es otro... que hayan perros en las calles es su culpa? señores contrariamente a el pensamiento popular de que "se hagan cargo" hay que tener en claro que la responsabilidad es de: * Un Estado ausente, ineficaz, que nunca tomó medidas preventivas * Una sociedad especista que compra, cruza, cría, vende perros como si fueran cosas * En menor medida gente "mala" que abandona
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  5. Si volvés a leer la nota, y valientemente, intentás usar un poquito las neuronas y otropoco el corazón, te darías cuenta de que tu comentario está tan fuera de contexto como lo estás vos en una sociedad en la que no todos son como vos, prolijitos, limpitos, respetuoso de las leyes y puntual con el fisco (menos el blanqueo al servicio doméstico porque eso es pecado ), también hay desarrapados, marginales, pobres, negritos, de pieles oscuritas y nunca acariciadas por jaboncitos tilingos y perfumes de shopping medio pelo. Mendo, si había un lugar en que tu comentario no era necesario, era éste. Que la vida proteja tu cabecita y corazón, huérfanos de ideas y sensibilidad. Ojalá recuerdes que muy bien pudiste terminar vos como rrope debajo de la acequia, o como pibe de la calle. Solo faltó una manito de pintura para que no terminaras con una mano atrás y otra delante morfando polenta como tus antepasados
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  6. Así se llama o lo llamamos y por supuesto que hace honor a su nombre. Por la mañana tiene el sueño fácil y no le escapa a la siesta mendocina; pero cuando despierta se convierte en un ser vivaz, alegre y retozón. No es de nadie y es un poco de todo el barrio porque ha sabido comprarnos con una mirada tierna e inteligente. Hoy martes sobre la avenida San Martín, lo atropelló un auto rojo que no pudimos identificar. Malherido, golpeado y asustado buscó refugio entre quienes lo queremos. Su dolor no le impedía hacer un gesto de cariño cuando le preguntábamos: "Fatiga", que te hicieron? Está con calmantes y suero en una veterinaria y mañana le tienen que hacer una placa. Quiero creer que esta noche tendrá dulces sueños perrunos. Espero que quien lo atropelló no consiga lo mismo.
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  7. perros que son como uno/a
    tengo dos perros, uno comprado y otro adoptado a la fuerza, cuando encontré al segundo pesaba dos kg con garrapatas incluidos, estaba tan mugriento que parecía plastificado y tenía tanto hambre que no le hacía asco a nada. No pude hacer otra cosa más que llevarlo a mi casa. Ahora, con ayuda del veterinario, con amor y comida, es un perro sinvergüenza, querendón y retobado; también se ha vuelto muuuuy hermoso. Apenas lo acondicioné lo puse en adopción con la idea de ir recolectando cada tanto uno más para cuidarlo y seguir el ciclo, pero no pude porque nadie lo quiere. y seguirá como ahora, en paz, durmiendo y gaseando a gusto mientras escribo sobre él.
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  8. Mendo, la verdad que gente como vos opinando arruinan la nota.... yo me pregunto que haces vos por los animales para que no esten en la calle??? para que no se vuelvan salvajes debido a la falta de comida??? que hace cada uno de nosotros para que no pase esto???
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  9. Excelente Marcelo y, es verdad, si no fuera porque a cierta edad uno decide no tener más duelos perrunos, no compraría, adoptaría. PD: a Juan Lopez al psiquiatra andá vos y probá sacar el rrope con correa y bozal papá a quién le importan los rayes de nuestros perros? afuera con correa viejo
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  10. GRACIAS POR LA NOTA.. Gandhi dijo que la grandeza de una nación y su progreso moral se pueden juzgar por el modo en que trata a sus animales... AY DIOS.. HASTA CUANDO...POBRES ANGELITOS... ADOPTA... NO COMPRES ... SALVA VIDAS.. NO FOMENTES EL MALTRATO..
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