¿Tenemos que reconocer de una vez por todas que nos gusta leer tonteras?

¿Tenemos que reconocer de una vez por todas que nos gusta leer tonteras?

Si bien en la Argentina y en Mendoza la información política y económica es candente, los diarios digitales muestran que el lector en general prefiere consumir lo pasatista y mediático. ¿Nos gusta leer estupideces?

Las informaciones nacionales hablan del stress fiscal de las provincias frente a los endeudamientos en dólares, de Lacunza en Washington presentándose ante el FMI... en la provincia en tanto hay una cuenta regresiva para la elección del nuevo gobernador... pero las noticias más leídas de la semana, las que se llevan más "clicks", cuentan de la muerte del conejito de Carla Peterson, el ritual de la "cura del huevo" que se hizo la China Suárez, o la presentación del novio de Luis Novaresio. 

Frente a este panorama, cabe preguntarse por qué cuando leemos estos titulares nos enojamos con los diarios, nos indignamos por el contenido banal y los criticamos, pero siendo totalmente contradictorios, los transformamos en las noticias más leídas, más compartidas en las redes y más comentadas. 

¿Por qué nos encanta leer trivialidades? ¿Por qué la separación y las peleas entre Nicole Neumann y Fabián Cubero siguen en los rankings de notas más leídas? ¿Por qué las notas de eventos de la sección de Sociales y sus galerías de fotos y videos se comparten cada vez más en las redes sociales? ¿La política, la economía, las noticias internacionales le importan menos a la gente?

"Me parece que los periodistas creemos que el mundo gira alrededor de la política, la coyuntura y los temas importantes. Nosotros estamos a veces muy enfrascados, metidos en la agenda política y la gente no vive eso en su cotidianeidad", dice Nacho Castro, quien es, además de amigo, comunicador y ha trabajado de periodista, social media manager y coordinador de medios.

Las personas utilizan los medios también para entretenerse, distraerse, y no necesariamente informarse. "El cholulismo 'recontra garpa' porque cuando venís del yugo del día, de la labor, del sentirse explotado, y más... querés desenchufar la cabeza, consumir cosas que te apaguen el cerebro y que puedas bajar y estar más tranquilo", sigue Nacho.

"El error, repito, es ser alguien de medios y creer que está solo para informar: estamos también para entretener, y en todo caso, informar entreteniendo. Incluso en secciones como política y demás, quien genera el mejor entretenimiento es el que logra el éxito: miremos a Lanata y su stand up, que termina construyendo un personaje".

"Cuando llegamos a casa después de un día duro preferimos a Lizi Tagliani antes que a Longobardi", cierra Castro.

El análisis 

 "Hay una tensión entre periodismo y entretenimiento que la gente ya resolvió, y algunos medios y periodistas, no. Hoy, si bien para algunos -los mayores de 35 años sobre todo- la noticia es compromiso, acción política o conexión con la sociedad, hay que decir que en general ocupa un lugar en el mundo del entretenimiento. El mayor consumo informativo se da individualmente, y hoy hay una actitud de entretenimiento en la gente y se consume desde ese lugar", opina Pablo Lozano, especialista en tecnología y social media manager de MDZ. 

"La irrupción en la vida de las redes sociales refuerza esto: allí la gente está esencialmente divirtiéndose, no informándose. Entretenerse es además comentar, mostrarte al otro, pelearte con otro, compartir... pero en ninguno de los casos es informarse", explica Pablo . 

"Vivimos, paralelo a esto, una etapa de posverdad, en la que ya la información no importa: importa cuánto se parece lo que comunico a lo que quiero que pase. En general, la gente hoy elige que medio leer en base a su coincidencia ideológica con él... se elige la mentira que se quiere comer". 

"El interés de lo que buscás en una 'noticia' que te entretiene no viene dado por la cultura general, sino por la procrastinación: posponemos la noticia importante y elegimos la más gratificante, sobre todo en este contexto de posverdad. El 90% va a buscar el tipo de entretenimiento que divierte y seguramente no será una nota editorial.

"En un diario digital hay que hacer notas que el lector quiera leer. Se tiende a conformar al usuario para que se quede, porque se gana con impresiones y entonces es mejor que lea muchas notas. En un diario papel es distinto: en estos se impone un contenido a leer porque en el momento en que alguien compró ese diario, ya está resuelta la venta", aclara Lozano. 

Lo cierto es que los grandes públicos en internet hoy no buscan conocimiento, sino participación social y entretenimiento, en el sentido de lo que atrae tu atención y te distrae más que en el estricto sentido de lo gracioso. En un contexto de crisis, además, es totalmente lógico que la gente consuma contenidos que la alegre, que la haga pensar en otra cosa que no sean sus problemas.

"Una sociedad mediocre e irreflexiva no es la que me gusta para vivir, pero por otro lado, pienso que la gente tiene derecho a ser feliz de la forma que le plazca, más allá de lo que yo opine, por eso no voy a emitir un juicio", cierra Pablo Lozano cuando le pregunto si le parece bien o mal esta realidad.  

Y vos... ¿Qué pensás?

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