1 de Mayo: un rito en el que la política se mira el ombligo

1 de Mayo: un rito en el que la política se mira el ombligo

La Asamblea Legislativa es cada vez menos atractiva para el mendocino común. Resulta una mera puesta en escena de avales y críticas, de militancia y punterismo, con un excesivo protagonismo del gobernador ¿Hace falta que el jefe del Poder Ejecutivo presente un proyecto justo ese día, cuando puede hacerlo en cualquier momento del año? ¿Y si el evento obligara a los legisladores a comprometerse más allá de su calidad de oyentes? Votá en la encuesta.

El acto del 1 de Mayo es indudablemente importante en Mendoza, aunque es una realidad también que se está volviendo cada vez menos trascendente para la gente común, se encuentra plagado de ritos y actitudes políticas predecibles y hasta desechables y no compromete ni pone en valor, para nada, a quienes deberían ser sus principales protagonistas: los legisladores.

La Constitución impone algunas condiciones a esta liturgia que hay que respetar, hasta que se la reforme, si es que alguna vez se la reforma.

Nuestra Carta Magna dice que el periodo de sesiones ordinarias arranca el 1 de mayo (artículo 84), que ese día el gobernador debe informar "a las Cámaras con un mensaje escrito, a la apertura de sus sesiones, sobre el estado general de la administración" (punto 13 de las atribuciones del Poder Ejecutivo). También dice que el 1 de mayo se produce una de las asambleas legislativas del año: tienen que ir los senadores y los diputados.

Sobre ese esqueleto hay que operar sí o sí. Pero de ahí en más, nada restringe la innovación ¿Es necesario que ese mensaje escrito dure dos horas y media? ¿Tiene que ser la del gobernador la única voz importante de la jornada?

Cornejo

Y más interrogantes: ¿Por qué tiene que llevar el gobernador a la Legislatura un proyecto relevante cuando puede hacerlo en cualquier momento del año? De hecho, las propuestas importantes son siempre las que manda el jefe del Poder Ejecutivo ¿Tiene que pasar eso el 1 de Mayo también?

El desprestigio de la Legislatura marcan nuestra época. Se acusa a los legisladores de no trabajar, por ejemplo. Muchos representantes legislativos se han ganado ese sentimiento popular, en buena medida, pero hay que repetir que no es culpa de los senadores y diputados que las sesiones ordinarias empiecen tan tarde: recién el 1 de mayo.

Frente a este cuadro, ¿por qué no plantear el inicio de sesiones ordinarias como un momento que revalorice la Legislatura? ¿No sería el momento adecuado para que los bloques legislativos plantearan líneas de acción, sugerencias al Ejecutivo, estrategias u objetivos y planes a cumplir a lo largo del periodo que se inicia? ¿No estaría bueno comprometerlos de verdad?

No pasa eso obviamente. Año a año se observa a los legisladores como meros oyentes de un discurso gubernamental tedioso, que a muchos aburre (y se nota). El acto institucional no los incluye más que para izar la bandera del recinto de sesiones y muchos se desconcentran, alguno que otro se duerme y, en el mejor de los casos, están aquellos que solo esperan el momento en que un periodista se arrime para recoger las impresiones sobre lo que dijo el gobernador.

Asamblea Legislativa personajes

Apoyos y reacciones son predecibles, repetidos, cansadores. Más liturgia de la política para los políticos solamente. Y todo esto ocurre al margen del corazón central del evento. Viene después del discurso del gobernador, porque la Legislatura está paradójicamente casi en la periferia y le toca una porción muy acotada de la noticia del día.

El espacio público merece su comentario aparte. Es cierto que sería muy difícil buscar que el inicio de sesiones ordinarias de la Legislatura convenza a los mendocinos de que ir a Peatonal Sarmiento y Patricias Mendocinas temprano en la mañana es algo mejor que celebrar el 1 de mayo con un asado.

Sin embargo, tampoco se puede negar que el acto del 1 de mayo es un evento tomado por la militancia política, con exposición proselitista brutal en épocas electorales como la actual. Ayer había en la peatonal cartelitos, banderas y hasta remeras (?) de los políticos en exhibición. Todo protagonizado por multitudes organizadas para la ocasión.

Esa toma del espacio público no deja lugar para el mendocino común, no es una atracción particular para nadie. Todo lo contrario: al que no milita (con o sin salario para eso) lo expulsa y lo invita a estar en cualquier otro lado ¿Es absolutamente necesario que sea así?

Te invitamos a votar aquí abajo en una encuesta con propuestas de cambio para el acto del 1 de Mayo.

Encuesta

¿Qué te gustaría cambiar del acto del 1 de mayo?

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