Las y los bebés no se compran, ni se venden

Las y los bebés no se compran, ni se venden

Seguramente en más de una ocasión hemos escuchado en nuestro entorno: “¿Vos sabias que fulanita y fulanito son “adoptados”? Esta pregunta, despierta en quien la recibe curiosidad, interés y hasta tal vez un poco de morbo. Esto es así, porque nuestra sociedad está plagada de prejuicios y de verdades no dichas, que aún duelen en nuestra historia argentina.

Cuando volvamos a escuchar la pregunta, hagamos un ejercicio, repreguntemos a quien nos interpela, si conoce el origen de esa persona, si sabe si fue adoptado/a u apropiado/a. No es lo mismo transitar el camino de la legalidad, que atropellar derechos avanzando por la banquina pisoteando la identidad y origen del ser en cuestión.

Somos seres y humanos, nuestros cuerpos no se compran ni se venden, los y las bebes no son objetos que puedan elegirse a gusto de quien compra. Las personas tenemos derechos, y entre esos derechos hay uno que hace a nuestra esencia, a nuestra historia, a nuestro pasado y al modo en el que vamos a configurar nuestro futuro; este es el derecho a la identidad. Las personas adoptadas tienen la posibilidad de conocer sobre su origen biológico, tienen las herramientas necesarias para poder conocer esa primera página de su historia, a diferencia de aquellas personas apropiadas, a las cuales se les borra, se les elimina y esconde su origen, su pasado y su derecho.

La Asociación civil Colectivo Mendoza por la Verdad, ha demostrado la importancia de decir la verdad, de romper esos silencios que gritan verdades y fundamentalmente de visibilizar el dolor que causa el robo de bebes. Las mujeres que han sido víctimas del desapego forzado y torturante producto del robo de sus bebes, hoy son un ejemplo para toda la sociedad, su fortaleza radica en la voluntad contundente de buscar la verdad, concientizar para que no ocurra nunca más, encontrar a cada una y cada uno de esos bebes robados y poder cerrar el círculo de la incertidumbre y desolación que les quedo ese día terrorífico en el cual fueron a parir y se fueron a sus casas con sus vientres vacíos y sus pechos llenos de leche.

Hoy soy optimista y con sustento, Mendoza tiene una ley provincial que es de vanguardia en toda la república Argentina, la ley 9182, estoy convencida de que nos traerá encuentros, reencuentros y sobre todo paz, paz para aquellas personas que buscan su identidad de origen y paz, para aquellas madres que incansablemente buscan en la calle, caras donde verse reflejadas. El futuro, se avizora así, Mendoza es pionera con este Programa Provincial de Búsqueda Familiar, de identidad biológica, de origen y socioafectivo, desde el resto del país nos miran con interés, hoy somos una brújula y la impostergable posibilidad de que la Nación tome este modelo y finalmente sancione una Ley Nacional que ampare a todas y todos los argentinos.

El Congreso de la Nación Argentina tiene la obligación moral de dar tratamiento y sanción a los proyectos de ley que vigorizan la idea de dar asistencia y contención a todas las victimas del robo de sus bebés, y a todas aquellas personas víctimas de sustitución o pérdida de identidad, facilitándoles gratuitamente el acceso al Banco Nacional de Datos Genéticos para determinar la verdadera identidad de origen o filiación, respectivamente.

Creo que, definitivamente, Mendoza es una brújula para el resto del país, la palabra nos distingue como especie, la palabra cuenta la historia de los seres humanos, según Ivonne Bordelois las palabras son “ruido y significado”, y en ese sentido es que debemos romper todos aquellos pactos de silencio que tanto dañan y enferman a nuestra sociedad.

Por Guadalupe Josefina Álvarez, abogada Asociación Civil Colectivo Mendoza por la Verdad

¿Querés recibir notificaciones de alertas?