Formidable y machista: las dos caras de Cacho Castaña

Formidable y machista: las dos caras de Cacho Castaña

Reflexión sobre las contradicciones de un símbolo de nuestra cultura. Fue un artista influyente y genial. Pero nunca se adaptó a los nuevos tiempos. Por qué las mujeres reaccionaron en las redes tras su fallecimiento. 

Si tuviéramos que hacer una representación gráfica del "macho porteño" , sin dudas tenemos que poner la imagen de Cacho Castaña: un tipo al cuál lo podemos definir como un ídolo tanguero chapado a la antigua, con pucho y whisky en mano. Un "atorrante" genial que no tenía miedo en decir lo que pensaba y un conquistador de mujeres. Un capo. 

Castaña nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1942, es decir, se crió en una época en donde este tipo de conductas eran "normales" e inclusos "aceptadas" por la sociedad. El contexto es fundamental para entender por qué el "Cacho de Buenos Aires" perduró hasta sus últimos días aferrado a un forma de pensar de siglo XX, en pleno cambio cultural del XXI.

Cacho fue un soldado de ese viejo pensamiento  que respaldo en su lado artístico. Nadie puede dudar de la influencia que tuvo en la cultura de la música argentina con sus 50 años de carrera. El autor de "Café La Humedad", ese tango eterno, puede ser un ejemplo claro de lo que supo realizar como artista consagrado. 

Inadaptado

Sin embargo, hubo una batalla en donde este guerrero no pudo lograr una victoria: no se adaptó a los tiempos modernos. En una entrevista, trató de simplicarlo como una sociedad sensible en dónde no se puede decir nada sin que alguien salte: "Tenemos que mejorar, estamos involucionando… en la sociedad, en lo que está pasando. Hay que dejarse de joder con que la sociedad está sensible y que cualquier cosa que decís es 'me discriminás', todo es discriminación, tenés que cuidarte con lo que decís porque es un quilombo", fue el textual de Castaña. 

El "si la violación es inevitable, relájate y goza" generó tanto repudio que tuvo que cancelar un show e incluso salir a pedir disculpas. 

La fragmentación del ídolo popular

Ayer, tras la muerte de Castaña, las redes sociales explotaron con mensajes, algunos recordando al cantante con frases positivas y otros exponiendo sus pensamientos más polémicos. Una grieta, otra más: ¿hablar de cómo fue como artista o de su vida personal? 

Si es popular es nuestro y como algo mío puedo fragmentar y ver dos "Cachos" y decir que uno fue formidable y el otro un tipo machista. Si lo odias, está bien. Si lo amás, también está bien. Los símbolos culturales se renuevan pero también hablan de cómo somos y de los ideales que seguimos. 

Castaña no fue, ni será, el único hombre con este tipo de mentalidad. Lo nuevo pasa que ahora no nos quedamos callados ante una frase repudiable o algún gesto desagradable. Cacho lo llamó sensibilidad, otros lo llaman evolución. 

Bien argentino. Bien nuestro. Un artista histórico de nuestro país y un tipo con pucho y whisky en mano. Fue “Cacho de Buenos Aires”.

Nos dejó un hombre que vivió a su manera de tal forma, que tras su fallecimiento, nos hace reflexionar sobre nuestra propia formas de vivir la nuestra. 

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