Urgente argentinos: ¡a zamarrear y despabilar el corazón!

Urgente argentinos: ¡a zamarrear y despabilar el corazón!

Ayer se casó una amiga muy querida, y de alguna forma, el hecho abrió la puerta para pensar en varios aspectos a mejorar. Un día con muchas emociones dio paso a una reflexión y un análisis para mi vida personal que comparto porque puede servirte a vos, lector. ¿Tenés amor? ¿Manifestás amor? ¿O nos parece algo cada vez más cursi? ¿O ya no lo sentimos?

Ayer viví un evento que me movilizó mucho.

Primero, porque la cuestión fue un casamiento, y yo tengo que confesar que me encantan. Aunque para muchos sea una institución obsoleta, o en desuso; ya sea civil, religioso -de cualquier credo- o moderno y “new age”; desde chico me pasa que presenciar cualquier casamiento -incluso si pasa en las películas- me insufla una energía poderosa, y el amor que anda en el aire, se me hace palpable.

Segundo, porque la que se casó fue una de mis mejores amigas, la Valentina, una de las personas que más quiero.

Esto de estar todo un día experimentando, vibrando, palpando el amor me hizo pensar en lo importante que es dejar hablar a nuestro corazón, escuchar con el corazón y dejar de anestesiarlo con el hostil día a día. Transformarlo en un guerrero que pelee contra la realidad que me quiere hacer insensible y en un refugio que se abre para el que es más débil que yo. ¡Qué difícil en los tiempos de hoy! ¿No?

Porque reconozcámoslo: estamos en épocas en las que a veces el corazón se pega un sueñito y se adormece… o peor, se va transformando en un desierto y se seca bastante.

Nada mejor, para purificar y renovar ese corazón avejentado o muchas veces herido, que enrostrarse con una manifestación del amor como la que yo viví ayer.

Seguro me dirás: “Vos Croce, te endulzas con cualquier cosa o se te casó una amiga y estás emocionado, pero en mi mundo adverso no encuentro, no veo, no hay amor”. Frente a eso, lo que se me ocurre es decirte que mires mejor, porque seguro que tenés amor y enamorados alrededor que lo manifiestan… y capaz estás muy apurado en la vida como para presenciarlo. 

Finalmente, la imagen de estos dos enamorados que se casaron ayer y sus actitudes me hicieron reflexionar que…

- Los enamorados son, de movida, poco o nada coherentes. El que está enamorado hace cosas más allá de la lógica. ¿No será que yo pienso, mido y analizo siempre todo para ser siempre absolutamente justo? ¿Qué pasa si derrocho y regalo un poquito más de tiempo, de cosas, de ayuda?

- Los enamorados viven pensando en su amor, que es el otro. ¿Por qué yo pienso tanto en mí mismo?

- Los enamorados no tienen vergüenza, y muestran su pasión a los cuatro vientos. ¿Por qué al apasionado lo creo desubicado, lo quiero limitar, o lo trato como a un exagerado?

- Los enamorados demandan, exigen amor porque ellos lo dan a pleno. ¿Por qué yo mucha veces me callo y no soy capaz de pedir lo que merezco? ¿Por que me molesta que otros pidan?

- Los enamorados son intensos y se dicen siempre que se aman. ¿Cómo estoy manifestando el amor a mi pareja, a mis hijos, a mis viejos, a mis amigos?

"El amor puede salvar los sueños rotos de la gente", dice una canción de Orozco/Barrientos. Dale, despertá a tu corazón. Cuando se lee por ahí la frase “más amor, por favor”, es porque necesitamos sentirlo. Soy un convencido de que el amor es capaz de rescatar todo, de renovar todo.

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