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Opinión

La universidad “maldita” en el país burgués

El 23 de mayo pasó por Mendoza el  prolífico sociólogo de la Universidad de La Plata, Aritz Recalde. El motivo de su visita fue presentar su libro "Universidad y Liberación Nacional". Un examen del proyecto universitario del peronismo bajo las 3 presidencias de Perón. Sobre su obra y el conflicto agrario, resultó esta entrevista.
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ

- Estuviste en Mendoza comunicando tu libro "Universidad y Liberación Nacional". ¿Cómo evalúas la experiencia en las mismas?

La experiencia, tanto de la presentación del jueves en San Martín, como la del viernes en la Facultad de Ciencias Políticas o en la Biblioteca, fue de lo más positiva. Por un lado, es importante rescatar que la convocatoria contó con la organización y el apoyo institucional del Instituto de Formación Docente de San Martín y de la Facultad de la UNCuyo. Pero además y tema importante, la actividad contó con el apoyó y la convocatoria de instituciones de la comunidad como son el Centro de Estudios Mario Franco, el Centro Cultural Santos Discépolo o la Agrupación Estrella Federal y con la participación de la Secretaria de Cultura de Mendoza. En este cuadro, el público acompañó la actividad con presencia, participación y debate. Es importante rescatar y como te comente, la importancia que tuvo la acción conjunta de la Universidad, el gobierno y  las organizaciones libres del pueblo. Esta interacción del conocimiento universitario y terciario, con la sociedad y el Estado, es sumamente importante.

- ¿Por qué se te ocurrió investigar la relación Universidad y peronismo?

El proyecto de libro nació luego de leer una nota de la investigadora Ana Lorenzo sobre la ley de educación superior 20.654 del año 1974. Luego de estudiar dicha norma pudimos ver que el tercer peronismo desde esa ley introdujo la participación de los no docentes al gobierno de la universidad, declaró incompatible el cargo docente y la vinculación contractual a multinacionales, fijó como objetivo de las universidades acompañar “el proceso de liberación nacional” y otro sinnúmero de cuestiones de suma importancia. A partir de esto, reconocimos su centralidad y trascendencia, cuestión que nos generó la pregunta ¿qué es lo que ocurrió en la universidad durante el peronismo?. Desde ahí comenzamos a ver qué ocurrió con los docentes, con los estudiantes y las universidades, especialmente la UBA. El marco general era hostil ya que la “historia oficial reformista” coexistía con la falta de producciones desde otras corrientes teóricas, dejando como saldo el supuesto de que la “universidad peronista era oscurantista”. Después de terminar el libro pudimos ver lo injusto y creó además, lo interesado de dicha construcción historiográfica. La universidad argentina en las décadas de 1960 y 1970 supero profundamente los programas de la reforma de 1918, cuestión que la dictadura de 1976 detuvo generando una profunda regresión. Lamentablemente y producto de este vaciamiento historiográfico, ideológico y político, muchos jóvenes suponen que el único debate importante de las universidades es el Manifiesto Liminar. Nuestro libro es, creemos, un acto de justicia con los logros del peronismo.

- ¿Cual ha sido el rol de la universidad y los universitarios durante la década del 40 y 50 y los 70 en relación al peronismo?

Para responder correctamente debemos partir de diferenciar el universo en cuestión y los periodos de tiempo. Los universitarios se comportan de manera distinta en los dos primeros gobiernos de Perón en relación al tercero.

Durante 1940 y 50 y en relación a los estudiantes debemos decir que, en líneas generales, no vieron con malos ojos al peronismo dado que este gobierno declaró la gratuidad universitaria, eliminó los cursos de ingreso y triplicó las matriculas de alumnos. No ocurrió lo mismo con las agrupaciones estudiantiles ligadas al proyecto político de la Unión Democrática con construcción en la universidad: PS, PC y UCR. El “apoyo” a un modelo de universidad en democracia se puede medir, entre otras cuestiones, por los conflictos generados en su ceno: quedó claro que durante 1946-55 la vida estudiantil y docente conoció pocos sobresaltos, cuestión diferente al periodo violento posterior de los años 1955 a 1973, donde se producen persecuciones, presos y asesinatos.  Los Partidos de la Unión Democrática ejercieron fuerte influencia sobre los estudiantes para enfrentar a Perón. Los dirigentes de dichos partidos que consideraron importante acompañar a Perón fueron expulsados, como y por ejemplo, Puiggrós o Real.

Este último y entre otras cuestiones, propuso vincular la juventud del PC a la CGU peronista.  El caso de los estudiantes católicos es particular dado que luego de la ruptura de Perón con la iglesia pasan del apoyo al gobierno al enfrentamiento directo. Dado que reformistas y católicos no podían triunfar en las urnas en la democracia de masas, se atrincheran en la universidad para enfrentar al gobierno. Muchos estudiantes fueron rompehuelgas y promotores y agitadores del bombardeo y el golpe de 1955.

Los docentes e históricamente, son los grupos más conservadores de la universidad y muchos de ellos renuncian de la UBA en 1946. Algunos de ellos participan de reuniones de la oposición cívico militar golpista de 1955 y regresan a sus cargos con el golpe y la dictadura.  El año 1973 es otro tema totalmente opuesto: masivamente, en el caso de los alumnos y en muchos casos también los docentes, acompañan al gobierno popular y asumen los programas de la revolución desde las cátedras, centros de estudiantes, editoriales, etc.-. No por nada, el año 1973 es el de mayor apertura de universidades nacionales de la historia: 7 en ese año y otra en 1974.

- ¿Es posible pensar la Universidad Nacional en términos populares?. Porque convengamos que el proceso desde el 55 en adelante tendió al elitismo de la universidad?

Luego del año 1955 regresan los exámenes de ingreso y los aranceles cuestión que pone a los estudiantes en la calle y produce las primeras grietas entre el grupo golpista de 1955 entre  los católicos seguidores del ministro de educación de Lonardi, Dell Oro Maini, “pro exámenes de ingreso” y los reformistas del PS y la UCR que se terminan imponiendo con Aramburu. Ambos están de acuerdo en perseguir docentes, sindicalistas y estudiantes peronistas, no así, en temas de prescripciones al ingreso o en cuestiones de gobierno universitario. Tengamos en cuenta además, que docentes e investigadores como Bernardo Hussay, de enorme prestigio en esa universidad, estaban en contra de la participación estudiantil en el gobierno y del ingreso sin restricciones: concepto marcadamente elitista y profundamente “antiperonista”.

 Podemos aseverar que solamente durante los 3 gobiernos de Perón se abolieron los exámenes de ingreso y los aranceles. Luego de 1983 se instauró la gratuidad, pero y además, se implementaron diversos cursos de ingreso. Entre 1955 y 1973 hubo una ida y vuelta en estos temas.   De más esta decir que la universidad no puede ser popular en un país sin industria y subdesarrollado: el pleno empleo del Peronismo garantizo la universidad popular, sin ello es imposible el ingreso en igualdad de condiciones de todos los jóvenes argentinos.

- ¿Qué aspectos ocultos encontrarte en tu trabajo sobre lo que se hizo en el plano universitario durante las dos primeras presidencias del Perón?

La idea de crear regiones universitarias y de que hay que formar profesionales en función de cada zona del país, la gratuidad universitaria, las dedicaciones exclusivas para docentes, los centros de investigación predecesores del CONICET, 2 leyes universitarias, las becas, la mención a la extensión en la ley de 1954, la declaración de la autonomía universitaria en la constitución de 1949, las obras de infraestructura, la duplicación de los salarios docentes, los comedores universitarios, la creación de carreras ligadas a las ciencias aplicadas, los congresos latinoamericanos de filosofía, medicina o sociología,  el ingreso de estudiantes latinoamericanos, la vinculación entre la universidad y el Estado, las prácticas estudiantiles rentadas… son medidas del gobierno de Perón y que en muchos casos se cree que pertenecen al año 1918.

Principalmente la gratuidad, la integración latinoamericana, la sanción de la autonomía universitaria a nivel constitucional y la extensión, son legados peronistas y en general, se supone, se los deberíamos a 1918 o a la dictadura de Aramburu o Frondizi.
En tu trabajo mencionas que hubo miles de expulsados de la universidad nacional tras el golpe del 55, algo que no se conoce demasiado y tal vez se ha omitido en los circuitos intelectuales más propensos a pensar que los intelectuales siempre fueron antiperonistas...
 El golpe de 1955 expulsó 4000 docentes que fueron cesanteados por intermedio del decreto 6403 y otras medidas similares. Asimismo y como parte de una concepción ideológica policíaca y en nombre de la “libertad de pensamiento o la autonomía” y por intermedio del decreto 4161 se prohibió mencionar la sola palabra Perón…

Visto con el tiempo suena un poco disparatado y casi demencial o fascista… depende como uno lo piense. Se expulsó a los docentes de la universidad y se les cerraron los espacios y cargos públicos dejando a prestigiosos profesionales en la indigencia profunda, en el exilio y muchos de ellos, formando parte de la “resistencia” peronista.  En la universidad actual se recuerda el golpe de 1966 y paradójicamente, el año 1955 fue mucho más profundo y radical en el uso de la violencia: 450 muertos en el bombardeo, expulsión de la universidad y el Estado a miles de profesionales y trabajadores, prohibición de hablar o cantar algo que suene a peronismo!!... la diferencia con 1966, pareciere, es que los muertos del año 1955  y los expulsados y cesanteados eran trabajadores o defensores de los trabajadores y que la violencia sobre la “clase media” del 66, es algo más grave. Si los muertos son trabajadores valen de una forma o están justificados, en cambio si son de clase media alta valen otra cosa para la historiografía universitaria…

- ¿Cuál debería ser el rol de la Universidad Publica en la coyuntura actual, qué perfiles de graduados debería potenciar?

Primero, hay que actualizar el gobierno universitario a la democracia de masas inaugurada en 1983. El gobierno tripartito nació con Aramburu (no en 1918 como muchos suponen) y partió del supuesto de que había que silenciar y reprimir a las mayorías o sea, es un esquema de gobierno para una dictadura o un programa de clases medias sin participación de los sectores populares que la financian y no van a la universidad. La universidad era gobernada autónomamente en un país en el cual el peronismo y los trabajadores no tenían derecho a elegir su gobierno que fue proscripto y violentamente silenciado.  Hoy la mayoría popular vota y participa de la democracia. En este cuadro y abandonando los ideales de la república censitaria, hay que establecer canales permanentes de articulación entre la universidad, las organizaciones libres del pueblo, el Estado y la sociedad. Este mecanismo se llama democracia e implica la participación mayoritaria de los argentinos para la formación de programas y no solo la opinión del 3,5 % la clase media del cogobierno.

El paso siguiente es planificar los ingresos y planes de estudio en función del modelo de desarrollo. Actualmente la industria es el motor de desarrollo y hay que acompañar ese proceso desde la universidad fomentando las carreras e investigaciones de las ciencias aplicadas. De más esta decir, que hay que desarrollar una mirada teórica desde marcos conceptuales propios y que haga hincapié en la producción de conocimiento socialmente relevante y en el compromiso humano de los profesionales con su país y los grupos más desprotegidos. Estos temas implican articular la universidad con producción y el Estado, planificar una política de patentes nacionales, articular los planes de estudio con las necesidades de las regiones, masificar las prácticas sociales de los graduados y el voluntariado estudiantil, brindar asesoramiento gratuito a los pequeños productores y trabajadores, entre otros temas. Hay que abandonar la noción tradicional de la autonomía y llenar de pueblo la universidad, sin tantos temores  y con más experiencias concretas y no tantas “declamaciones”.

- Te acusan de Kirchenista...¿Qué respondes a esa calificación?

Este gobierno tiene cuestiones positivas y también negativas. En temas de educación superior implementó la política salarial docente universitaria más beneficiosa de los últimos treinta años y pese a que pueden faltar recursos, es un hecho trascendente y reivindicable. Se terminó de abrir recientemente la Universidad Nacional de Río Negro, se aumentaron recursos y programas de investigación, se fundó un nuevo ministerio de ciencia, canal 7 y encuentro son buenas experiencias comunicacionales, etc. Asimismo, hay una política de apoyo a la industria, se profundiza la integración latinoamericana, se dio auspicio a las organizaciones sociales en el gobierno y se redujeron cifras de desempleo y pobreza. Estos temas los veo bien y bienvenido si me “acusan de Kirchenista” por defender estas medidas.

Ahora bien, otros temas los defino críticamente, como y por ejemplo, la continuación de la extranjerización de nuestra economía (recursos naturales, bancos, medios de comunicación, etc.-)  la inexistencia de una política de emergencia alimentaria y universal de subsidios para los más necesitados, la carencia de una política energética soberana, la falta de planificación del transporte, de la universidad,  la inexistencia de una política de medios, la falta de protagonismo de la banca pública, la existencia de un sistema impositivo regresivo, la inexistencia de una federalización de los recursos de la aduana, entre otros temas.

Por ejemplo, en la política energética estoy más de acuerdo con Moreno que con la planificación actual. En estos casos, por proponer otras políticas para algunas áreas, ¿se me va a “acusar de anti Kirchenista”?. Acompaño lo positivo y cuestiono y propongo alternativas sobre lo que creo, es negativo. Ahora bien, este problema no es un tema simplemente de “Kirchenistas”, sino que involucra al conjunto de la dirigencia política que gobernó el país desde la dictadura a la actualidad. Mi opinión es que hay que acompañar lo positivo y proponer transformaciones de lo negativo organizando la base social para defender las medidas. Los “adulones” y la obsecuencia acompañaron la caída de Perón. ¿Qué le puede quedar a este gobierno si no se debate entre los distintos actores que lo componen?: el agotamiento y otra frustración para los sectores populares.

- Ultima pregunta, ¿Cómo analizas la problemática del lockout patronal hoy y que vislumbras para los próximos meses en relación a este conflicto?

Estoy a favor de las retenciones móviles. Son un impuesto progresivo ya que gravan a los que más tienen. Asimismo, es importante detener el avance de la soja sobre los espacios anteriormente dedicados a la producción de alimentos para el país. Considero que el debate no es entre el gobierno y el campo, sino que es entre dos proyectos de país: industrializamos o continuamos con  el modelo agrícola exportador y de servicios impuesto desde Caseros y profundizado en 1990. Asimismo, hacia adentro del “campo” el eje del debate debería ser entre el programa de los productores nacionales y los acopiadores y grandes productores extranjeros.  El que “retiene” al productor es el exportador y el acopiador, no el gobierno.

En este caso y continuando la política de Perón, se podría nacionalizar el comercio exterior y el Estado debería apropiarse de la renta del exportador favoreciendo al productor mediano nacional y al trabajador del campo y los municipios. Las cuatro federaciones hoy ofician como punta de lanza del modelo sojero y del acopiador extranjero, verdadero beneficiario de la renta de privilegio y si queda alguna duda se puede ver la foto de Rosario con la SRA, PRO y Carrió en una misma plaza. Las federaciones le hacen el paro al trabajador argentino que paga la inflación con su sueldo y el aumento de precios va a parar al campo que dice defender al país…. 

Esta actitud denota la falta de compromiso social de estos actores beneficiados por el tipo de cambio (deuda externa que pagan los asalariados), los créditos del Banco Nación o los subsidios del combustible. De más esta decir, que rechazan la oferta de las devoluciones de las retenciones ofrecida desde gobierno para no ingresar las transacciones al banco y desgravar los impuestos que  evaden. No viene de más recordar el alto nivel de trabajadores en negro existente bajo las 4 federaciones que dicen estar del lado del trabajador. El gobierno podría impulsar una política agrícola federal y en este marco la universidad debería posponer el debate de la autonomía para desarrollar una ciencia nacional para la producción de patentes de semilla, maquinaria, agroquímicos o fertilizantes. El gobierno no manejó con inteligencia la implementación de las medidas y paralelamente, el campo es apoyado por la oposición y por diversos grupos de opinión de capital extranjero.

Lo que ocurra en los próximos meses esta por verse. Las federaciones están entrando en un proceso de desgaste dado que la medida atenta contra el trabajador y contra el mismo productor que no genera lo que consume.  En este cuadro, el gobierno tiene diversas líneas y propuestas de soluciones: una conciliadora (aún más de lo que ofreció a la fecha que ya es mucho) y otra innovadora, proponiendo, por ejemplo, la reapertura de la Junta Nacional de Granos.  Entre los mentores de la primera forma de negociar se propuso una tregua y un acuerdo con los medios de  comunicación concentrados y de capital extranjero que dejaron, temporariamente, de hostilizar al gobierno a cambio de prebendas y de cajonear algunas leyes debilitando la propuesta de la huelga. Hay que recordar que esta política ya fracasó con Clarín al cual y pese a que se le renovaron licencias y se le permitió concentrar el cable, priorizó sus intereses como productor de soja sobre aquellos ligados a la venta noticias y enfrentó al gobierno apoyando al campo. Algunos creemos que la segunda propuesta (Junta nacional de Granos, política nacional agrícola, etc.-) debe ser la que se imponga. 

El gobierno acostumbra acordar con los poderosos en el marco de la primera línea de política. Lo que finalmente ocurra: solamente el  tiempo dará la última palabra.