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Opinión

El desinterés de los jóvenes por la política

El autor, un chico de 18 años que acaba de iniciar la universidad, plantea en forma crítica, pero con optimismo, su visión sobre la relación entre los jóvenes y la actividad política. Un análisis fresco que reclama autenticidad de los partidos políticos.
Foto: Archivo/MDZ
Foto: Archivo/MDZ

Los dolores que quedan son las libertades que faltan”, Manifiesto Liminar, Córdoba 1918

 

Como estudiante, pude realizar una investigación realizada entre mis compañeros y descubrir algunas de las causas del desinterés juvenil por la participación política.

El desinterés de los jóvenes por la política es muy significativo. El vaciamiento de contenidos reflejado tras la década de los años 70 y la persecución de estudiantes, es uno de los grandes ítems que  desalentó las nuevas generaciones una vez que se recuperó la democracia. 

Como humilde aporte, mi investigación indicó lo que los jóvenes tienen es un rechazo hacia los políticos de turno, por la corrupción reinante en toda Latinoamérica, ya que no representan sus intereses y preocupa la falta de honestidad al ejercer las responsabilidades de la política.

Las propuestas de los alumnos a los partidos políticos son muchas: programas específicos para adolescente, un país igualitario, honesto, seguro  y la posibilidad de una inserción segura en puestos de trabajos.

La política está en crisis, los partidos políticos están en crisis, los líderes políticos están en crisis. Estas afirmaciones son ciertas si partimos de que ni la política, ni los partidos políticos, ni los líderes políticos parecen haber encontrado las respuestas y satisfacciones que las poblaciones y las sociedades demandan para solucionar los problemas. 

Hoy existe una percepción de desprestigio de esta actividad, como así también de sus actores principales que están llamados a solucionar los desafíos que va planteando la sociedad.

Este desprestigio no es casual, entre los factores podemos citar los siguientes:

1) Actores políticos que por medio de acuerdos pretenden ocupar cargos públicos para los cuales no poseen ni proyectos ni preparación para ejercerlos;

2) Estructuras partidarias cerradas sin posibilidad de debate ideológico y generacional;

3) Medios de comunicación corporativos e intereses ilegítimos;

4) la corrupción;

5) el descrédito de los políticos tradicionales de los partidos y de los gobiernos;

6) la pérdida de confianza y legitimidad en el ejercicio de sus funciones.

Se ha hablado mucho sobre la renovación de los partidos políticos, pero poco se ha escrito, y esto no es casualidad, es el reflejo de la falta de voluntad política en la apertura de las estructuras por quienes tienen el deber de conducir no solo los partidos sino en el Estado.

Si a los partidos políticos le interesan la integración directa de más jóvenes, tienen que asegurar un cambio importante al interior, es decir, que la retórica en torno a la juventud no sea solo un eslogan de publicidad política electoral, sino que planteen espacios reales para el desarrollo participativo de los jóvenes.

Uno de los temas de interés de organismos internacionales es la preparación de jóvenes líderes con interés de crear una nueva generación de políticos comprometidos con valores compartidos.

No es que lo viejo no sirva, se trata de construir un modelo de accionar político con frescura, porque la juventud no es solo una cuestión de edad sino que es principalmente de predisposición mental.