Reseña: Telegraph Avenue, de Michael Chabon

De qué va la nueva novela de una de las grandes promesas de la literatura norteamericana.
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Carolina Berro

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Reseña: Telegraph Avenue, de Michael Chabon

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Telegraph Avenue no es sólo un bulevar que va de Oakland a Berkeley, es más bien la representación de un punto intermedio, una zona indefinida entre dos cosas. Por punto intermedio entendamos lo que une y también lo que separa, y por cosas entendamos dos amigos, dos universos, pasado y futuro, marido y mujer, afroamericanos y judíos, la condición de padre y la condición de hijo.

Inicialmente, Michael Chabon concibió ésta novela como una serie de televisión que, por hache o por be, nunca llegó a realizarse. El lenguaje cinematográfico caracteriza todo el trabajo de este autor, que con un tono sumamente coloquial, sabe construir planos paralelos en el relato: por un lado el desarrollo lineal de una historia siempre cargada de la medida justa de suspenso, por otro, la descripción de lo efímero y la reflexión, que nos mete de lleno en la psiquis de los personajes. Nunca nadie es del todo héroe ni del todo villano.

Entre la cantidad de comercios que conforman la mística Telegraph Avenue, se encuentra Brokeland Records, una tienda de discos de vinilo de segunda mano (templo de la música negra de otro tiempo) que nuclea a fanáticos del soul, el jazz y el funk, y les brinda una “ilimitada oferta de música y charla ociosa a granel”. Además de socios y compañeros de banda, sus dueños Archy Stallings y Nat Jaffe, son grandes amigos desde hace muchos años. Su negocio se ve amenazado por la inminente aparición de un centro comercial a dos cuadras de Brokeland Records, donde el ex jugador de futbol americano, Gibson Goode, tiene pensado abrir un enorme local de música. La competencia puede significar la quiebra y el fin de la sociedad de Archy y Nat, lo que pone a prueba su amistad.

Sus esposas, Gwen y Aviva, parteras a la vieja usanza, también enfrentan la lucha por la permanencia de su oficio en el mercado laboral. Debido a problemas legales con médicos que se oponen a los partos fuera del hospital, ambas ponen en cuestionamiento su relación tanto profesional como personal.

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El embarazo de Gwen hace que Archy se enfrente a sus inquietudes respecto a la paternidad y el matrimonio, y se replantee el vínculo que tuvo con su propio padre (un actor afroamericano, que tuvo sus días de gloria durante el auge del género Blaxploitation en los 70) que lo abandonó durante la infancia. La situación se agrava por la sorpresiva aparición de Titus, un adolescente introspectivo y misterioso, hijo ilegítimo de Archy, del cual Julie, el hijo de Nat y Aviva, se enamora perdidamente.

Chabon construye una representación fidedigna del estilo de vida norteamericano de la última década en las pequeñas comunidades y no se priva de contar nada. Nos expone a las miserias de sus personajes, a la condición humana, nos para adelante de una historia que toca temas como la aceptación de la diversidad sexual y racial, la soledad, las mentiras, las reglas del mercado y las pérdidas con acidez, se mete de lleno en los vínculos de familia y de amistad sacando a relucir, como pocos, esa fibra sensible que interpela a cualquier lector.

Michael Chabon empezó a ser reconocido como uno de los escritores más influyentes de su generación, luego de sus dos primeras novelas: Los misterios de Pittsburg, de 1988 (que se convirtió en best seller y veinte años más tarde fue llevada al cine por Rawson Marshall Thurber) y Chicos prodigiosos, de 1997. Fue con Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay (otra novela de tono cinematográfico en la que el autor exploró el mundo del comic en los años 40) que se consagró y ganó el Premio Pulitzer 2001 a la mejor obra de ficción. Desde ese momento sus libros fueron esperados con cierta expectativa, sobre todo en el mundo de habla hispana, donde no toda su obra llega traducida. En 2008 vimos aparecer El sindicato del policía Yiddish, donde el autor se animó a la novela negra, demostrando de nuevo que no escribe una y otra vez la misma historia.Telegraph Avenue, como resultado de un largo período de gestación, logra ser una de sus novelas más lúcidas.

Editorial: Mondadori, 2013

$160

pags. 547