Mejor que ir al cine

Organizado por UniFrance, el festival de cine francés que arrancó el 17 de Enero pasado es una opción imperdible ante una cartelera de cine poco tentadora.
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Luciana Calcagno

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Al parecer los mejores estrenos se quedaron en la primera semana de Enero. Estamos muy cerca de la entrega del Oscar, en una temporada “caliente” para el cine. Sin embargo, las opciones que ofrecen los cines son malas (aunque la culpa de eso la tienen las nominadas, que son, en general, malas películas) y concurrir a las salas no resulta de lo más tentador.

Por eso esta cuarta edición de My French Film Festival, festival online creado con el propósito de difundir el cine francés, es una opción más que amigable a la cual podemos acceder sin salir de nuestras casas. El año pasado fue visto por casi 800.000 personas en más de 180 países, y este año seguramente el resultado será mejor.

La premisa es sencilla: durante un mes podemos ver, de manera gratuita (para nuestro país, en algunos países de Europa el streaming es pago, a través de plataformas asociadas) diez cortos y largos en “Competencia Oficial”. Sólo hay que ingresar en www.myfrenchfilmfestival.com, registrarse con un mail y elegir. La calidad del streaming es buena, puede verse en HD, no se cuelga y el material tiene subtítulos en 13 idiomas.

Los paraguas de Cherburgo, de Jacques Demy

Fuera de competencia se puede ver una versión restaurada de Los paraguas de Cherburgo (1964), de Jacques Demy, una de las mejores películas de la historia del cine francés. El jurado está presidido por Jean-Pierre Jeunet (director de Amélie y La ciudad de los niños perdidos) y habrá además un premio del público y uno que otorgarán cinéfilos “influyentes” de las redes sociales.

Como si todo esto fuera poco, la mayoría de las películas vienen acompañadas de un presskit (en francés, bien sûr) sobre las mismas, con el fin de difundir también el idioma. Además en la página hay fotos, datos del elenco y (en la mayoría de los casos) entrevistas de algunos minutos con los directores o los actores. Las entrevistas son buenas, concisas y nos evitan esos momentos de vergüenza ajena que solemos vivir en los festivales luego de las proyecciones, cuando los directores aceptan ese juego perverso de “preguntas y respuestas” del público y se desata una lucha de egos acompañada de preguntas que no son tales y comentarios de café sobre las películas.

De los diez largometrajes en competencia – uno de los cuales no puede verse en nuestro país por tema de derechos– se destacan dos, que fueron proyectados en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en la edición del 2012. Se trata de Augustine, de Alice Winocour y J'enrage de son absence, de Sandrine Bonnaire.

Augustine, de Alice Winocour

El primero es un largometraje ambientado a fines de 1800, centrado en las investigaciones de Charcot sobre la histeria, con la bella y enigmática Soko (cantante francesa y, ahora, actriz) como protagonista. La actuación de Soko como una histérica-en el sentido patológico del término- que será analizada y deseada por el Dr. Charcot es tan desgarradora como atractiva. La película no es mucho más que lo que logra hacer Soko con ella (que es bastante).

J'enrage de son absence es igual de oscura, pero un poco más triste. Protagonizada por William Hurt (ex pareja de la directora), cuenta la historia de un ex matrimonio que no pudo superar la pérdida de su hijo. Años después el ex marido reaparece y entabla una extraña relación con el pequeño hijo de su ex, fruto de otro matrimonio. La pérdida del hijo sigue latente, modificando cualquier tipo de nueva relación que se pretenda establecer.

J'enrage de son absence, de Sandrine Bonnaire

Dentro de los 10 cortos hay para todos los gustos. Solitudes y El grito de la langosta son los típicos cortos sobre historias de inmigrantes, mientras que Mademoiselle Kiki de Montparnasse y A la francesa son dos cortos de animación sobre "lo francés". El primero trata sobre la musa Kikí, quien supo posar desnuda para los mejores artistas de vanguardia en la Francia del S.XX , y el segundo es sobre la simpática historia de unas gallinas en el palacio de Versalles, en tiempos de Luis XIV. Luego tenemos un poco de violencia familiar, en Antes de perderlo todo, de Xavier Legrand, y de homofobia en El séptimo cielo.

De todo este muestrario, nuestra elegida es El primer paso, de Jonathan Comnène , una historia un tanto más sencilla y luminosa sobre un niño que hace patinaje sobre hielo que se enamora de una chica mayor y trata de conquistarla. El casting fue realizado con patinadores profesionales y resulta hermoso ver a esos niños patinando en pantalla. Es recomendable acompañar el corto con la entrevista al director, donde habla de sus gustos y del trabajo con los niños.

Hay tiempo de ver el festival ( y votar online por el premio del público) hasta el 17 de febrero.