Liliana Porter y el don de la reinvención

Con 72 años y una larga trayectoria a cuestas, Liliana Porter se mantiene firme como una valiosa referente para las nuevas generaciones de artistas
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Felisa Blaquier

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La producción de Liliana Porter incluye grabados, dibujos, instalaciones, objetos, fotografías, videos y recientemente, obra teatral.

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Hace unas semanas Porter estrenó con éxito “El hombre con el hacha y otras situaciones breves”, su primera muestra individual en Malba – Fundación Costantini, que estará abierta al público hasta el 16 de marzo.

La muestra consiste de una instalación site-specific que se desarrolla sobre un conjunto de tarimas de diferentes tamaños, en las que algunos personajes de su familiar elenco están dedicados a tareas específicas: construir y destrozar, esparcir y recoger, ir y regresar, limpiar, barrer, levantarse, caerse, derramar y tejer, entre otras actividades. En un extremo se encuentra el hombre diminuto con el hacha; un posible comienzo si se atiende al título, que le da al personaje un protagonismo paradójico considerando sus escasos cinco centímetros. La instalación se complementa con una exquisita selección de obras sobre papel.

Para que el hombre del hacha destruya, Porter, en la dirección inversa del tiempo, compone pieza a pieza los pedazos, reconstruye. El suyo es un tiempo más flexible y más incierto, en el que es posible destruir y a la vez componer, optar por una alternativa sin perder las otras, alumbrar a un hombre con un hacha y también a un jardinero que riega sus plantas en medio del desastre”, reflexiona Graciela Speranza en el ensayo del catálogo que acompaña la exposición. Además, el Malba presentará el libro Liliana Porter: en conversación con Inés Katzenstein, #7, de la serie Conversaciones, editado por la Fundación Patricia Phelps de Cisneros.

Con tan sólo 22 años, Porter realizó un viaje a Nueva York para visitar a unos amigos y deslumbrada por la energía y actividad cultural de la ciudad, decidió instalarse allí para siempre. Y fue justamente en esa ciudad que fundó el New York Graphic Workshop junto a Luis Camnitzer, su ex marido, y José Guillermo Castillo; participó en 1971 de la creación del Museo imaginario Latinoamericano, un museo sin paredes; ejerció la docencia como profesora en la Universidad de Nueva York y recibió la beca Guggenheim en 1980, entre muchos otros hitos relevantes que marcaron su carrera artística.

Consultada acerca de su vínculo con la Argentina, Porter sostiene que siempre se aseguró de mantener una relación viva con su país y por lo tanto, de exponer aquí regularmente: “No extraño nada de la Argentina porque tengo un departamento en Buenos Aires y vengo cuando quiero, ¡antes de que me agarren ganas de extrañar! Aunque vivo en Nueva York desde los 22 años, sigo pensando en español y todos los textos de mis videos están en los dos idiomas. La instalación que presento en este momento en el Malba está hecha y pensada para este contexto y este particular espacio. Estoy muy agradecida de la oportunidad de presentar esta obra en la Argentina”, afirma la artista.

Y como Porter es, ante todo, una artista hiper activa, actualmente se encuentra trabajando en un gran y novedoso proyecto que marcará su agenda de 2014. “Presentaré, por primera vez en Buenos Aires, “Entreactos”, una obra teatral que se estrenará en el Teatro Sarmiento.  Se realizarán solamente 5 funciones, del 26 al 30 de marzo.  Es una obra realizada y dirigida por mí, con co-dirección de Ana Tiscornia y un equipo maravilloso. Es una obra corta, mi primera experiencia en un teatro, donde los temas recurrentes de mi obra estarán presentes, pero utilizando actores y bailarines en lugar de objetos inanimados.  Espero que nos salga bien y que al público le guste.  Son riesgos que uno toma y donde se aprenden y se experimentan cosas nuevas”, cuenta Porter con entusiasmo.

Y justamente fueron y siguen siendo esos riesgos los ejes que marcaron un rumbo lleno de experiencias enriquecedoras y que hicieron de Liliana Porter una artista versátil, audaz y con una inmensa capacidad para reinventarse a sí misma. Digna de nuestro orgullo argentino.

Liliana Porter, 2014.