*En Foco: Juergen Teller

La deconstrucción de la moda.
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Ana Bugni

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El fotógrafo alemán Juergen Teller es uno de los fotógrafos contemporáneos más reconocidos de la actualidad. Desde principios de los 90’ se movió tanto en el mundo del arte como en el de la moda sin diferenciar uno de otro, entrelazándolos, mezclándolos y borrando distancias. Lo llamaron “fotógrafo grunge”, “abanderado del porno chic”, porta estandarte del “ glamour trash”, todas definiciones que rápidamente él se encargó de catalogar como “etiquetas estúpidas”.
>De gran reconocimiento y éxito internacional, Juergen Teller es, sobre todo, un excelente retratista. Familiares, amigos, modelos, artistas, diseñadores y músicos posaron para él en un juego íntimo donde incluso él mismo participó. Es el creador de imágenes tan icónicas como la de Bjork comiendo fideos negros, Kurt Cobain echado sobre un par de sillas, Vivienne Westwood sentada sobre un tacho de basura o Kate Moss recién despierta. Su participación implica que por momentos la cámara está en manos del modelo, que a su vez toma fotos de Juergen. Forma parte de su dinámica de trabajo, de ese intercambio lúdico. Una corriente de ida y vuelta que hace de su obra algo rico, diferente, dual. Varias piezas de un mismo rompecabezas, una fotografía con dos caras.

Juergen Teller se hizo fotógrafo un poco por casualidad ¿Cómo fue? "A los 15 años me marché de camping a Italia. Mi padre, con quien prácticamente ya no tenía contacto [alcohólico y depresivo, se suicidó cuando él era adolescente], insistió en que me llevara su cámara de fotos. Me pareció una idea absurda. ¿Para qué iba a necesitar una jodida cámara?" Seguramente decepcionado y triste, no le dio importancia en aquél momento. Sin embargo el objeto permaneció en su inconsciente. Poco después de su muerte, durante otro viaje primaveral a la Toscana, su primo le pidió que sacara una foto de una puesta de sol. "Cuando observé el encuadre, lo entendí enseguida. Era eso lo que quería hacer".

Hoy, a punto de cumplir 49 años, Teller es uno de los fotógrafos de moda más influyentes e imitados, cuando no plagiados. Sí, me siento copiado. Pero cada vez me molesta menos. Su estilo es único. En el Londres de los primeros años 90, a través de su trabajo para revistas punteras de la nueva estética como The Face o i-D, demostró que era posible otro tipo de fotografía de moda. "¿Crudo? No me gusta ese adjetivo. Prefiero decir que me interesa lo real, la persona en su conjunto, su situación actual, su trasfondo psicológico. Quiero reflejar lo que hace, lo que dice, lo que desea y lo que es, no solo su físico". Hoy recuerda esa primera etapa de su producción fotográfica como un tiempo “emocionante e ingenuo, donde lo creativo primaba sobre lo comercial”. La campaña que hizo con Victoria Beckham para Marc Jacobs pone en evidencia el lugar de su discurso. Se trataba de “ofrecerla como un producto”, ésa fue su intención cuando la retrató para usarla como imagen de la campaña de la marca en el 2008. O cuando decidió usar a Vivienne Westwood como su propia imagen para la colección primavera-verano del año 2010. La moda vivía en una burbuja idealizada hasta que llegó él para demostrar que podía ser otra cosa – ¿fea? ¿trash? Allá donde los demás veían glamour impoluto y belleza imposible, Juergen Teller observaba cuerpos imperfectos y caras recién levantadas, con arrugas, cicatrices y poros abiertos, retratados con el destello no siempre favorecedor del flash fotográfico. "Empecé mi carrera en Londres. Con esa luz, no me quedó más remedio que recurrir a la luz artificial". Sonríe. El mundo del arte no tardó en acogerlo, demostrando que su trabajo trascendía la provocación barata. El MoMA de Nueva York y la Fondation Cartier de París le han abierto sus puertas. A ellos se suma ahora el Institute of Contemporary Arts (ICA) de Londres.

En algunos de sus trabajos más recientes aparecen series donde Juergen pone al descubierto su mundo más íntimo: fotografías de su ciudad natal, personas de su entorno familiar sobre las que aplica las mismas técnicas sofisticadas que utiliza para sus prestigiosas campañas de moda. Como él mismo dice, su vida privada no ha podido huir de su obra.

Lo que parecía la excepción se acabó convirtiendo en la regla. Pasen y vean, entonces, descubran, al original Juergen Teller.


Fuentes:
www.juergenteller.com
El País