Teikirisi: Brito verbalizó lo que muchos intuyen o militan

En diálogo con MDZ, el dueño del Banco Macro, Jorge Brito, dio a entender en la Gala de Zaldivar que los cuadernos de la causa no están.
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Si solo hay unas fotocopias de los apuntes del chofer Oscar Centeno y no los cuadernos, la causa que investiga el juez Claudio Bonadio podría derrumbarse. Si bien el material físico fue entregado al periodista de La Nación Diego Cabot, por Hilda Horovitz, la exesposa de Centeno, todas las versiones circulantes dan cuenta de que el peridista los devolvió y que el juez se ha manejado con las fotocopias, hasta ahora. Le correspondería hallarlos, lo que implica -por cierto- que eso pueda fallar.

Hasta ahora, la militancia kirchnerista había abundado en las redes en torno a la inexistencia de tales cuadernos. Inclusive, el diputado del FPV Luis Tailhade lanzó que "Esos cuadernos fueron escritos por Bonadio y Marcos Peña".

Pero anoche, el periodista Federico Croce, de MDZ, habló en la Gala de Zaldivar con Brito y le puso palabras a lo que se dice muchas veces en forma anónima, especulativa o temerosa en las redes: "Por ahora, lo que hay son las declaraciones de un chofer, y unas fotocopias de un papel. Cuando la justicia pruebe realmente el ilícito, opinaré. No me gusta hacer falsos juzgamientos", dijo Brito.

Brito y el kirchnerismo sostuvieron lazos muy fuertes, hasta que un día, el poder gira. Pero lo que observó Croce en la Gala de Zaldivar fue "tranquilidad" entre empresarios, ante el rumor de que muchos no irían por miedo a aparecer en esos cuadernos. El asunto es que si los cuadernos no existirían físicamente, hay quienes afirman que la causa podría cerrarse antes de lo imaginado. Y Brito parece saberlo.  ¿Y si los cuadernos no fueran encontrados? Tal vez allí radique una cuota de tranquilidad después de tanto pánico entre la dirigencia empresaria que coexistió con el kirchnerismo. Solo restaría que muchos de esos datos y testimonios reconstruyan virtualmente lo que aquellos anotadores Gloria -hoy solo unas fotocopias- dejaron a la luz.

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"A mi me gusta que actúe la justicia, y no me parece dar una opinión antes de que ella se expida", dijo el empresario a MDZ. Y agregó: "No conozco ningún empresario que esté asustado. Por supuesto, creo que quien esté mencionado en esos cuadernos, deberá dar las respuestas del caso. Yo realmente no conozco a nadie mencionado, lo que no quita que puedan aparecer más".

Quién es Brito

Según un perfil que publicó el diario La Nación, Jorge Brito nació en Buenos Aires en 1952. Su ingreso en la actividad se produjo entre 1975 y 1976, cuando fundó junto a su cuñado Delfín Jorge Ezequiel Carballo la compañía financiera Hamburgo, después renombrada Anglia, con una inversión inicial de US$ 10.000. Según relata el libro Los patrones de la Argentina, escrito por Pablo Fernández Blanco y Esteban Rafele, el éxito no tardó en encontrarlos: en 1978 los socios ganaron su primer millón de dólares.

Brito y Carballo no debutaron en el sector bancario hasta 1985, cuando compraron el Banco Macro, por entonces propiedad de los empresarios Mario Brodersohn, José Dagnino Pastore y Alieto Guadagni. Aquí comenzaron a lubricarse los contactos de Brito con la élite política: era íntimo amigo del operador radical Enrique "Coti" Nosiglia , uno de los fundadores de la Coordinadora Radical, que hacía muchos negocios con el banco.

El Macro también financió en 1995 al Grupo Yoma, propiedad de la familia política del entonces presidente Carlos Saúl Menem. Entre 1996 y 1998, cuando las provincias comenzaron a privatizar sus entidades financieras, adquirió bancos en Misiones, Salta y Jujuy. Durante la crisis de 2001/2002, extendió su presencia en el interior del país con la compra del Banco Bansud a Citigroup y sumó también al Scotiabank Quilmes.

En las elecciones presidenciales de 2003 se manifestó a favor de la fórmula que encarnaban Menem y el gobernador salteño Juan Carlos Romero, un viejo amigo. Tras la llegada de Néstor Kirchner al ejecutivo, mantuvo en principio una relación tensa, aunque más adelante tendió puentes de diálogo a través de la Asociación de Bancos de capital nacional (Adeba), que comandó entre 2003 y 2016. Desde allí, le ofreció US$ 167 millones para obras viales. En poco tiempo se convirtió en amigo del otrora ministro de Planificación, Julio De Vido , quien intermediaba en su relación con la Casa Rosada.

Durante la década kirchnerista, el Macro triplicó su cantidad de sucursales a través de la adquisición de más bancos en el interior. Además, concretó en ese período su debut bursátil en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE), donde recaudó US$ 276 millones con su oferta pública de acciones.

Brito encontró otro interlocutor de confianza en la figura de Sergio Massa, quien acababa de asumir la jefatura de Gobierno luego de su paso por la Anses. A través del hombre de Tigre, conoció a un economista que había hecho su carrera en esa misma entidad: Amado Boudou , quien se convertiría eventualmente en el ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner. La Anses se transformó más tarde en accionista minoritaria del Macro y lo convirtió en depositario de más de $ 1400 millones, alrededor del 20% de la suma que había heredado de las AFJP tras el final de su régimen.

Tras la muerte de Kirchner en 2010, Boudou acudió a Brito para lograr una de las últimas voluntades del expresidente: la compra de Ciccone Calcográfica, que adeudaba $ 200 millones a la AFIP. El funcionario puso a cargo de las negociaciones a dos amigos de la infancia, Miguel Ángel Núñez Carmona y Alejandro Vandenbroele , quien figuraba como presidente de The Old Fund, la compañía creada para concretar la compra. LA NACION reveló entonces que Brito prestó $ 567.000 a Vandenbroele y $ 30.000 a The Old Fund para facilitar esa operatoria.

La investigación judicial de Ciccone que lleva adelante actualmente el juez Ariel Lijo conllevó a un pedido de indagatoria contra Brito, implicado por el arrepentido VAndenbroele. Dos semanas atrás, pidió licencia como presidente del Macro luego de que los trascendidos de la causa provocaran un derrumbe del 14% en el valor de sus acciones de la entidad. Esta mañana, el banquero presentó un escrito en el juzgado y prometió volver a prestar su testimonio "todas las veces que sea necesario o [que] el tribunal lo requiera".