Notas
¿Y después de las internas, qué?
Junio está muy cerca, demasiado. No sólo en el vértigo de la vida cotidiana y sus almanaques, sino también en las complejas estrategias que requieren los armados del oficialismo y de la oposición. Más allá de las razones del adelantamiento, del impacto de la crisis internacional -que pasó de ser un problema de Estados Unidos a un condicionante de nuestra subsistencia como país-, o de los recién descubiertos costos de la realización de los comicios, el calendario se achicó. Y con él, crecieron de manera exponencial las apetencias de la especie política más fuerte de nuestra democracia: los candidatos.
Asimismo, no descartan que el “factor lapicera”, es decir la intromisión de la Casa Rosada (o mejor dicho, del propio Néstor Kirchner) en la confección de las listas pueda terminar de disciplinar lo que la interna no pueda acordar ya sea por el consenso o por los votos cuyo plazo límite de aceptación de listas vence el próximo lunes 31 de marzo.
La unanimidad hacia la figura del intendente de Maipú, Adolfo Bermejo choca contra su escasa disposición a prestarse a una interna que su colega de San Rafael, Omar Félix -por el contrario- parece favorable a disputar, incluso pese a la intervención en las últimas horas del operador presidencial y conductor remoto del PJ en Buenos Aires, Juan Carlos Mazzón. Pese a ello, los nombres no serán muy distintos a los que ya circulan, que incluyen además las aspiraciones de los ministros Mario Adaro, Francisco Paco Pérez, Carlos Ciurca, y del secretario Guillermo Carmona.
El conflicto entre Bermejo y Félix radica en quién encabeza la lista de senadores nacionales, un privilegio que nadie quiere ceder. Y al parecer, ni el cupo femenino puede destrabar el enredo, pues las anotadas para llegar a esa lista (o a la de diputados) también tienen los mismos apoyos o críticas que los antes nombrados, ya que son: Patricia Fadel, Marita Perceval y al igual que algunos de sus colegas varones del gabinete, la ministra Silvia Ruggieri también tiene sus expectativas.
Más allá de todo, quienes conocen al dedillo la interna del PJ creen que finalmente se llegará al consenso, por más que en algunos distritos pueda haber internas. Y aseguran para ello una razón de peso: “Kirchner no va a permitir que en Mendoza el peronismo se desgaste antes de una batalla trascendental contra Cobos”.
Radicales rotos. En el radicalismo la cosa no es para nada menor. Incluso, y considerando su rol opositor, debería tener mucho más ordenado el espectro si quiere volver a ser gobierno. Pero lo cierto es que tras la renuncia esta semana de Juan Carlos Jaliff, el panorama parece haberse complicado mucho más.
Pues se trata de un escenario que además pelea con la reunificación partidaria y los viejos celos de la elección del 2007 donde sus afiliados y simpatizantes debieron elegir entre las boletas de dos de los últimos gobernadores radicales de la provincia: Roberto Iglesias y Julio Cobos.
Nada cierra ni en la UCR, ni en el CONFe con vistas al 10 de abril, plazo límite para la presentación de listas de los comicios partidarios que deberían celebrarse el 26. De uno y otro lado los picoteos se suceden, al igual que los puñales y las declaraciones cruzadas que están a la orden del día, y que hasta no descartan instancias judiciales. Todo parece indicar que la unidad no será total, lo que implica un peligrosísimo acuerdo ya que ante la fragmentación es el oficialismo el que siempre gana.
Bajo esa aprendida lógica de la política, desde el gobierno alimentan cuanta interna exista o pueda existir en el resto de los partidos. Los radicales no escapan a esta estrategia y el fantasma de una lista del iglesismo compitiendo por fuera es una posibilidad que en el Cuarto Piso de la Casa de Gobierno, en los despachos de la Casa Rosada y en los salones de Olivos, entusiasma a más no poder. Y que incluso, están dispuestos a apoyar hasta el límite de lo indecible.
Por lo pronto, el sector Convergencia amenaza con competir en la interna para lograr al menos la minoría y después analizar otros escenarios. Todo ello, ante el silencio del intendente de Capital, Víctor Fayad (que habría recompuesto sus relaciones con Iglesias) y un encarajinado rompecabezas puertas adentro del acuerdo que sostienen la intervención partidaria y el cobismo. Allí, y tras la resignación de Jaliff, todo se encamina a dos opciones de fórmula posible que analiza el propio Cobos para encabezar en senadores y diputados nacionales: Laura Montero-Ricardo Mansur o Ernesto Sanz- César Biffi.
Aún así, el asunto no termina allí. El grado de convulsión parece haber desatado un dejar hacer en el que todos pueden arreglar con todos. Incluso en sus variantes más arriesgadas como Fayad con Cobos o Jaliff con Iglesias y siempre expectantes al juego de Causa Nacional tras la acefalía producida luego de la muerte de José Genoud. Todo ello, sin dejar de lado el otro foco de conflicto que significan los peronistas aliados a Cobos que encabeza Enrique Thomas.
Algunos “radicólogos” tampoco descartan que ante tal batahola, prime la razón necesaria para el triunfo, y que se logre finalmente armar una lista lo más representativa de los diversos sectores que además tenga la bendición de Cobos, y que pueda, especialmente, ubicar como cabeza de listas en cada uno de los distritos provinciales a quienes no accedan a las listas nacionales. Así, podría exhibir un menú electoral con numerosas figuras de peso que es la opción más temida en el entorno del gobernador.
Gansos lanzados. Un estado deliberativo similar, aunque mucho más acotado, sucede en el Partido Demócrata, donde más allá del fuerte liderazgo de Omar De Marchi, siempre hay resquicios de disconformidad que pueden ser estimulados, tanto desde adentro como desde afuera. El apuntado es el diputado provincial Diego Arenas, quien ha mostrado su intención opositora al oficialismo partidario al disputar la presidencia partidaria el próximo 5 de abril.
Este dirigente lidera junto a Marcos Niven, Gabriel Llano y al intendente de San Carlos Jorge Difonso la lista Cambio partidario, que se opone a la denominada Mendocinos por Mendoza de De Marchi. El sector ha reagrupado a diversas figuras del universo partidario en busca de cambiar el rumbo del PD. Entre ellos, Richard Battagión y el siempre sorpresivo Sergio Miranda.
Los opositores cuestionan el acuerdo nacional del demarchismo con Mauricio Macri, y algunos rasgos de la conducción partidaria que juzgan como “personalistas”. Más allá del esfuerzo de convertirse en opción interna, los seguidores de las alternativas del partido de la calle Sarmiento creen que Mendocinos por Mendoza no debería tener mayores inconvenientes en el comicio del próximo domingo.
Así, se consagraría la fórmula Juan Carlos Aguinaga (senador nacional)-Omar De Marchi (diputado nacional), que solo podría tener algunos escollos en Godoy Cruz, donde tanto Llano como Arenas tienen su mayor presencia. Asimismo, en San Carlos se aguarda el resultado con expectativa. En el resto de los distritos no se esperan mayores sorpresas, aunque sí es llamativo que en uno de los dos departamentos donde gobierna el PD, hay además otra tercera lista en competencia.
Se trata de Volver a las raíces, que en Luján de Cuyo y pese a referenciarse en De Marchi, se diferencia del intendente Omar Parisi, a quien muchos en el partido recelan por su más que cordial relación con el gobierno de Jaque. Pese a ello, el intendente está encolumnado en las huestes del actual presidente del partido y diputado nacional.
Así y bajo la mirada del resto de los partidos, todo parece indicar que –salvo imponderables que nadie augura- los casi cien mil afiliados del PD que están autorizados para votar podrán elegir sus representantes de una mejor manera que en la última ocasión, cuando en el 2007 la disputa entre Carlos Aguinaga y Pablo Priore en Capital generó una inmensa polémica de ribetes escandalosos, al impugnarse mesas y anularse votos que generaron innumerables denuncias cruzadas y heridas que aún no han cerrado.
Siga el baile. Al margen de las especulaciones o resultados, las internas partidarias parecen haber lisa y sencillamente adelantado el 2011, donde la disputa más que por fundamentos políticos o posturas frente al poder, tanto para mantenerlo como para incrementarlo, se trata únicamente de posicionamientos personales de hombres y mujeres con ambiciones.
Así el 28 de julio se transforma en una parada intermedia, casi una previa que hay que sortear con éxito si se quiere llegar con chances en el 2011 al sillón de San Martín.
Mientras tanto, los grandes ejes estratégicos que deberían repetir como un credo nuestros representantes ante la Nación y en la Legislatura, son un simple bastardeo en una lucha descarnada por los cargos y la figuración que permita dentro de dos años dar un nuevo salto.
El apogeo del marketing político y la era del vacío parecen entronizar la sustitución de los necesarios debates por la urgencia de los nombres, que en su fugacidad, lejos de cumplir sus mandatos actuales, ya sueñan con los próximos y con los que todavía no tienen. Así, y mientras se prueban sus trajes, rompen contratos con la ciudadanía y siguen postergando los cambios en pos de sus pretensiones. Claro, si en el mejor (¡¡??) de los casos nos dejan a sus propios hermanos en los cargos que ocupaban...
Estamos a las puertas de elegir para legisladores nacionales, provinciales y concejales a funcionarios que no ejercerán como tales, sino como candidatos de futuras contiendas. Superada la instancia de la selección y pese a lo restringido de la agenda electoral en este mini calendario que aún resta hasta el 28 de julio sería más que interesante poder discutir al respecto. ¿No?