Recuperá el deseo sexual en el verano

El calor, la ropa liviana... no sabemos bien qué es, pero el verano parece ser la época ideal. Usalo como excusa y elevá aún más la temperatura de tu casa con estos cuatro consejos de expertos.

Los psicólogos clínicos Miguel Costa y Ernesto López, autores del libro "Cómo vencer la pereza sexual", te dan cuatro consejos para recuperar la pasión si a tu pareja la invadió el aburrimiento:

  • Prepará el escenario. Los problemas sexuales están estrechamente ligados con los lugares en los que aparecen. Así, es importante identificar el contexto que les excita y las señales que hacen que el deseo se despierte, para favorecerlo, y al contrario, los elementos que lo apagan, para descartarlos. Además, introducir novedades en el escenario habitual de las relaciones puede reactivar la atención o el interés adormecido o perdido: nuevas música, luces,  fotografías, sonidos o perfumes pueden contribuir a revivir las ganas y salir de la anestesia.
  • Recuperá las actividades excitantes. Cuando una relación se estabiliza puede aparecer el acostumbramiento y un adormecimiento de la respuesta sexual, pero la pérdida del deseo se produce sobre todo porque con el paso del tiempo se dejan de hacer cosas que antes se hacían. Conviene retomar las iniciativas que en el pasado resultaron excitantes: ir a bailar, salir solos, tener detalles como regalar una rosa, hacer un viaje, una cena íntima, introducir un perfume añorado, o una melodía que estuvo asociada a encuentros apasionados.
  • Fomentá la variedad y la sorpresa. La habituación se desarrolla más rápidamente cuando una pareja todos los días hace lo mismo, a la misma hora e idénticos lugares, por lo que conviene evitar la cotidianidad y lo excesivamente previsible. Para neutralizarlo hay que introducir la novedad y las sorpresas excitantes: una cita "prometedora" en un lugar imprevisto, un decir "te quiero" o "te deseo" cuando menos se espera, una llamada insinuante, una caricia atrevida e inesperada.
  • Mejorá tu atractivo. Cuando se considera que no se necesita conquistar al otro, se deja de hacer ese pequeño esfuerzo diario por resultar atractivo y se termina por descuidar la apariencia física, la higiene, el atuendo, la alimentación. En cambio, si se anticipa que la propia pareja es una "especie en peligro" y puede perderse porque suscita atracción e interés en los demás, se tiende a desearla más. Una estrategia excelente para mantener el deseo del otro es cuidar el propio atractivo, lo cual se logra mejor cuando se es una persona activa e independiente, socialmente grata y encantadora.
Opiniones (0)
24 de junio de 2018 | 17:40
1
ERROR
24 de junio de 2018 | 17:40
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"