Susana Rinaldi espera ser elegida diputada

Una de las máximas intérpretes femeninas del tango, sostiene que si el 28 de octubre es elegida diputada, dedicará su tiempo y sus esfuerzos a promover la genuina cultura popular, que según afirma, se ha convertido en buena parte en "farándula".


De antigua militancia en el Partido Socialista, Susana Rinaldi pertenece al sector de ese movimiento político que apoya la candidatura presidencial de Cristina Fernández, esposa del actual mandatario Néstor Kirchner. La cantante, antaño también destacada actriz del teatro, el cine y la televisión argentinos, ocupa el segundo lugar como candidata a diputada en una lista electoral de la ciudad de Buenos Aires, con buenas posibilidades de ser elegida en los comicios generales de octubre.

"Si llego al Congreso, mi aspiración es ocupar un espacio que está sin ocupar y que siempre estuvo vacío de contenido, que es la cultura popular. Yo no soy otra cosa que una agente cultural. Por culpa de las políticas neoliberales que asolaron la Argentina, la cultura se ha convertido en farándula y ha hecho perder a la gente el primer sentido de esa palabra, porque cultura es fundamentalmente conocimiento", declaró la cantante.

"Hoy la cultura y el conocimiento están en buena parte tomados por las grandes corporaciones y si uno quiere acceder a ellos tiene que pagarlos y son muy caros", explica.

Susana Rinaldi comenta, con pesar, que los argentinos, y especialmente los habitantes de Buenos Aires, "hemos desdibujado nuestra identidad" y menciona como ejemplo la nueva denominación que por presión de intereses inmobiliarios o turísticos se aplica a algunos tradicionales barrios de la ciudad.

"Hoy escuchamos hablar de Palermo Hollywood, Palermo Queens o Palermo Soho, cuando el verdadero nombre de esas zonas es Villa Crespo. Pero lamentablemente las nuevas generaciones se identifican más con esa nueva denominación que con la que nosotros utilizábamos", confiesa.

Rinaldi también reivindica al tango como la genuina música popular de Buenos Aires y de los centros urbanos argentinos "y no de esa otra música que es tanto más barata y fugaz. Aquí hay gente que dice que la auténtica música es el llamado rock nacional, lo que es una falacia".

Sin embargo, la cantante reconoce que hay un genuino renacer del tango y que "no es solamente algo turístico. Lo que ocurre es que el tango tiene que ver con los sentimientos. Algo que por pudor o cinismo, no mostramos. El tango, a través de un violín, un piano, ni que hablar del bandoneón, está preparado para movilizarnos en cualquier momento. Y en eso le gana al jazz, que para mí es el otro grande de la historia musical".

Rinaldi, nacida en 1935, estima que todos los males que vislumbra en el plano de la cultura popular "pueden solucionarse con voluntad política. Y es allí donde yo me juego, casi por última vez, porque he recuperado una esperanza".

La cantante elogia a la senadora Fernández, cuya candidatura presidencial apoya. "Lo primero valioso y rescatable en ella es que no es simplemente la mujer del presidente. Antes que eso fue una militante política y también una excelente legisladora. Creo que es una persona que aspira a concretar un cambio a través de la concertación con otros sectores políticos".

"Soy de una familia de origen muy humilde. Mi padre fue anarquista y mi madre una peronista recalcitrante. De esa mezcla no podía salir sino una socialista", comenta riendo.

Egresada de los Conservatorios Nacionales de Música y de Arte Escénico, casada con el bandoneonista y director de orquesta Osvaldo Piro y madre de dos hijos, también músicos, Susana Rinaldi actuó en numerosas películas durante las décadas de los años cincuenta y sesenta e incursionó también en la televisión local.

A fines de 1966 se volcó de lleno al tango, logrando muy pronto gran popularidad entre un público que la consideró una renovadora de la música de Buenos Aires, dotada de una voz privilegiada y bien cultivada hasta para el arte lírico.

Apodada "la Tana", como se denomina en la Argentina a los numerosos descendientes de italianos, el desaparecido crítico musical Julio Nudler dijo de ella que "con un estilo nuevo, una voz delicada y un decir por momentos sutil o rotundo, Susana prescindió de las inflexiones arrabaleras, de los temas machistas o de trazo pasional grueso (típicos del tango tradicional), apelando a un repertorio que mezclaba romanticismo y mensaje, poesía y protesta".

Rinaldi recuerda que "no hay un renglón más machista, más cerrado, más exclusivo para los hombres que el tango. Pero puedo asegurar que por mi convicción y por la incorporación que di como intérprete de tanta autora y compositora a la historia del tango, hemos logrado una mirada diferente de la música popular, ni mejor ni peor, pero diferente y femenina"

Susana confiesa que su acercamiento a la política se produjo a partir del acoso y amenazas de que fue objeto por grupos violentos derechistas en 1975, un año antes de la instauración de la sangrienta dictadura militar en la Argentina.

Se exilió en París, donde logró inmediato reconocimiento como intérprete del tango, con actuaciones en los principales teatros de la capital francesa y una perdurable vinculación con las actividades musicales impulsadas por la UNESCO.
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