El panorama se oscurece cada vez más para muchos vitivinícolas

El precio del galón de jugo de manzana a cinco dólares en Nueva York y la demanda de mosto contrayéndose por la crisis. Las fuertes presiones tributarias sobre el sector y la escasa prefinanciación bancaria para que las empresas completen el circuito desde la cepa a la copa, son los factores que hacen del negocio vitivinícola, para muchos, un callejón sin salida.

Se sabe que el negocio vitivinícola está en crisis y que una de las consecuencias directas es la concentración hacia la que está arribando el sector que claramente ha perdido rentabilidad. Tan rápido gracias a la crisis financiera y a la intervención del Estado que la caída de muchos pequeños y medianos productores casi produce vértigo.

Pero la coyuntura es más que preocupante, si se considera lo que el lector de MDZ, Fernando González, ha denunciado respecto a la situación en la que se encuentra el negocio del vino y el mosto.

“Es simple, con el galón de manzana a u$s 5 en Nueva York, primer competidor del jugo de uva en la torta de edulcoración, el panorama es más que claro respecto a la situación incierta del negocio”, considera González.

Y no es desacertado el análisis, debido a que el precio internacional del mosto, ha caído desde los u$s 1.400 a unos u$s 900, diferencia que ha producido que los precios de la uva próxima a cosecharse no tenga buenas referencias de valor para los próximos meses.

A esto se suma la escasa oferta de financiamiento bancario que mantiene en un corsé al sector que no puede completar el circuito desde que paga la uva -para ingresar a bodega-, la vinificación, la venta y la cobranza. Acciones de trabajo que necesitan al menos ocho meses para que los créditos puedan ser pagados con sus correspondientes intereses bancarios.

En materia impositiva, también se consideran las presiones tributarias por las cuales “a los bodegueros se les retiene el 21% más un 5% entre 4 y 6 meses”, expresa González.

En el escenario exterior, se ha levantado la alerta en torno a la escasa negociación que están produciendo los rusos en el país ya que ahora compran vinos baratos en Sudáfrica y en España, donde la producción de vinos está subsidiada por el Estado, que piensa en el futuro de sus fuentes laborales generadas por la vitivinicultura.

No muy lejos, países vecinos han devaluado sus monedas y han hecho perder competitividad a distintos sectores productivos como el del vino. Situación que está pidiendo casi a gritos la devaluación del peso sin producir inflación.

“Con nuestros vecinos devaluando uno el 34% y el otro más del 38%, nuestro vino fino lamentablemente sufrirá las consecuencias. Ya se puede ver a importantes bodegas haciendo campañas agresivas en el mercado interior para tratar de salvarse”, advierte González.

Asimismo se refleja un magro panorama por la situación del vino común, de mesa o popular, en el mercado interior, cuyo consumo “viene cayendo en el orden de un 7%”.

“Si al industrial del mosto, se le bajan los márgenes por el galón de manzana a u$s 5 y la demanda se contrae, el costo del dinero aumenta entre un 7% y un 15% y el Gobierno reteniendo un 21% más un 5%, durante 4 o 5 meses o más”, el asunto es más que preocupante para el sector según advierte el lector.

“¿Cómo hace la industria para soportar la aguda erosión de 4 variables importantísimas golpeando todas juntas en una dirección concentradas y al mismo tiempo?”, se cuestiona preocupado González.

Sin embargo, expresa que la respuesta se llama oportunidad histórica para devaluar sin inflación por la incisiva recesión reinante, “si el Gobierno no lleva a $ 4 el dólar, la industria regresará irreversiblemente a los años 90 y el efecto derrame que esto provocará será devastador para la economía regional”.

“Imagínese un 2010 arrancando con 150 millones de litros de sulfitado que no pudieron venderse en la temporada 2009 y con más de 200 millones de litros de vino blanco pasando de 2009 a 2010”, grafica con extremo temor ante una posible caída abrupta del negocio en los próximos meses.
Opiniones (1)
20 de julio de 2018 | 10:19
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20 de julio de 2018 | 10:19
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  1. Esta era la campaña en la epoca de vacas gordas. Aquemos esa industria que puede perjudicar nuestra comoda situacion politica-económica de poder provinciano. Idea apoyada por medios como MDZ. Pero la vision del campo siempre fue muy miope y no veian en esa industria una fuente de imgresos genuinos para que la provincia subside al agro local y asi sea mas competitivo en el mundo. Solo la mina de potasi dara a la provincia $280 millones por año, y no pedira ningun subsidio a cambio. O sea que ese dinero serviría para ayudar el desarrollo de las fincas mendocinas. Lamentablemente para muchos lo mejor es prohibir y mantener el poder, aunque mas no sea un poder ilusorio.
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