¿Cobos es capaz de renunciar?

Néstor Kirchner mostró sus cartas esa última semana: quiere humillar electoralmente en 2009 a Julio Cobos en Mendoza y para ello hasta pondrá plata. Del Estado, por supuesto. El cobismo reaccionó y ya se pregunta si es posible ganar sin que Cleto deje la vicepresidencia y se presente como candidato. No hay mucha vuelta: si todavía Cobos no renuncia, es porque quizás aún no está convencido de que peleará por la presidencia en 2011.

Todo el cobismo esperaba que sucediera, aunque los sorprendió que fuera con tanta anticipación y de manera tan contundente.

Néstor Kirchner le ventiló esta semana a Celso Jaque y también a los intendentes del PJ de Mendoza su intención sin margen para errores de hundir electoralmente a Julio Cobos en las legislativas de 2009 y la apuesta terminó por desperezar a los seguidores del vicepresidente quienes, hasta aquí, solo habían enhebrado una serie de tropezones políticos desde el histórico “mi voto no es positivo”.
 
El brutal choque con la realidad dejó al desnudo cómo alguien que hoy es únicamente el presidente del PJ, maneja desde la residencia de Olivos el poder en la Argentina. Pero también expuso a los seguidores de Cleto ante la madre de todas sus dudas.

Si es que realmente tiene aspiraciones en 2011, ¿Podrá Cobos realmente ganar en Mendoza si no se presenta él mismo como candidato?

Un encumbrado dirigente seguidor de Cleto desde que era gobernador lo dijo sin más. “Hoy la estrategia que estamos siguiendo es sin Cobos en una candidatura. Pero falta mucho, casi un año, y en la política argentina todo pueda pasar”.

Hasta el momento Julio Cobos mostró un discurso monolítico cuando le pregunta acerca de si va a renunciar o no.  “Yo no puedo renunciar”, contesta todo el tiempo. Pero que no pueda, no significa que no quiera.
 
Más allá de que ahora el peso institucional que carga es distinto a todo lo anterior, en su meteórica carrera política, que lleva apenas ocho años,  dio más de una señal de que es un dirigente abandónico.

Dejó de ser ministro de Obras Públicas en 2000 cuando creyó que su apuesta era convertirse en decano de la Universidad Tecnológica Nacional, luego renunció a la rectoría de la UTN Mendoza para seguir la carrera de gobernador, abandonó a Roberto Iglesias (su mentor político) para inventar el radicalismo K, dejó que lo abandonara la UCR cuando se convirtió en candidato a vicepresidente de Cristina y, en julio de este año, dio su última demostración en la histórica votación de las retenciones móviles en el Senado.

Todas esas instancias tuvieron algo en común: sólo bastó que Cobos estuviera convencido de que lo que iba a hacer era lo correcto, para que decidiera dar el paso del abandono.

Hoy tres cosas separan al mendocino de la posibilidad de la  renuncia a su cargo. La primera es que teme que le pase lo mismo que a José Octavio Bordón o  Carlos “Chacho” Alvarez, para quienes todo terminó desde el punto de vista electoral luego de que le diera sendos portazos.

La segunda es que no quiere quedar preso de una supuesta estrategia de Cristina y Néstor, quienes para empujarlo al fracaso quieren obligarlo a renunciar.

Y la tercera, y mucho más importante que las anteriores, es que Cobos aún no decidió si dará o no la pelea electoral en el 2011 como candidato a presidente.

Los que lo conocen saben que si apunta a eso, el año próximo Argentina podría estar otra vez metida en una crisis institucional.

La oportunidad perdida

Parte del escenario para el año próximo aparece claro hasta aquí: el kirchnerismo le dará casi la misma importancia política a un triunfo en la provincia de Mendoza, que a Buenos Aires o Capital Federal. Y para ello pondrá todo.

La Casa Rosada quiere cortar de raíz cualquier proyección de Cobos (que para Kirchner es “la oposición” como se lo contó a Jaque el martes pasado), y  se apoyará en el justicialismo mendocino que siempre despreció, fortalecerá a un gobernador al que poco reconoce y pondrá a disposición la billetera K que estará abultada con los fondos capturados de las AFJP.

La pelea asoma como desigual. Cobos aún no logra formalizar una estructura partidaria nacional, casi no tiene peso territorial en Mendoza y a duras penas consigue dirigentes para ConFe, el partido político que hizo nacer de manera prematura.

Este lunes se verán algunos esfuerzos por fortalecer esa agrupación. El 24 se vence la presentación de nombres para la conformación de las autoridades de ConFe en Mendoza, que mostrará seguramente una lista única encabezada por Juan Carlos Jaliff como presidente, Ricardo Mansur como vicepresidente y a Daniel Dimartino (un hombre de Godoy Cruz y de Alfredo Cornejo) como secretario general.

Pero esa unidad es visible en lo formal pero falsa en lo político, ya que los integrantes del partido de Cobos no se ponen de acuerdo en cuál es la camino a seguir.

Jaliff apunta a que en 2009 el ConFe pueda estructurar algún tipo de alianza con sectores del radicalismo mendocino con Ernesto Sanz a la cabeza y no habla por el momento de la vuelta de Cobos a la UCR.

César Biffi negocia con sectores del alfonsinismo lisa y llanamente la vuelta al partido y apoya desde las sombras una línea interna en Mendoza que también trabaja por el regreso.

Ni Biffi, ni Cornejo por caso, han dado muestras hasta el momento de estar convencidos del nuevo partido.

Ninguno de los dos se afilió a él, por lo que todavía siguen siendo radicales.

A la hora de amar un plan para enfrentar al kirchnerismo, son muchas idas y vueltas teniendo en cuenta lo que se viene.

En Buenos Aires, la situación no es distinta. Y tal vez sea peor.

Desde que Cobos saltó al estrellato en todo el país, no pudo armar hasta el momento una estructura nacional.

Lejos de eso el vicepresidente y su fama a cuestas intentaron formalizar algún tipo de alianza con sectores opositores al kircherismo, movimientos que se fueron diluyendo a medida que pasaron los meses.

En ese tren pasaron Mauricio Macri, Luis Juez, Ricardo López Murphy, casi toda la dirigencia del agro argentino y algunos otros.

Nada se terminó concretando y uno, como Juez, ya mandó a Cobos a otra parte como es su estilo.

La expectativa está puesta ahora en la provincia de Buenos Aires a través de  Felipe Solá. En ese nuevo bloque de diputados antikirchneristas que se presentó esta semana, está un justicialista y cobista a ultranza, Enrique Thomas, como jefe de bancada.    

Desde Mendoza miran con celos (pero con una pizca de realidad también) al entorno de Cobos en el Senado de la Nación, en parte responsable de que a cinco meses de la irrupción rutilante en la escena nacional, Cleto haya sido por el momento “pura espuma”, como menosprecian con sorna los justicialistas mendocinos.

Los encargados de esa “pata” del proyecto Cobos son, entre otros, el secretario privado del vice, Juan Montilla, y Néstor Majul, el director de Relaciones Institucionales de la Cámara Alta.

Montilla, un funcionario de segunda línea en la gestión de Cobos en la gobernación, fue puesto como presidente del ConFe a nivel nacional. El caso de Majul, hoy por hoy virtual vocero de Cobos y quien está en el tejido político del vicepresidente, es un tanto más complejo.

Casi tan meteórica como la carrea de su jefe, ocupó cargos menores entre 2004 y 2007 en la administración anterior y tiene un pasado extraño.

Vinculado a la barra brava del Deportivo Maipú, fue denunciado hace unos años por infracción a la ley de espectáculos deportivos y por lesiones con resistencia a la autoridad.

En otras palabras, se agarró a trompadas con un policía luego de que  intentaran detenerlo por haberle  pegado un piedrazo a un hincha de Maipú.

Condenado por la Justicia, se acogió a los beneficios de una “probation”, se convirtió luego en director de Participación Ciudadana del ministerio de Seguridad.

Pero su currículum no termina allí. Este asesor político top de Julio Cobos, a punto de cumplir en febrero los 40 años, terminó la escuela secundaria hace tres años nada más, rindió la última materia en 2005, a través de un proceso bastante irregular que fuera denunciado en su momento ante la Fiscalía de Estado.

Hablo y no hablo con los radicales

Mientras decide qué hacer, Cobos trata de hacer como que no oye “el ruido radical” que por estos días no habla de otra cosa más que de Cobos.

Molesto con los dirigentes de la UCR de la provincia de Buenos Aires que en las últimas semanas han salido a confirmar su regreso, trata de no subirse la ola de quienes quieren su vuelta a toda costa.

-Julio, tenés que dar una señal para despegarte de la interna radical, le aconsejaron a Cobos la semana pasada, tras la irrupción del Raúl Alfonsín quien apostó por su regreso.

Con su habitual tono quejoso respondió: “¿Qué querés? ¿Que salga a desmentirlo todos los días?

A los únicos que sí escucha, es a los radicales mendocinos. Mientras no dice nada en público, deja hacer a los que quieren una alianza con Ernesto Sanz y después de muchos años de distanciamiento volvió, volvió a hablar con Enrique Vaquié.

Los llamados telefónicos con el ex ministro de Hacienda se repitieron en el último mes casi en forma semanal y a través de ellos Cleto busca letra para amar un discurso un tanto más sólido para cuando le preguntan acerca de la crisis financiera internacional.
Opiniones (2)
22 de abril de 2018 | 02:12
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22 de abril de 2018 | 02:12
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  1. El debe continuar en el cargo, fue elegido democráticamente, y al carajo con la opinión de los K y de los genuflexos. La elecciones del 2009, no creo que gane el deslucido Gobernador y los K.- El pueblo mendocino aprendió la lección o no?
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  2. A Néstor le sale el tiro por la culata, le está dando más poder a Cobos, con sólo una respuesta de éste en Senado TV o cualquier manifestación de respuesta consigue una manifestación a su favor, sobre todo en las regiones pampeanas y la Capital Federal, eso no es poco, ya que Cobos lo último que ha hecho ha sido afectar a la institucionalidad, cosa que Kirchner está haciendo a más no poder, realmente el ex presidente está "cagado" con el trepador mendocino
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