Cuadernos: Hoy esperan que se arrepienta el mendocino de Impsa

Francisco Valenti, conocido en la empresa por su segundo nombre, Rubén, tendrá que declarar hoy y fuentes porteñas piensan en su arrepentimiento.

 Cuando alguno de los detenidos por la causa de los cuadernos de la corrupción acepta actuar como arrepentido, se le otorga un año para aportar pruebas. Hasta ahora, quienes lo han hecho han recuperado la libertad después de acusar a otra gente, lo que ha generado una cadena de allanamientos que llegaron, ayer, a lograr la detención de ex directivos de Techint, la empresa más grande de la Argentina que, por su dimensión e incidencia, muchos comparan con la brasileña Odebrecht.

Hoy podría ser el turno de Francisco Rubén Valenti, el mendocino que fuera detenido este fin de semana al regresar desde Asia, en donde estaba de vacaciones. Ese continente lo conoce bien, porque fue presidente de Impsa Asia. Dirigió allí una serie de operaciones que, en algunos casos, también recibieron investigaciones o fueron polémicas. Pero ahora lo requiere la justicia de su país para que informe sobre los párrafos que lo mencionan en los cuadernos del chofer del ex secretario de Estado Roberto Baratta. Allí dicen que Valenti llevó bolsos con dinero y cajas de vino de regalo. Este último hecho es lo que hace que muchos de quienes lo conocen asienten con la cabeza: era conocida en Impsa y entre sus amigos y conocidos esta costumbre, impulsada por Enrique Pescarmona, de llegar con sus vinos a todo el mundo. Fuentes de la empresa le dijeron a MDZ que "siempre fue un problema logístico tener que viajar con cajas de botellas de vino, para regalar; una sana costumbre", recordaron, dándole credibilidad a las anotaciones de Oscar Centeno, el chofer prolijo.

La familia Pescarmona no está más en Impsa. La controlan sus acreedores, entre los que se encuentra el BID. Pero Valenti sí había quedado en la nueva conducción, aunque fue desplazado apenas se conoció este caso que, en principio, fue negado o disminuido en su importancia por fuentes de la empresa que prometió un comunicado, pero lo lo único que dio fue un aviso a la Bolsa de Valores dándole de baja a su ángel caído, que hoy se espera que declare y genera inquietud que pueda aceptar ser un "arrepentido".Por encima de él solo queda la familia fundadora de la empresa. Enrique Pescarmona, desde Asia, envió un SMS a sus conocidos en donde dijo ser "víctima de los K".


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15 de agosto de 2018 | 06:48
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