G. Conte

¡Quemá esos cuadernos! Coincidencias en tiempos de Gloria

Más de un empresario debe estar quemando viejos apuntes, dialogando con sus exesposas o premiando a sus choferes.

¡Quemá esos cuadernos! Coincidencias en tiempos de Gloria

Solo coincidencias, hasta que la Justicia encuentre algo relevante. La historia de los "cuadernos de la corrupción" está lleno de momentos especiales, situaciones excepcionales y muchos momentos compartidos entre la élite política y la empresaria de la construcción. 

Por ejemplo, una historia que conocen bien en el corazón del país es que tanto Gerardo Luis Ferreyra, de la empresa Electroingeniería como Carlos Zannini, excandidato a vicepresidente de Daniel Scioli y mano derecha de Cristina Kirchner durante su gobierno, militaron en el ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo. Sin embargo, en Córdoba -su lugar de nacimiento- recuerdan que cada vez que pudo, Ferreyra se desligó del pasado en común cada vez que le recordaron la casualidad del explosivo crecimiento de su empresa durante el kirchnerismo.

Hoy Gerardo Luis Ferreyra, vicepresidente y accionista de Electroingeniería SA está preso y declarando en Comodoro Py. Fue el primero en "cantar" ante los periodistas. Dijo, a los gritos, que todo lo que hizo "fue supervisado por las máximas autoridades de la AFIP: palito para Ricardo Echegaray más que una garantía de sanidad tributaria. Pero también fueron aprehendidos, para tomarles declaración indagatoria, el director comercial de esa misma empresa, Jorge Neira, y el presidente de Albanesi Constructora, Armando Loson.

Durante esa etapa del país, hubo un mecanismo de otorgamiento de la obra pública nacional, cosa que se decidía en una mesa chica. Las empresas que pasaron al frente fueron -según declararon a MDZ numerosos empresarios- las que aceptaban sin chistar las condiciones. Y tenían una cadena de empresas medianas y pequeñas hacia abajo a su servicio. Si no participaban del esquema que se hablaba solo entre la Casa Rosada y la Cámara Argentina de la Construcción -cuyo expresidente, Carlos Wagner, se entregó a la Justicia esta mañana- les quedaba un camino: abrir un quiosco o una verdulería, pero abandonar todo lo vinculado al tema. Así lo contó en estricto off the récord un importante empresario mendocino. "Entregábamos toda una historia de trabajo o nos sumíamos a esas decisiones", fue el remate.

Es que pasó en Venezuela. Allí en las hermosas playas del Caribe no hay turismo. En las zonas pesqueras, no quedan empresas de pesca. Las constructoras tuvieron que paralizarse. Todo el que no se sumó al esquema oficial fue condenado a la exclusión o expropiado para que la actividad muriera. Ese fue el panorama que MDZ vio en Caracas, en el Estado Falcón y en la costa venezolana en 2015, cuando nos reunimos con autoridades universitarias, colegios profesionales, jerarcas eclesiásticos, referentes barriales y dirigentes opositores. Un esquema similar, pero más brutal. Julio de Vido y José López fueron el nexo entre Hugo Chávez y Nëstor Kirchner.

Lavajato

Son puras coincidencias, todas. Como ironizó en el programa "Otra manera" de MDZ Radio la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, habitué del departamento de Cristina Kirchner en Recoleta, con valentía, porque fue de las pocas que analizó con seriedad el tema y en el momento justo. Ella ve esta situación en la crisis económicas y la posible "cortina de humo" de la causa que encarna (¿justo él tenía que ser?) Claudio Bonadío.

O no. Puede ser que no sea coincidencias sino consecuencias. El desafío es desandar en tiempo y forma todos los caminos de la corrupción para empezar una Argentina en donde no nos enorgullezca la "viveza criolla", el ventajismo y que pensemos -como ayer dijo un oyente de la "Mesa MDZ" por MDZ Radio - "ahora me toca a mí".