On the road

El hotel del horror en Las Vegas en donde "no ha pasado nada"

El Mandalay Bay, el lujoso hotel de Las Vegas en el que se produjo una masacre en octubre pasado, nadie habla de armas, pero las venden a su alrededor.

Por Gabriel Conte

En Las Vegas, Nevada

 Mandalay es una ciudad del interior de Myanmar, la ex Birmania. No hay -por su condición mediterránea- ninguna bahía que lleve su nombre. Pero si hay un hotel que se llama Mandalay Bay: todo es un invento, como la ciudad que lo acoge, Las Vegas. La máxima exposición pública del Mandalay Bay Resort & Casino de Las Vegas fue aparecer en las películas Ocean's Eleven y Ocean's Thirteen. Eso antes de que el 1 de octubre de 2017 Stephen Paddock, desde una habitación situada en el piso 31, mató a 58 personas e hirió a 550 en 10 minutos continuos de disparos. Luego decidió cobrarse una última vida: la propia.

En esta zona del desierto de Mojave en Nevada, EEUU, todo es artificial menos la rusticidad del clima, naturaleza contra la que porfían estructuras monumentales que invitan a lo que ha sido  calificado como "pecado": juego, sexo, despilfarro, drogas. Desde ese día, también "muerte".

Había un festival de música country y el autor de los disparos lo hizo contra la multitud hiriendo a los asistentes y también a personal que estaba trabajando, entre ellos, unos 70 hispanos que hoy se ven en medio de otro fuego, la lucha por sus visas para poder seguir en Estados Unidos a pesar de la política antimigratoria de Donald Trump.

Mandalay

Aquí no ha pasado nada

Hoy pocos dicen recordar aquel día. caminar por su inmensidad es un acto de paz: cascadas, mármoles, fuentes que silencian el ruido de la ciudad, jardines paradisíacos abrazan al visitante. El Madalay Bay luce 4,5 hectáreas de piscinas, su propia playa, la zona de surfeo con olas creadas artificialmente, un acuario de tiburones, 24 restaurantes y 44 pisos que incluyen un piso "menos 5" congelado en una ciudad en la que cuando MDZ visitó el lugar para esta nota registró ese día 44 grados en el verano del hemisferio norte, en una semana con máximas de no menos de 41 y mínimas por encima de los 30.

mandalay

"No sabía. La verdad que me da mucho miedo lo que usted me cuenta", responde a la pregunta sobre los hechos un empleado de origen mexicano de la zona, mientras miraba el frontis dorado como buscando ayuda para una respuesta. Todo funciona normalmente, inclusive, la venta libre de armas después de la mayor masacre que conozca (hasta este minuto) el país en donde la industria y el comercio de las armas tiene más valor que la vida, al punto que como únicas medidas frente a la proliferación de tiroteos masivos en escuelas (los escenarios preferidos) las medidas han sido más armas para que todos puedan matar al que los amenace. Una incongruencia que es alimentada por una mentalidad que no es libre -tal el alegato de los proarmas- sino todo lo contrario: es alimentada por una actividad económica que requiere contar cada vez con mayor escala.

Total normalidad

 A las 7 de la tarde, todos los días, el Mandalay Bay ofrece el impactante show del Cirque Du Soleil dedicado a Michael Jackson. Ese es motivo suficiente para que buena parte de los que van a la ciudad y tienen alguna inclinación por fuera del pecado, concurran. El show les hará olvidar lo ocurrido en ese mismo edificio en octubre pasado, cuando miles huyeron hacia el aeropuerto, a un costado, o enfrente, en el Hotel Luxor o el Excalibur, sus vecinos. A pocas cuadras, sobre el mismo bulevar están el MGM, el New York New York, el Bellagio y el popularmente conocido Caesar's Palace.

Playa mandalay

En Estados Unidos hay más armerías que estaciones de servicio (gasolineras). Son unas 250 mil los negocios dedicados a ese rubro. "No, no creo que haya que prohibir nada. Estas cosas son parte de la naturaleza de este país", nos dice una señora que no niega ni afirma lo sucedido en el Mandalay pero que, a todas luces, prefiere no recordarlo: una realidad artificialmente creada para que la rueda de consumo multicolor siga rodando. Eso incluye a su trabajo. Es empleada del hotel y su vida pasa por sostener, antes que nada, el empleo y para ello es necesario creer en las fantasías, algo que la humanidad viene haciendo desde hace miles de año con el mismo objetivo, aunque con diferentes caras y situaciones.

El mapa de las armerías alrededor del Mandala Bay:


La respuesta más curiosa la da un turista español, tan espantado como nosotros por aquellos hechos que, al menos por unos días, marcaron la historia de Las Vegas. "Este es el lejano oeste, amigo. Siempre fue así desde que mi compatriota Antonio Armijo en 1829 pasó por aquí y -como debe preciarse cualquier español- adujo haber descubierto el sitio, aunque vivían ya los indios Paitunes, que ya bien se encargaron de masacrarlos, como correspondía", dejó, aclarando que lo decía en forma irónica, claro.

Sus datos coinciden con la historia del lugar. Efectivamente, el español Armijo al llegar al lugar en medio de la mismísima nada vio unos manantiales y dijo: "Esta es la zona de las vegas". Con mayúsculas luego, ya como nombre propio, el lugar fue colonizado por los mormones en 1855 cuando dejó de ser parte de México y pasó a ser administrado por EEUU. Del moralismo total a la promoción de la inmoralidad, el péndulo de la historia hizo lo suyo. En 1864 se construyó un fuerte y en 1905 llegó el ferrocarril, fundándose a los fines actuales de la movilización del dinero y el consumo la ciudad en donde "todo lo que pasa queda allí".

Las Vegas, turismo de armas

La ciudad de la mayor masacre sigue siendo, a pesar de ello, un sitio de "turismo de armas". El país que parece tener al mundo bajo control con las técnicas de Big Data, solo detecta a quienes provocan estas verdaderas "guerras" internas con decenas de muertos a diario y unas 50 mil al año, dentro de sus fronteras, después de que los hechos estallan. Eficacia: cero.

No hace falta estar en un cuerpo de élite para saber que hay "Paddocks" por todos lados. Con solo chequear cuántos están comprando en línea armas y municiones, a mansalva, ya podría encenderse alguna luz de alarma. Pero claro, "eso pasaría si el interés fuera el bien público y no el comercio a cómo de lugar, que es lo que nos mueve", tal como lo definió un interlocutor para esta nota que, para los estándares estadounidenses, podría ser tildado de "hippie".

Pero hay más: las redes sociales promueven y califican los sitios de venta  de armas y hasta los destacan por sus bonos de descuento y ofertas especiales. Esto se puede encontrar en Facebook con un solo clic en las búsquedas dirigidas: "¡Llama ya y te llevamos tu arma al hotel!"

Armerias

Víctimas por donde se los mire

Victimas armas vegas

Un diario local en español (en Nevada, como en Arizona, Nuevo México, Texas, Florida, Colorado y en los barrios hispanos de la ciudad de Nueva York, Washington D. C. y municipios cercanos a estas dos ciudades, se habla castellano) contó las historias de las víctimas hispanas y latinas de la masacre del Mandalay Bay. 

Juan jose

Un caso corresponde al chileno Juan José Martínez (foto). Se trata de un artista circense que vive en EEUU desde hace más de 10 años y que formó parte por años del elenco del circo Ringling Brothers. Cuando en 2017 esa compañía artística cerró, Juan José se mudó a Las Vegas para "tener una nueva vida y una nueva oportunidad". Aquí se defendió realizando muchas labores de espectáculo, todas aprendidas durante muchos años en el circo. La noche del 1 de octubre del año pasado, estaba en el festival trabajando en el área de sonido e iluminación. "Cuando comenzaron las detonaciones nosotros pensábamos que eran fuegos artificiales. Yo estaba del lado derecho del escenario. Pero luego pensé ¿Por qué fuegos artificiales si nunca hablamos de esto? Fue entonces que caí en cuenta que los gritos que escuchaba no eran gritos de emoción sino de desesperación por la lluvia de balas", contó al medio que recoge su relato.

Comenzó a escuchar los impactos en el escenario. Fue entonces cuando decidió reaccionar para protegerse. "Mi primera reacción fue ir al piso. Luego miré a mi alrededor y vi mucha gente que no se podía levantar. Entre la primera y segunda ráfaga comenzamos a ayudar a personas. Sólo pensaba en que tenía que ayudar y salir vivos. La verdad no sabía si disparaban dentro del show o de dónde. Cuando descubrimos que los disparos venían del Mandalay Bay pudimos encontrar una ruta de escape".

Martínez dejó en el camino a muchas personas. "La policía entró y nos dijo, salgan ya del complejo. Pude llegar a mi camioneta y llevar a muchas personas lejos del lugar. Después de eso no pude volver más. Se que estoy vivo gracias a un milagro".

Hay una visa especial que EEUU entrega a extranjeros que han sido víctimas de casos criminales especiales. Los que sufrieron las consecuencias del tirador Paddock son unas 70. A ese trámite se lo conoce como la Visa U. Están reservadas para "las víctimas de ciertos crímenes, que han sufrido abuso físico o mental y brindan ayuda a las agencias de orden público y oficiales gubernamentales en la investigación o prosecución de actividades criminales".

Fue creada en el año 2000, cuando el Congreso de los Estados Unidos puso en funcionamiento el mecanismo como medida para "fortalecer la capacidad de las agencias del orden público para investigar y procesar judicialmente los casos de violencia doméstica, abuso sexual, tráfico de extranjeros y otros crímenes".

Para adquirirla, el solicitante debe haber sido víctima de un crimen violento, haber sufrido abuso físico o psicológico, y haber contribuido en la investigación del hecho, entre otras. Además, entre las actividades criminales elegibles la "agresión con armas" es una de las enumeradas por el departamento de inmigración.

Sin embargo, para poder cumplir con la solicitud también es necesario que su petición incluya la firma de un oficial de la autoridad pública que certifique los hechos y que además indique que la víctima contribuye con la investigación.

No han recibido ayuda ni respuesta hasta ahora. "Es un trámite federal, con todas las restricciones que ello tiene", argumentan las autoridades locales y a buen entendedor, pocas palabras: no quieren darles ninguna chance de radicación, a pesar de lo sufrido.

Armado hasta los dientes, como todos

Tirador las vegas paddock

La policía encontró 23 armas en la habitación que ocupaba Paddock (foto) en el hotel Mandalay Bay. Pero era dueño de un total de 47. Después de la masacre con medio millar de víctimas, entre muertos y heridos, en los alrededores del hotel se venden armas como si se tratase de caramelos.

El video del New York Times de Paddock en los momentos previos a su masacre: 


La consulta fue trasladada a un vendedor de una "gun store" con el que hablamos. Dijo llamarse "Pete", pero hablaba un inglés más como de "Pedro" y hasta reaccionó en español ante una consulta telefónica. "Mi madre es mexicana; yo nací aquí y soy americano", continuó luego. No se mostró militante ni fundamentalista, pero tampoco quiso responder en un video, como la mayoría de la gente. Neutro, respondió: "Este es uno de los principales atractivos de Las Vegas y en general, de todo el estado de Nevada. Esto nos da trabajo".

De acuerdo con "Pete", en Nevada cualquier persona puede entrar a una "gun store" y comprar un arma del calibre que desee, sin contar con un permiso especial o licencia oficial habilitante para portar o tener armas. 

El mecanismo es así de simple: le piden al potencial comprador que un ID (documento) que puede ser la licencia de conducir y completar un formulario con la información personal. Con esos datos, "Pete" chequea en el sistema informático los antecedentes policiales del cliente, como parte de un programa que se llama "Brady Point of Sale" (POS) para determinar si es apto por la ley para comprar un arma. 

Superada esa instancia, te podés llevar el arma a cuestas. O todas las que quieras. Salvo que vivás en el condado Clarck (uno de 16, del que Las Vegas es su sede), tildado de rígido: allí se tardan 72 horas en un chequeo de contexto del cliente y recién entonces es cuando te habilitan a que comprés el arma. 

Pero si tenés el registro realizado con una llamada al Departamento de Policía Metropolitano de Las Vegas (LVMPD por sus siglas en inglés) al teléfono local 702-828-3111, todo el trámite se simplificará: creerán tus argumentos si no tenés antecedentes penales. Aunque seas Stephen Paddock.

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